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jueves, 21 de enero de 2016

JUGAR NOS LIBERA DE LA MUERTE

Por Martín Mérida


                                                                                               
Dedico este escrito a Fernando Esteban Larrinaga Robles (Kurimael) el joven estudiante universitario del TEC de Monterrey, campus Guadalajara, quien al no perder su corazón de niño, renació más allá de la muerte el 20 de julio de 2014).


Si nos creemos a pie juntillas las palabras de Freud sobre que sólo en la muerte el hombre encuentra su liberación, olvidamos otras grandes y completas liberaciones que podemos lograr aquí en nuestra Tierra Madre. Maravillosa Madre parte del misterio subyaciendo en el cosmos en movimiento siempre. Y porque el tema de morir y liberarse no puede acotarse en una simple deducción racional. En efecto: pasar por el proceso de muerte (o de muertes) conlleva a la liberación de lo que morimos sin necesidad todavía de desaparecer de manera física (no sólo se muere de muerte biológica). Por consecuencia: logramos una gran liberación cuando caminamos jugando habiendo perdido el miedo a la muerte física. Muerte suma de todos los miedos según los filósofos existencialistas. Esa gran liberación de caminar jugando, habiendo perdido el miedo a la muerte, es una posibilidad impresa en cada ser humano. Desde esta perspectiva, pues, no todos tenemos la necesidad de dar por sentado aquello de que la única liberación se logra con la muerte entendida como desintegración total. No, ese no es un hecho insoslayable. No obstante, intento comprender la perspectiva freudiana dándole mérito si de ésta podemos deducir que millones de seres humanos sólo logran la liberación con la muerte física porque no encuentran otra salida al vivirse dentro del dolor muchas veces impuesto por el sentido del mundo donde se intenta convertir lo más bello en dinero y donde este último “brilla” a costillas de los más necesitados de justicia. En efecto, el mundo capitalista nos enclaustra y reduce a epifenómenos serios y sufrientes, obnubilando las posibilidades infinitas que constituyen a cada ser humano en su misterio.

Así, a pesar del mundo que se impone y donde muchos, debido a la crueldad de esta manera de ser mundo, aceleran su muerte física para liberarse del yugo: no podemos negar la existencia de extraordinarios seres humanos de caminar transfigurados toda vez que han recuperado su corazón de niño (mi amigo Esteban Robles a quien he dedicado este escrito fue sobre nuestra Madre Tierra uno de ellos) teniendo la certeza de ser eternos. Estos seres toman a la muerte física como proceso para adquirir otro cambio de frecuencia espiritual. Yo me sumo a estos últimos sin jactarme de nada. Y, por supuesto, lucho por caminar con la certeza de mi ser eterno. Porque, además: ¿Acaso la eternidad no late en todo y se manifiesta con múltiples y singulares detalles llevándonos a presentir, y no sólo a aspirar, la continuidad de lo bello incluso más allá de nuestra forma de vida?. Al respecto, y como bien respondió el Dalai Lama cuando alguien dudó de su certeza de la otra vida: “Si usted me demuestra que no hay otra vida, le daré la razón.”

Hay mucho para reflexionar tanto sobre la muerte, como del más allá en su relación con el más acá, no cabe duda, pues no son temas a dejar abandonados con un manotazo. No obstante, lo que aquí estoy queriendo subrayar es el proceso de liberación de la muerte. Liberación muy especial obtenida con el juego. En efecto, quien se olvida de jugar vive muerto. Desdichados son, entonces, los horizontes que, clavándose en lo meramente racional, han cerrado la puertas al juego siendo éste una medicina potente y sagrada para vivir en plenitud. Porque si el cosmos danza (y la danza es también un juego) y los dioses danzan porque al danzar se juega y el Gran creador, sobre quien tengo certeza de su existencia, vive jugando con su inmenso corazón de niño, ¿por qué no recuperar esa fuerza latiendo en cada uno de nosotros? ¿Por qué no trabajar, estudiar, pensar, soñar… jugando? O, al menos, ¿por qué no luchar para forjar un mundo donde retomemos la seriedad del juego, como lo pretendió el filósofo Friedrich Nietzsche, a pesar de esta forma de capitalismo que nos declara muertos vivos al someternos a la seriedad no del juego sino de lo estúpido?

Tratando de ser coherente con mis certezas, en cada uno de mis cursos con chicos y grandes (como siempre lo hice, por ejemplo, en mis 19 años de profesor universitario en el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara) los juegos en que he persuadido a participar, no dejan de poseer resonantes consideraciones sobre ética cívica, aunque éstas a veces atañan al Desarrollo Humano, la Psicología, la Literatura; etcétera. Consideraciones tales como lo de la necesidad de las reglas y de la imprescindible presencia de los otros para sentir goce auténtico mientras se juega.































