lunes, 6 de enero de 2014

ESCUCHANDO LA MIRADA DEL OTRO Y DE LO OTRO. (CRÓNICA DE MI VIAJE A CHIAPAS).


1
Es innegable que “comenzamos a existir por la mirada del otro como bien apunta Tzvetan Todorov en su obra “La vida en común” (2009: 87-93) donde este autor privilegia la relación por ser fundamento de múltiples búsquedas incluidas las propias de los placeres, pues el autor siguiendo al filósofo y psicoterapeuta Fairbairn, llega a decir que el deseo no busca el placer sino la relación. Dentro de esta perspectiva, este sentimiento de relación como meta fue lo que experimenté en mi viaje a Chiapas en estas vacaciones decembrinas donde los otros y lo otro me llevaron también al quinto, sexto y séptimo punto cardinal (arriba, abajo y dentro de uno mismo) que bien ha subrayado la tradición de los indios cherokees. Así, hoy experimento que la frase de Todorov queda para mi gusto completa si la formulo de este modo: Comenzamos a existir por la mirada del otro y de lo otro.
En efecto, al otro día de haber celebrado, junto a compañeros profesores del TEC de Monterrey, campus Guadalajara, el cumpleaños del profesor Martín Deloya Bernabé (desde una altura donde se puede ver gran parte del lago de Chapala, Jalisco) partiría rumbo a Chiapas. Y, así fue, pues el día 22 de diciembre de 2013 a las 10: 45 a. m, me encontraba en la panza de un Boeing 737-300. Sólo que, debido a la espesura de la neblina, no salimos sino después de una hora del horario señalado en nuestros pases de abordar.

Durante la espera para despegar, gracias al aéreo pájaro de acero, la llegada de las fiestas decembrinas y junto a ellas la eminencia de la llegada del año 2014, revoloteaban en mi cabeza con un aleteo repitiendo: “la felicidad consiste en llevar a la plenitud las capacidades que ya poseemos”… Aleteo que me condujo a un sueño donde a través de la frase sobre la felicidad apareció Georg  Friedrich Händel dirigiendo la melodía “Y la gloria del Señor” perteneciente a su obra “El Mesias” donde se repite “Juntos: porque la boca del señor lo ha hablado. (Debo aquí remarcar que muy a menudo me sueño entre orquestas sinfónicas de animales).

Cuando en mi sueño Händel se convierte en un enorme jaguar director de orquesta y los músicos en venados, conejos, gallos, gallinas, ardillas y un largo etcétera: despierto y me doy cuenta de varios niños, entre la edad de  cuatro y cinco años, extasiados con la altura que el avión ha logrado permitiendo la visibilidad de majestuosas nubes tan cercanas. Los niños gritan junto a las ventanas: ¡Ahí está papá diosito!... ¡Ahí está papá diosito!.. Y a mí me nace, entre otros sentimientos, el deseo de tomar una fotografía a las nubes donde los niños han mirado a Dios. De este modo, en un abrir y cerrar de ojos, el tiempo dejó de ser implacable para convertirse en gracia de colaborar a descender el pájaro de acero en el aeropuerto internacional de Tuxtla Gutiérrez.


Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en ese ahora, nos regalaba un cielo esplendido. Y, aunque había aminorado el calor, la temperatura se desplegaba a 26 °C.  Clima bondadoso fue ese cual manos admirables permitiendo el paso a lo nuevo como la decisión de ir directamente a San Cristóbal de las Casas donde me esperaba mi amigo Elí Perianza junto a su novia Lily Santiago. Dicho sea de paso, a Elí Perianza, quien ahora es médico comprometido con la salud de la comunidad de Sitalá, es amigo a  quien conocí cuando él era niño e iniciaba su educación primaria. Y, a su vez, Elí es hijo del doctor Orlando Perianza y de la química-Maestra Angelita Jiménez de Perianza; ambos más que humanos y, cuyo transcurrir del tiempo, desde el misterio se me han remarcado como amigos extraordinarios. Para poder reunirme con Elí y su novia, abordé en el aeropuerto un taxi colectivo. Taxi donde coincidí con una familia que también había viajado desde Guadalajara, Jalisco. Familia que me platicó algunas de sus vivencias en la perla tapatía. Después de haber intercambiado con ellos algunas impresiones sobre el fallecimiento del  filósofo Jorge Manzano (sacerdote jesuita más que reconocido y quien –gracias al Padre Bueno-- fue mi amigo y gran maestro de continuar siéndolo desde el más allá) me despedí de ellos haciéndoles manifiesta mi alegría por la suscitación de este encuentro.

