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sábado, 22 de marzo de 2014

CELEBREMOS EL CENTENARIO DE OCTAVIO PAZ LEYENDO SUS POEMAS

 
Los Mexicanos tenemos un Everest de la literatura (y en específico de la poesía) su nombre es Octavio Paz. Everest que de tan grande a algunos les produce temor y sólo los más arriesgados se ven convocados a encontrarse en sus cumbres?..   
 
Es paradójico: Octavio Paz es más conocido y apreciado en los demás países del mundo que en nuestra propia patria y esa realidad da a qué pensar. Veamos: su praxis intelectual de escritor lo llevó a acciones sublimes y hasta supererogatorias (habría que analizar su renuncia como embajador en la India luego de la matanza de Tlatelolco, sus denuncias al régimen de Stalin en Rusia, luego sus enfrentamientos con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez). Y en otras ocasiones, es innegable, se equivocó rotundamente, pues fue un hombre y no Dios. No obstante, su vida personal por cuanto a lo que no exteriorizó mientras estuvo vivo, y aún después de muerto, sólo a él le pertenece. Pues como queda declarado en los Derechos Universales del Hombre, en su artículo 12: “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.” Por otra parte, los acostumbrados a meter sus narices en la vida privada de las personas, al juzgar lo que nos les concierne actúan contra la dignidad convirtiéndose en cobardes maniqueístas. Al respecto, no olvidemos: ahí donde nuestros ojos no alcanzan a mirar, puede existir grandeza sólo apedreada por quienes deberían ocuparse de su propia casa antes de romper la puerta de la del prójimo. Menos mal, lo importante para los amantes de las letras son los frutos literarios de un autor (aunque sostengo  como tesis: ningún hombre sin grandeza profunda puede escribir como lo hiciera  Octavio Paz). Por consecuencia: sería un desatino no leer  a nuestro poeta, premio Nobel de Literatura.

HERMANDAD
(Poema de Octavio Paz
en homenaje a Claudio Ptolomeo)

Soy hombre: duro poco
Y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
Las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
También soy escritura.
Y en este mismo instante
Alguien me deletrea.

_____________________________________________

Amigos: ¡Gracias por existir
sin cobardes actiudes maniqueístas!




sábado, 18 de enero de 2014

EN EL CRUCE DE TRENES*


En el cruce de trenes
—a través de una tarde mordida por los perros—
una máquina regresa vacía
Y la otra llegará llena
a la estación entrampada.

 
En el cruce de trenes:
miradas como espejos.
Miradas entre el polvo
aconteciendo.

 
La aguja del cruce,
Camino férreo de traicionar a Hölderlin:
La vida no está dedicada a la muerte
ni al letargo el dios que nos inflama.

 
Y más allá,
ríeles paralelos.

 
Y el a-Dios desprendiéndose
en la fotografía de 1939.


________________________

*Mérida, Martín. (2009). “El viaje que no elegimos.” Guadalajara, Jalisco, México: Literalia, editores, p. 25.





miércoles, 13 de marzo de 2013

DEJA LA CURIA, PEDRO

(Poema del obispo-poeta: Don Pedro Casaldáliga)


 
 
Deja la curia, Pedro,
desmantela el sinedrio y la muralla,
ordena que se cambien todas las filacterias impecables.

Vamos al huerto de las bananeras,
revestidos de noche, a todo riesgo,
que allí el Maestro suda la sangre de los Pobres.

La túnica inconsútil es esta humilde carne destrozada,
el llanto de los niños sin respuesta,
la memoria bordada de los muertos anónimos.

Legión de mercenarios acosan la frontera de la aurora naciente
y el César los bendice desde su prepotencia.
En la pulcra jofaina Pilatos se abluciona, legalista y cobarde.

El Pueblo es sólo un "resto",
un resto de Esperanza.

No lo dejemos solo entre guardias y príncipes.
Es hora de sudar con Su agonía,
es hora de beber el cáliz de los Pobres
y erguir la Cruz, desnuda de certezas,
y quebrantar la losa -ley y sello- del sepulcro romano,
y amanecer
de Pascua.