miércoles, 1 de julio de 2015

MUCHO OJO CON LOS “POLÍTICOS” A QUIENES LES IMPORTA UN PEPINO LA COMUNIDAD DE LAS VÍCTIMAS



Para partir de cimientos históricos y, de esa manera, luego abordar con bases la cuestión política, en relación con la Ética, hoy en mi clase de ÉTICA, PERSONA y SOCIEDAD que me encuentro impartiendo como curso intensivo de verano a 29 extraordinarios estudiantes (iban a ser 30,  pero uno de ellos tuvo que dejar la clase a causa de un imprescindible viaje a Perú) en el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara: analicé, junto a ellos, las razones por las cuales los filósofos deciden tomar camino aparte de los “políticos”. De los “políticos." Sí.  En efecto, he puesto entre comillas  la palabra “políticos,” pues en el tiempo del gran maestro Sócrates los “políticos” olvidaron los lazos que hermanan a los seres humanos y les valieron  menos que un pepino, al decidir caminar en el horizonte de la manipulación y la mentira con tal de permanecer en el poder que corrompe y asesina. Y, desde entonces, los “políticos” hasta nuestros días  sólo se han llenado la boca de la palabra “Ética”  de manera pervertida, pues una política que pretende enlazar con la Ética y que no toma verdaderamente en serio a la comunidad de las víctimas del horizonte fratricida (desde el Neolítico hasta nuestros días)  solo ha conducido y conduce a la estupidez que bien podemos corroborar en muchos campos de la realidad social de nuestro México de hoy en día. Así, la muerte de Sócrates (una de las víctimas-símbolo inmortal de ser humano que atropelló y asesinó la mentira que pretende enterrar a la verdad)  no debe olvidarse nunca, como bien nos lo enseñó Platón e incluso Aristóteles: filósofos que de ninguna manera son perros muertos. 

Amigos: ¡Gracias por decidir ser políticos no de los  patanes que he puesto entre comillas!









  







sábado, 13 de diciembre de 2014

GRADUACIONES UNIVERSITARIAS, AQUÍ Y EN LA ETERNIDAD, DESDE EL TEC DE MONTERREY, CAMPUS GUADALAJARA


Dedico este escrito a Fernando Esteban Larrinaga Robles.
In memoriam.

                                                                   

Hoy 12 de diciembre de 2014 mientras me encontraba en el presídium de profesores para participar en la ceremonia de graduación de las generaciones universitarias 2010-2014, cuando nombraban a cada uno de los estudiantes para la entrega de reconocimientos y, posteriormente, realizar el acto de toma de protesta que los habría de convertir  en profesionistas reconocidos, se me hizo presente el estudiante Fernando Esteban Larrinaga Robles quien llegó a ser amigo (en el sentido lato y más transparente de la palabra amistad) y quien hoy tendría que haber pasado junto a sus compañeros de la licenciatura en Animación y Arte Digital a recibir su reconocimiento de graduado ( pues Fernando Esteban pertenece a la generación 2010-2014). Pero mi  amigo Esteban no llegó hoy hacia la mesa donde el rector,  el profesor David Noel dio los  reconocimientos y  yo por estar cerca de ahí –justamente atrás de los directivos y junto a los demás profesores--  seguramente le hubiera tomado muchas fotografías y él me habría sonreído. No llegó ahí, porque Esteban se graduó en la eternidad apenas el 19 de julio, y subió a recibir su reconocimiento al presídium donde nuestro padre Dios de Bondad  es quien preside. ¿Saben?...No obstante  tener la certeza de saber a Esteban más vivo que vivo en la inmensidad de la luz indeclinable, me hubiera gustado mucho verlo graduase hoy de la carrera universitaria que casi culminó. Me hubiera gustado verlo aquí hoy en el TEC porque soy humano y aunque a mi amigo Esteban –lo sé muy bien—no le gusta que nos pongamos tristes por su ausencia que en verdad es una presencia, mi tristeza fue  inevitable. Debido a ello, le he explicado hoy que mi estar  triste no conlleva la falta de fe de saberlo una existencia trascendida y quien, desde su altura, nos acompaña porque además vive en el continente de mi corazón y en los propios de sus demás amistades y familiares. Y Esteban me respondió como sólo él sabe hacerlo. Verán:

Al terminar la ceremonia, Jesús Flores, joven universitario que  hoy se graduó y quien, aparte de haber sido uno de mis estudiantes, ha devenido amigo a fuer de  habernos  encontrado casi a diario, durante lo largo de cuatro años, en el gimnasio  del TEC,  me buscó para tomarnos la foto del recuerdo y, en ese lapso, me sentí agradecido con Dios y con la vida por sus palabras, frente a mí,  dichas a sus familiares: 

                        ---Él es el profesor Martín Mérida, el autor del  libro que hemos leído en casa: “Los zapatos del niño guerrero” y quien, además, fue mi profesor de Ética. Y  es el amigo con quien durante cuatro años casi a diario platiqué durante mi estancia en el TEC debido a encontrarnos en el gimnasio.

Sentí el sincero abrazo fraterno de Jesús Flores también como una respuesta de Fernando Esteban quien siempre ha creído que, como dice una canción: “Tras lo que ves, lo que existe/ En cada cosa siempre hay un misterio/ Que la vida confío.” Porque, en efecto, para  no continuar estando en el país de la tristeza y debido a que Fernando Esteban gusta de mi amistad y un amigo lo es en las buenas y en las malas, hoy hizo complot con la vida para  proporcionarme una respuesta sincrónica, pues... ¿Saben?..  Fernando Esteban trascendió una forma de ser este mundo el 19 de julio (y nació en 1992) y Jesús Flores nació el 19 de julio de 1992.


Martín Mérida.