2
Para quienes estamos hartos de lo peor de la cultura mercantilista, ensartándose en las ciudades del entero mundo como siendo lo mejor para los pobres de espíritu: San Cristóbal de las Casas, Chiapas, continúa develándose como ciudad joya lejos de lo pudriéndose. Joya donde, junto a la armoniosa colonial arquitectura y la riqueza cultural de varias etnias indígenas que ahí suelen concentrarse, palpita el corazón de Tatic (don Samuel Ruiz) obispo de los empobrecidos quien ahora descansa en la paz de quienes nunca han de morir. Al respecto, bien pensando, por ejemplo: lo mejor de las ciudades, como las propias de  los Estados unidos de Norteamérica, no permanece en sus fieros edificios, ni en sus costumbres culinarias con olor a hamburguesa y grasas de engordar, ni en su electrónica embrutecedora nada; ni muchos menos en seres histéricos deseando saltar su absurda realidad con técnicas muy lejos de eliminar el egocentrismo. Lo mejor de Estados Unidos, reafirmo, palpita, además de su bello contexto geográfico, tanto en sus revoluciones (antecedentes de aquella inspiradora de los Derechos Universales del Hombre), como en sus verdaderos líderes políticos y espirituales; sus geniales artistas, literatos y sus hombres y mujeres conscientes de que la mejor postura no es la de un nacionalismo exacerbado, sino en experimentarse como ciudadanos del mundo. 


Ya desembarcado en San Cristóbal, llegaron las cuatro de la tarde y después de haberme alojado en el hotel que puso en su lugar a Lucifer por llamarse “San Miguel Arcángel”,  mi amigo Elí Perianza junto a su novia Lily, vino por mí para conducirme al restaurante “Los Alcanfores”  que se encuentra en medio de un bosque. En “Los Alcanfores” nos esperaba la familia de la novia de mi amigo en cuestión. “Los Alcanfores,” se ubica entre árboles alcanfores y dentro de un camino misterioso. En este restaurante, gracias a la fibra óptica, me localizaron los padres de nuestro Elí para invitarme, en la noche de este día, a la realización de una fiesta en casa de la profesora Paquita Robles Morgan en la ciudad de Comitán, Chiapas. Fiesta a la que no tuve reparos en acudir. ¿Lo sabían?.. Paquita Robles Morgan trabajó en el equipo de Tatic (el obispo Samuel Ruiz García) y sigue siendo ahora una grandiosa maestra-mujer de celebrar la vida cantando junto al cantante-autor Alberto Cortez: “Qué suerte he tenido de nacer.” En la casa colonial donde mora Paquita, me encontré bien recibido (¿verdad que desde el inicio de una llegada uno es capaz de sentir un verdadero recibimiento?) pues ahí entre interesantes diálogos, junto a los padres de Elí, su hermana Marigel (quien es  una destacada psiquiatra y gran lectora) y su hermano Orly (un informático y empresario brillante) recordamos poemas de varios poetas chiapanecos, entre los cuales no podía faltar Jaime Sabines.

3
El día 23 de diciembre olvidé en qué día estábamos y sólo así de pronto regresé a San Cristóbal para coincidir con la antropóloga Astrid Pinto y su hijo Fausto: amigos extraordinarios que la vida me ha concedido conocer. Con ellos tuve larga plática tanto en su propia casa como en la Casa Ultrilla, la librería Chilam Balam y el restaurante El Tuluk. Y la gran sorpresa: Fausto –a quien conocí cuando éste era recién nacido— ahora  es un muchacho a punto de iniciar la educación secundaria y ya toca la guitarra eléctrica. Fausto es muchacho de noble corazón y de armonizada inteligencia emocional.