Diles, dinos a todos,
que siguen en vigencia indeclinable
la gruta de Belén,
las Bienaventuranzas
y el juicio del amor dado en comida.

¡No nos conturbes más!
Como Lo amas
ámanos
simplemente,
de igual a igual, hermano.
Danos, con tus sonrisas, con tus lágrimas nuevas,
el pez y de la Alegría,
el pan de la Palabra,
las rosas del rescoldo...
...la claridad del horizonte libre,
el mar de Galilea ecuménicamente abierto al Mundo.
 
 

 
 

 

lunes, 26 de noviembre de 2012

PANEL SOBRE LITERATURA Y VIOLENCIA. LA CARA VASCA Y LA MEXICANA.

Debido a que los seres humanos habitamos no sólo en la injusticia, sino también en la violencia: en el marco de FIL 2012, tres autores mexicanos aceptamos la invitación de hablar sobre tan recalcitrante tema junto a tres autores vascos de prestigio merecido. Por mi parte, hablaré del asunto “desde donde me aprieta el zapato” por cuanto a mi experiencia de creador literario. Por favor, les pido difundir la actividad entre personas interesadas en asistir.
Dejo aquí la información:

Con el fin de provocar un diálogo en torno al tema de la violencia desde el punto de vista artístico, literario y cultural, Harkaitz Cano, Mikel Ayerbe y Mari Jose Olaziregi, tres renombrados escritores de origen vasco intercambiarán opiniones con Martín Mérida, Jose Miguel Tomasena y Carlos Vicente Castro, tres escritores mexicanos. El escenario será un panel, donde cada uno de ellos reflexionará y hablará desde su experiencia creativa en torno a los retos y fortalezas de la literatura en el tema de la violencia.
El encuentro tendrá lugar en Casa ITESO Clavigero (José Guadalupe Zuno 2083, entre Av. Chapultepec y Marsella), el martes 27 de noviembre a las 19:00 horas. La entrada es libre.

Harkaitz Cano

Uno de los escritores vascos más aclamados del momento. Se licenció en Derecho en la Universidad del País Vasco. Trabaja habitualmente como guionista de radio, audiovisuales y cómic, y ha traducido al euskera a Hanif Kureishi y a Allen Ginsberg. Ha publicado libros de poesía como Dardaren interpretazioa/Interpretación de los temblores (2004), de cuentos como Telefono kaiolatua (1997) y novelas negras como Beluna Jazz y Twist (2011; Premio Nacional de la Crítica).
Su último libro de cuentos, Neguko zirkua ha sido considerado como el mejor de su trayectoria.

Mikel Ayerbe

Es licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona (UB) y Filología Vasca en la Universidad del País Vasco (UPV), es docente en el departamento de Lingüística y Estudios Vascos de la Universidad del País Vasco (UPV) e imparte clases de literatura vasca contemporánea. Editor y antólogo del libro Our wars: short fiction on basque conflicts que recoge relatos en torno a la Guerra Civil y el actual conflicto político-social. Entre otras publicaciones, destacan sus artículos de crítica literaria en prensa en el periódico Berria.

 Mari Jose Olaziregi

Es doctora en Filología Vasca y Profesora Titular de la Universidad del País Vasco (Facultad de Letras, Vitoria-Gasteiz). Además, ha sido Assistant Professor en la University of Nevada, Reno, y profesora Invitada de la Universität Konstanz. Ha realizado másteres en la Universidad Ramon Llull y en la University of East Anglia. Es miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia, coordinadora del Committee to Promote Basque Literature del organismo europeo L.A.F. (Literature Across Frontiers), directora y creadora del Portal Multilingüe de Literatura Vasca, www.basqueliterature.com, y, desde 2004, directora de la colección de literatura vasca traducida: Basque Literature Series, del Center for Basque Studies.