4
Del 24 de diciembre del 2013 al 2 de enero del 2014, todo se confabuló para encontrar una piedra de ayudar a hacer más grande mi corazón. Piedra que encontré mientras corría por una vereda de una montaña de Motozintla de Mendoza, Chiapas. Era una piedra tan necesaria después de constatarme más vivo que vivo gracias a los acontecimientos en San Cristóbal donde el día 24, durante la noche, luego de instalarme en el hotel “Catedral”, fui a presenciar la fiesta del nacimiento del niño Jesús en la catedral de San Cristóbal. Ese nacimiento fue tan necesario en mi vida que hasta los juegos artificiales ayudaron a reafirmar las palabras del evangelio: “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres”. No entiendo mucho lo que pasó (ni estoy preocupado por entenderlo) pero, por primera vez me encontré frente  al recién nacido Dios, lejos de familiares, amigos y conocidos. Y ahí, de pie frente al pesebre, dentro de la Catedral de la Paz, con renovada magia después de decirle al niño Jesús: ¡Gracias por existir!, recordé la tercera parte del poema  que escribí en diciembre del 2002 y que titulé “Los magos”:

Belén es noche donde los ciegos miran
Y bailan con los cojos
Es locura de todas las palabras
El agua refleja miles reyes magos
La nieve habla de amor que sabe convertirse en agua
Y mirra es bálsamo para quien entristece
¡Se enreda una estrella en nuestros brazos
Y es necesario elevarla como papalote!

Toc-toc
En el pesebre nadie pregunta:
¿Quién llama y osa decir que sois vosotros?
Nadie duda en cobijar también al burro
En el pesebre
Con la boca abierta he de mirarte:
Monedas de oro es risa de pastores
Venados que vuelan brotan del incienso
Y los sentimientos de la mirra
Son semillas ojos borregos
Rebuzna el burro
Batalla el animal para dar calor al pesebre
Sopla y resopla
Porque hoy es noche de tu nacimiento


Después de lo aquí narrado y de lo indecible, me conduje al hotel “Catedral” donde desde la ventana de la habitación número 8 que me destinaron, pude mirar  más y más luz desprendiéndose de los juegos artificiales dedicados al niño Dios. Fue entonces que sentí dolor y alegría conjugándose en este corazón de carne  que a veces no se da abasto y, debido a ello, pocos días después, encontré el corazón de piedra donde está inscrito el bello número que desde niño decidió acompañarme.


5
En el amanecer del día 25 me trasladé con todo y maletas a la hostería “María Chamula.” Hostería ubicada en el Andador Eclesiástico, cerca del Arco del Carmen. Luego de recibir las llaves de mi nueva habitación me dispuse a correr por varias calles de San Cristóbal hasta efectuar diez kilómetros. En ese lapso, fue magnífico encontrarme a otras personas de compartir la alegría  del deporte de correr.  Magnífico porque se trata de corredores provenientes de Lyon, Francia.  Corredores con quienes, mientras corríamos, intercambiamos algunas impresiones de viaje.

Luego de haber salido a correr y de disfrutar un baño con agua templada me conduje a conocer al  príncipe maya Pakal quien nació el 23 de marzo del año 603. Príncipe que cuando llegó a rey fue un gobernante sabio y justo de justicia solidaria. Es tan buen ángel  Pakal que, como Señor de la Selva, prometió acompañarme en mis correrías sobre todo las más intricadas. Me cayó tan bien Pakal que hasta acepté danzar junto a él en una ceremonia curativa.

Al otro día (el 26 de diciembre muy temprano) después de correr, fui a comprar algunos encargos al tianguis de Santo Domingo porque a las 7 de la noche estaría en Motozintla de Mendoza Chiapas y en la fiesta de cumpleaños de mi mamá Consuelo Mayorga Bartolomé donde, entre todos los ahí reunidos, me aumentaría la felicidad ver a Dennis – uno de mis sobrinos-- con su hija, mi sobrina Nicole.  Dennis está otra vez de visita después de seis años de sólo interactuar con él mediante los medios electrónicos. Dennis vive en Carolina del Norte y ahora posee tanto la nacionalidad mexicana como la norteamericana.