 Martín Mérida

Licenciado en lengua y literatura hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), licenciado en filosofía con estudios de maestría en educación en la UNIVA y maestro en desarrollo humano por el ITESO donde también estudió la maestría en Filosofía y Ciencias Sociales. Ha sido becario tanto del CONACULTA Chiapas como del CECA Jalisco. En 1999 obtuvo el premio nacional de poesía «UdM» y en agosto del 2003, ganó los XVII Juegos Florales Nacionales Amado Nervo. Mérida trabaja actualmente en la división de Administración y Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara. Es especialista en valores en el ejercicio profesional, formación humana y compromiso social, poesía, ética y literatura. Cuenta con experiencia en escuelas de educación superior, servicios de apoyo a la educación, compañías y grupos de espectáculos y artísticos y equipos deportivos profesionales y semi-profesionales. Contribuyó al poemario La mujer rota, escribe poemas para niños, es autor de El poeta y el niño de la piedra, El viaje que no elegimos, El país de la mirada; entre otras publicaciones.

José Miguel Tomasena

Estudió Filosofía y Ciencias Sociales en el Instituto Libre de Filosofía —ahora Departamento de Filosofía y Humanidades del ITESO—. Entre 2003 y 2005, trabajó en como reportero del diario Público –ahora Milenio Jalisco—. Estudió en Madrid un máster en Creación Literaria en la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH). Ha publicado reportajes, entrevistas y cuentos en las revistas Luvina, Reverso, Christus, Metapolítica y Magis —publicación de la que es editor—. Actualmente da clases en el ITESO en el Centro de Formación Humana, el Departamento de Filosofía y en el Centro de Promoción Cultural, donde es profesor de la asignatura “Taller de escritura creativa”.

 Carlos Vicente Castro

Nació en Guadalajara en 1975. Es autor de los libros de poesía Carcoma (Québec, 2006) y Raíces temporales (Guadalajara, 2000), así como editor de Luces intermitentes. Nueve poetas recientes de Alemania (UdeG, 2009). Entre otras revistas, ha publicado en Luvina, Punto de Partida, Cantera Verde, Los Perros del Alba y Periódico de Poesía de la UNAM. Obra suya se incluye en varias antologías y ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Actualmente dirige la revista de poesía Metrópolis.

Más informes con María Gpe. Lira, coordinadora de Literatura del Centro de Promoción Cultural del ITESO, en los teléfonos 3669 3421 y 3669 3434 ext. 3340 o en el correo electrónico: mlira@iteso.mx, o con Alejandra Ruiz, coordinadora de Comunicación de ese Centro, en el teléfono 3669 3434 ext. 3893 o en aflores@iteso.mx
 
Por último: les ofrezco aquí uno de mis poemas incluido en mi libro "El viaje que no elegimos" editado por Literaria Editores en octubre de 2009.
 
Señora de la noche
Que las letras se declaren iletradas
en el instante de la semántica
guillotina contra el poema.
 
Señora de la noche
Que las letras digan ser de otro planeta
si la semántica pretende darles adjetivos por liebres.
 
Señora de la noche
protege a las letras desde la B hasta la Z
mientras descansan en la A
que es casa pluriétnica de doble planta.
 
Señora de la noche:
Defiende a nuestras letras
y envíales a Can menor y Osa Mayor
cuando la semántica se convierta en lobo.
 
*** 

viernes, 5 de octubre de 2012

LA PRAXIS DEL POETA FRANCISCO DE ASÍS FUE OPUESTA A LAS ACCIONES DE FALSOS POLÍTICOS (O A PROPÓSITO DE MOTOZINTLA, CHIAPAS, VUELTA EN LLAMAS EL 1 DE OCTUBRE DE 2012, DESPUÉS DEL FALLO ELECTORAL DEL TEPJF).

El día de ayer 4 de octubre se celebró en muchas partes del mundo comprometido con las causas sociales y ecológicas, al fundador del cuidado ecológico y de la toma de conciencia universal para devenir hermanos: el poeta Francisco de Asís (1182-1226) quien además de haber sido hombre comprometido con la justicia solidaria, se eternizó como poeta universal. Francisco quien es patrón de muchas ciudades y pueblos en el orbe terráqueo, es también reconocido por muchos como el patrón de Motozintla, Chiapas, México: mi ciudad de nacimiento. Ciudad conmocionada, en estos iniciales días de octubre, al no ser escuchada por la ineficacia de los procesos electorales. Ineficacia como bien puede leerse en el periódico "La Jornada" en su emisión del martes 2 de octubre, donde por ésta se entiende, con claridad, a la arbitrariedad del fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resuelto en su fingida sordera al rehusarse a conciliar la voluntad de los votantes, y de manera imprudente anular el triunfo que inicialmente el pueblo, en su mayoría, le concedió al candidato del PT. Al respecto, sin pretender caer en visiones reduccionistasAl respecto, sin pretender caer en cuestiones reduccionistas de cualquier índole, me encuentro mencionando aquí a Francisco de Asís por haber sido hombre extraordinario en desenmascarar con facilidad a los enfermos de poder; pues este ser humano encaró a los sistemas impositivos cimentados en la explotación de los más necesitados de justicia,  como lo expresa el filósofo y teólogo Leonardo Boff en su libro Francisco de Asís, ternura y vigor:  “lo que hace representa, por un lado, una radical crítica a las fuerzas dominantes de su tiempo y, por otro, una vigorosa respuesta a las exigencias de la situación.” Por consecuencia, cuando menciono a Francisco como poeta universal: estoy afirmando que no es un hombre a quedar convertido en un santurrón para conveniencia de aviesos fines tanto de los acostumbrados a humillar, como de  miradas fanáticas en particular (pues  la santurronería devela, entre otros factores de degradación, un horizonte sin compromiso con las causas de los empobrecidos de la tierra). No. Las acciones del pobre de Asís (como suele nombrársele además de el pobrecillo) han sido reconocidas por diversos estudiosos de la filosofía y de la literatura no necesariamente católicos; pues Francisco de Asís, siendo del siglo XII, fue precursor de la democracia y de la filosofía ecológica, entre otras causas en verdad nobles por comprometidas. Ojalá quienes se pretenden políticos en cualquier punto de la tierra, pero hoy, en específico, en  el Estado de Chiapas (mi Estado de nacimiento) tuvieran la elevada dignidad de hombres como Francisco de Asís. Hombre poeta capaz de procurar la verdadera paz al luchar por acabar con la podredumbre de las estructuras religiosas, económicas, políticas, sociales y culturales de su época.
Y hablando de falsos políticos porque son hombres más fieros que el lobo fiero, les invito a escuchar la canción EL HERMANO LOBO, escrita y musicalizada por Cesáreo Gabaráin. Canción inspirada en el amor por todas las criaturas que siempre sostuvo Francisco el de Asís.
Al respecto, sin pretender caer en visiones reduccionistasTribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF),

miércoles, 29 de agosto de 2012

A propósito del premio Juan de Mairena 2012, concedido a la poeta Patricia Medina ( o breve reflexión sobre el mérito).


Una y otra vez el maestro Aristóteles (el de Estagira; por supuesto) expresó de manera contundente un razonamiento sosteniéndose al pasar de los siglos: “La grandeza no consiste en recibir honores, sino en merecerlos.”  Expresión a la que suelo darle vueltas junto a mis estudiantes al inicio de mis cursos de carácter filosófico y que, en mucho, ha servido para aminorar y a veces anular las pretensiones arribistas de los incapaces de posponerse para conceder paso a los argumentos de peso contra sus pretensiones: los egocéntricos.  En efecto, los actos propiciados por ego-céntricos no sólo suelen acontecer en un salón de clases o en círculos  literarios, pues cansa ver en la esfera política de nuestra realidad mexicana, a los enfermos de poder creyendo ser lo que no son y refirmándolo de manera imperativa con la obtención de méritos como se compran votos para ganar una contienda electoral; con la obtención de méritos sólo reconocidos por la pusilanimidad en la que por desgracia a veces eligen vivir miles de humanos. Al respecto y debido a que cada vez convergen en mis cursos estudiantes de diferentes nacionalidades, trato de traducir a sus propios idiomas la frase aristotélica, anteriormente citada, deseando lograr el efecto que, con seguridad, el estagirita tuvo cuando la pronunció con la fuerza del idioma griego que, dicho sea de paso, tiene 34 siglos de vivir. 
 