6
Lo demás vivido en Motozintla, lo iré narrando poco a poco en otro momento; pues respecto a lo ahí acontecido traigo un largo escrito en el corazón. Escrito donde sobresale la manera en que mi madre de edad avanzada, pero siempre joven (gracias a su fe en Dios que no envejece) subió varios tramos de montaña hasta llegar a un terrenito que la vida me concedió el año pasado y donde estoy perfilando la construcción de una cabañita. Mi madre al llegar a la ventana de la casita que me vendieron con todo y terreno, exclamó: ¡He subido hasta aquí pese a mi edad! Exclamación más que verdadera, pues tanto en la subida  como en la bajada, cualquier montañista, por más experimentado, bien podría resbalar debido a las condiciones del camino
    Otros acontecimientos inolvidables fueron: a) el baile del Club de Leones organizado de manera principal por mi compadre Pompilio Montesinos. Baile donde mi ahijado Enrique Pompilio tuvo un papel importante durante la coronación de la reina; b) la misa de los nueve días de haber trascendido este mundo el inolvidable hombre don Rafael Montesinos. Misa donde, de manera previa a su realización, encontré a mi padrino Jorge Montesinos con quien, por segunda ocasión en la vida, entramos juntos a la iglesia de Motozintla. En efecto, la primera vez fue cuando fungió como mi padrino de confirmación cuando yo cumplí siete años; c) la subida a mi terrenito tanto por una buena parte de mi familia (donde tuvieron un papel importante mi hermano Manuel de Jesús --hermano a quien admiro, cada vez más, por haber logrado forjarse un carácter  fuerte como afable---  y mis sobrinos más que agradables)  como por mi compadre Pompilio, junto a su familia, donde nos alegraron la vida con sus ocurrencias mi ahijado Enrique Pompilio y su primo Emilio; d) la fiesta de quince años de mi sobrina Daniela Elizabeth Mayorga Aguirre. Fiesta enternecedora por ser fiesta liberadora donde, entre su belleza, lo más importante fue la auténtica comunicación. Fiesta donde puede encontrarme con gran parte de mi familia que todavía no había podido contactar. En esta fiesta, la maestra de ceremonias fue mi prima Virginia Guadalupe (Vicky) Liy Mayorga a quien, por el gran apreció que le tengo debido a su carisma y a su corazón musical, sólo dos días antes de esta fiesta le conté un sueño estremecedor donde la divinidad me regaló una canción; e) la alegría de saber que mi sobrino Dennis es un trabajador inteligente, honesto y responsable en una empresa de Carolina del Norte y de volver a mirar tanto a él como a  su hija Nicole, ahora más grande; f) el baile navideño alrededor de la cama de mi tía Emperatriz quien, pese a yacer enferma levantó los brazos hasta hacerlos mover en giros de acompañar nuestro baile dedicado a su salud. Sí, junto a mi hermana Luz del Carmen y mis sobrinas Ivonne e Ivette bailé para que mi bella tía recobre su salud; g) cómo mi amigo y primo Fredy Viterbo Mayorga se está recuperando (¡Gracias al Padre Bueno!) de una grave enfermedad; h) el viaje a Niquivil con afán de conseguir el pan de trigo llamado semita; i) etcétera.


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El día tres de enero, de nuevo llegué a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez y después de visitar a Ade quien es mamá de mis sobrinos Aldo, Tzanya y Jennifer, me conduje al aeropuerto para regresar a mi amada Guadalajara. En este aeropuerto los aduaneros me quitaron la piedra que, de manera natural, posee mi número.
        
           --¡No me quiten la piedra es piedra de mi suerte, y no tiene valor arqueológico! –expresé.
           ---Si no fuera arqueológica no sonaría y resonaría –exclamó un aduanero.
En un instante de ese lapso, la piedra me dijo (sin que nadie lo advirtiera):
           ---Martín: no importa quedarme por aquí. Siempre estaré contigo cuando me necesites. Por algo soy una piedra y una piedra es una piedra.
El aduanero cuando percibió que besaba a la piedra (pobrecito: no sabe nada sobre mi relación con las piedras) me miró con unos ojos peor que los propios de los demonios.


8
Ahora, mientras termino esta crónica, recuerdo a Emmanuel Lévinas (otro de mis grandes maestros) y palpita en mi cerebro una de sus enseñanzas donde es importante más que mirar, escuchar al otro, porque – como bien dijera este genial maestro desde un libro de Reyes Mate (1999: 24) y a propósito de la salvación—: la salvación es “la interrupción del tiempo presente.”
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Bibliografía:
Todorov, Tzvetan. (2009). “La vida en común”. Madrid: Taurus.
Mate, Reyes. (1991).  La razón de los vencidos.” Barcelona: Anthropos.















































































































































jueves, 19 de diciembre de 2013

EL SER HUMANO ES INFINITAMENTE VALIOSO (ALGO SOBRE MI EXPERIENCIA EN UN CURSO SOBRE DERECHOS HUMANOS Y VIRTUDES).




Ahora que me encuentro en Guadalajara ya casi desempacado de mi viaje a Monterrey, Nuevo León; en una de las pantallas de mi mente se encendió el recuerdo del auditorio de un edificio del TEC de Monterrey llamado “La Choza.” Auditorio  donde, junto a compañeros profesores de muchos campus de esta institución donde laboro, participé en el curso “Teaching human rights in theory, in organizations, and in societies –why rights need virtues and virtues need righsts”. El curso fue dirigido por el Dr. David T. Ozar, del departamento de Filosofía de la Universidad de Loyola de Chicago. Este magnífico exponente del consecuencialismo supo explicar a profundidad, y de manera brillante,  aspectos relevantes para el fenómeno ético y entre los cuales aprecié mucho cuatro de ellos:  1) Analizar los problemas desde las relaciones humanas, resulta de mayor interés que enfocarse en los valores. 2) El horizonte de la dignidad, aunque interesante, se queda  corto ante la perspectiva de considerar al hombre como pleno de valía infinita (concepto este último que compagina con mi mirada sobre los seres humanos gracias a mis lecturas no tanto de Bentham ni de Mill, sino de la realidad compaginada con la filosofía de Emmanuel Lévinas) por consecuencia, no podemos reducir los hechos bajo la concepción de dignidad. 3) Los consecuencialistas sopesan las reglas y eligen las que agregan mayor valor. 4) La verdad es plenitud de la actividad humana de acuerdo con la razón.

Durante los tres días del curso, me tocó compartir la mesa de diálogo con los profesores Belinda Jiménez (del campus Monterrey), Carlos Cerda (del campus Guadalajara) y Raúl Godínez (campus Monterrey)  y entre los diálogos, conservo nítidamente en mi memoria aquel con respecto a cómo impartimos la cuestión de los Derechos Humanos en el aula.

En el penúltimo día tal vez porque el hombre es infinitamente valioso y, por consecuencia, el Padre Bueno es de infinita acción (en compaginación con el Dr. David, cuya idea de Dios en nada se parece al estaticismo pregonado por Platón) se me aproximó un venado al que bien pude tocar, pero preferí acariciarlo con este corazón tan indispensable también para pensar.
 



 
 

sábado, 14 de diciembre de 2013

EL ESPÍRITU DE ANTONIO VIVALDI REVOLOTEÓ Y VOLÓ EN LA CEREMONIA DE GRADUACIÓN EN EL TEC DE MONTERREY, CAMPUS GUADALAJARA, HOY 13 DE DICIEMBRE DE 2013.

El hecho de que las graduaciones en el TEC iniciaran dejándose escuchar,  de Antonio Vivaldi, el Concierto para Mandolina en Do Mayor. RV 425.Tiempo I, me hizo recordar la película de Francois Trauffaut, “L´enfant sauvage”  (El niño salvaje) donde en su fondo se hilvana este tema musical con lo propio de las partes contundentes del  “Concierto para Flauta Piccolo en Do mayor”, del mismo autor. En la historia narrada en esta película,  al niño “salvaje” se le quiso imponer lo salvaje (en verdad se trata de hechos registrados ante el niño salvaje de Aveyron; hechos mundialmente dando de qué hablar tanto a la antropología como a la pedagogía) de un horizonte educativo sin ojos para ver la alteridad (al respecto, te invito a leer mi artículo titulado “La diversidad humana nos libra de quedar  pendiendo de la nada"). Menos mal,  en este centro universitario –donde soy también profesor— tanto en los contenidos de las materias impartidas, como en cada graduación, se hace hincapié, a los dispuestos  a  pasar a  ser parte de los gremios de cada profesión, en la necesidad de tener ojos para  actuar  frente a los acuciantes problemas de la alteridad social.
 
Luego de la pieza musical, escrita  por A. Vivaldi, bien ejecutada por talentosos  estudiantes nuestros: el ingeniero José Medina y Casas, comenzó su discurso pronunciando la implacable frase de Mateo: “Todos seremos examinados de acuerdo a los talentos que hemos recibido.” Frase que cuando la escucho, sin remedio me hace pronunciar para mis adentros: “menos mal todavía no estamos en el día del juicio; pues, ¿qué irá a pasar con quienes llegaron tarde a la repartición de talentos?..  En fin, luego de la entrega de títulos y diplomas, el rector David Noel también dirigió sus propias palabras a los graduándose  en esta ceremonia. Palabras, entre las cuales, llamó de especial manera mi atención la siguiente frase: “El corrupto le lleva pan sucio a sus hijos.”
 
Al finalizar la graduación, recordé a muchos grandes personas que nunca se graduaron de alguna carrera universitaria y, no obstante, emitieron fundamentales discursos a graduados y/o graduándose. Entre ellos tenemos a Jesús, el de Nazaret, por ejemplo; Jesús quien  con un mensaje sencillo, por contundente,  dio cátedra a los graduados en la ley de Moisés. Y de estos últimos tiempos, tenemos al simpático genio Steve Jobs quien hizo reír en plena graduación a quienes tenían cara larga en la universidad de Stanford.
 
Amigos: ¡Gracias por ser tan universitarios, sean graduados o no!
 
Martín Mérida
 






jueves, 12 de diciembre de 2013

ELÉCTRICA, LA LUZ HIZO COMPLOT CON ALBERT EINSTEIN DURANTE LA FIL EN EL AUDITORIO 4 DE LA EXPO-GUADALAJARA*


Fue en la tarde del 3 de diciembre de 2013, cuando adentrados en la panza de esa hermosa ballena llamada Feria Internacional del Libro (FIL 2013) el apasionado y apacible Hanoch Gutfreund, presidente del Comité Académico de los Archivos de Albert Einstein en la Universidad Hebrea de Jerusalén, nos habló sobre los manuscritos y cartas de Albert Einstein. Y en una escala del lapso de esta conferencia (pronunciada con un acento bello del idioma inglés) se fue la luz justo cuando en términos sencillos se nos explicaba algo sobre la velocidad de esta flama misteriosa que nadie, hasta el día de hoy, podría jactarse de conocer a profundidad. Sí, se fue la luz eléctrica y, entonces, entre la oscuridad vi cómo Albert Einstein entraba al auditorio y, sin ambages, se posesionaba de la mirada del físico Hanoch Gutfreund.

Albert Einstein, venido de un más allá también desconocido hasta estos días, con la humildad de quien se sabe hijo del  cosmos, nos develó, entre otros asuntos, facetas del admirable año de 1905. Admirable debido a su tremenda producción científica; pues a fuer de no conseguir trabajo en ese tiempo (período de ocio fecundis; por supuesto) descubrió los científicos horizontes de revolucionar el curso de nuestra historia y que, si bien entendí, todavía seguirán revolucionándonos, pues el legado de Einstein tiene todavía mucha tela de donde cortar.

Es importante subrayar: Einstein fue un hombre desempleado durante largo tiempo, pues ninguna institución educativa estaba dispuesta a concederle trabajo cuando más lo necesitaba, pues ya tenía a un hijo para alimentar. No tenía trabajo y quizás por ello llegó a efectuar sus más admirables descubrimientos. Porque Einstein no era investigador universitario cuando  profundizó y sacó sus conclusiones más sobresalientes sobre cómo interactúa la luz con la materia. Aunque, siguiendo con esta perspectiva, cuando la universidad funciona como universidad, se transforma en estructura importante para respaldar a genios poetas y creadores en general. Dicho sea de paso, Einstein fue socio fundador de la Universidad Hebrea de Jerusalén y junto al poeta Najman Jaim Bialik, participó en la colocación de la primera piedra de tan importante centro de estudios. Pero, volviendo al tema del apagón: cuando la luz regresó, en el escenario de la conferencia, de pronto me percaté de una mujer la mar de bella. Mujer de hacerme recordar una anécdota, que circula en nuestro país, sobre una supuesta  respuesta por parte de Einstein a Marilyn Monroe quien le hizo una propuesta amorosa. Al respecto, cuando quise preguntarle sobre la veracidad de este episodio, nuestro genio ---de origen judío--- ni tardo ni perezoso había abandonado el escenario y, en su lugar, se encontraba el apasionado y apacible Hanoch Gutfreund, concediendo entrevistas. Así, cuando quise ver de nuevo a la bella mujer, aquí referida: ésta también se había marchado hacia algún espacio sideral.
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*Mi escrito fue publicado por primera ocasión en la revista “El faro Cultural.”

lunes, 2 de diciembre de 2013

TIEMPO DE EXÁMENES FINALES


Si al cursar una materia se disfrutó del aprendizaje convirtiendo el salón de  clases en escenario de diálogo y debate que apasionan, queda justificado el examen. Porque no queremos jugar al tonto “estudiando” sólo con el propósito de pasar exámenes habiendo hecho del camino un viacrucis. O como dijera el pedagogo mexicano Ángel Díaz Barriga (1994): “Necesitamos recuperar el aula como espacio de reflexión, debate y conformación de pensamientos originales. Una vez logrado esto el problema del examen será totalmente secundario”.

Por consecuencia: felicito a mis estudiantes (porque en verdad se comportaron como estudiantes y no alumnos) por dignificar mi labor docente durante el camino universitario comprendido en el semestre agosto-diciembre de 2013,  en el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara. Los felicito, claro, porque una vez más corroboro la gran verdad contenida en la frase: “En el camino se encuentra la llegada.”  
 
Martín Mérida.


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Díaz Barriga, Ángel. (1994, mayo-agosto). Revista Iberoamericana de Educación
Número 5. Calidad de la Educación. Una polémica en relación al examen. Recuperado el 2 de diciembre de 2013, de http://www.rieoei.org/oeivirt/rie05a05.htm
 




 




 

 


 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

DOS POEMAS* PORQUE HOY, 20 DE NOVIEMBRE, ES DÍA UNIVERSAL DEL NIÑO.

NO SABE LEER LA HORA*


No sabe leer la hora
Y espera a que los viejos le digan:
«¡Puedes irte!..»

Tiene nueve años.
Y hace seis meses el fuego
ha comenzado a tragarlo
(aunque él sea el tragafuegos)
frente a la mirada chispeante
de los conductores.

No sabe leer la hora;
pero se siente relámpago,
a mitad de la calle,
donde le han tirado una moneda.

Tiene nueve años y, desde bebé,
es prisionero.


* * * * * * * * *


ALGUIEN DEBERÍA VENIR DESDE EL OTRO EXTREMO*


Alguien debería venir desde el otro extremo
a recomenzarlo todo.
Le gritaría tu nombre para hacerle recordar
toda esta aventura de no dejarte caer.
Porque existen los milagros —te lo dijo la abuela—
si se sabe mirar.
Alguien debería venir
no como Santa-Claus enviado por la tienda
que se olvidó de ti.


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*Mérida, Martín. (2011). “Los zapatos del niño guerrero.” La Zonámbula; Tec de Monterrey. Guadalajara, Jalisco, p. 41; 45.

sábado, 9 de noviembre de 2013

ALBERT CAMUS: ¿QUIÉN SE CANSARÍA DE CONTEMPLAR EL MAR?*

I

Más acá
el mar forja la rosa
mientras un atardecer escribe
Y ni siquiera Kant podría traducir sus páginas
Sin embargo uno a veces se pone a sufrir

Mientras escribo
Un viejo grita como buscando la lámpara de Aladino:
¡Tamales! ¡Tamalitos calientes! ¡Compre Tamales!

Albert
¿Quién se cansaría de contemplar el mar?

Afuera el rojo juega con las nubes
Pero hoy prefiero escribirte
El reverso apremia
Y pretende pisotear la luz

No es una desgracia la pobreza –insistes–
Y el sol viene a mí vuelto papalote
Y llevo su hilo como conducir mi cuerpo
Y lo insostenible se puede sostener
A pesar de la peste
De la tecnología de quienes no quieren ver

II

Existe el corazón
Lo siento cuando contemplo
Pero es necesario desnudarse
Hundirse en el mar
Olvidar horizontes
Para que el polvo
se convierta en sal

Albert
Hoy regresé del mar
Hoy sudo de mar
¿Hoy fue mi boda con la tierra?

III

Bastante pobres somos y necesitados de palabras
Más como tú sólo pretendo describir lo extraño
Y tampoco necesito nombrar a Dionisio
En el mundo de horizonte puñetero

IV

Albert
Como tú he visto el límite de pueblos devorados
Aunque no conozco Argel
Donde “se abre el cielo como herida”
Aquí
Aún hay hombres
Delfín
Serpiente
Maíz
Tigre
Elefante
Colibri
Águila
...
Que no se exhiben
como algunos hacen actos de fe

V

Albert
Mi cuerpo es cierto
Y se burla de la muerte
Porque siempre debe morir
Para ser mi cuerpo

VI

Hoy Sísifo reconoce la montaña
Hoy viven sombras
“Porque es necesario conocer la noche
Y levantar las rocas”

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Mérida, Martín. (1999). El milagro de tu voz distinta. Guadalajara, Jalisco, México: ITESO, pp. 95-98.