Pero hablando de quien recibe honores por sus méritos: siendo iguales en dignidad todos reaparecemos diferentes por el fondo de  nuestros logros; porque no  puede ser visto de la misma manera alguien que cruzó los territorios de la nada  y murió  para llegar a vivir y tener méritos basados en la  autenticidad,  que quien  lleva una vida inconsciente y se la pasa como vil testaferro dando atole con el dedo a los acostumbrados a lamer el suelo. En esta perspectiva, nadie en su sano juicio dría que Hitler es igual a Gandhi; ni que Patricia Medina, mujer de gran entereza, como lo constatamos quienes hemos tenido la ventura de conocerla, vale como poeta lo mismo que quien es capaz de pisotear la dignidad de los otros (y  su propia dignidad) con tal de ver su nombre en un cuadro de honor. Por consecuencia, celebro que también sobre la tierra recibamos a la  justicia no enferma de ceguera  para otorgarle honor a quien honor merece,  porque justo es que nuestra Patricia Medina haya sido reconocida con el premio Juan de Mairena que otorga la Universidad de Guadalajara,  tanto por la importancia local y universal de su obra  poética, como  por su  incansable labor en la difusión y enseñanza del género literario de ayudar a abrir más los oídos: la poesía. Verdades, estas últimas comprobables, en el modo de ser  mujer magnánima de Patricia Medina. Mujer que, para ayuda de muchos,  ha sabido conquistar su servicio. Y, al respecto, como explica Juan de Mairena de Antonio Machado y a quién de manera  merecida  lleva su nombre el premio aquí citado: “La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.”

Agradezco, pues, a Patricia Medina su existencia y su digna manera de ser persona, poeta y maestra. A ella y a todos quienes desde su propia trinchera luchan por un mundo cifrado en la justicia solidaria,  dejo aquí la canción "Honrar la vida" escrita por Eladia Blázquez y cantada por Mercedes Sosa. Mujeres que nunca habrán de morir:
 

miércoles, 16 de febrero de 2011

Algo sobre la luz desprendida del poemario "Alucinacimiento" de Julio César Aguilar.

El 4 de diciembre de 2010 en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL 2010) el poeta Julio César Aguilar, a través de la editorial Literalia Editores cuya directora es la poeta Patricia Medina, me invitó a presentar su libro Alucinacimiento. Presentación que efectuamos en el salón “C” de la Expo-Guadalajara. Aquí expongo mis palabras.

Desde el escenario milenario no sólo escenario sino también punto de partida: en un alucinacimiento y dentro de un paisaje oriental, Matsuo Basho después de sentir el vuelo de una mariposa, despertó hoy en la mirada del poeta Julio César Aguilar en el salón “C” de la expo Guadalajara en esta Feria Internacional del Libro (FIL 2010), pues Julio César vino a sacudir las ramas de ese árbol literario de la tradición japonesa llamada haikú, y en esa sacudida caen hojas sin precio; hojas de diecisiete sílabas repartidas en tres versos. ¿Alguien las quiere recoger para llevarlas en su bolsillo como un niño guarda lo que no puede decirse con palabras traidoras de la luz?

Al abrir el libro de Julio César, la luz perteneciente a todos los tiempos me hizo renacer la experiencia obtenida hace algunos años mientras aprendía una milenaria técnica Zen, de curación oriental, cuyo centro es la poesía (y los haikús –no olvidemos— tienen fundamentación en la sabiduría Zen). Aprendizaje que me valió la burla de algunos “filósofos” indiferentes a la sabiduría oriental como si lo imposible de caber en su cajón de seguridades, pudiera ser desechado en un basurero del logos. No obstante, a decir verdad, vi en el trasfondo de esos rostros burlones el miedo platónico ante lo distinto (miedo a las voces no asumibles en lo Uno).


En efecto, quienes no saben del poder de la poesía jamás podrán abrevar la luz para atisbar lo innombrable. Lo innombrable también revelándose ahora en el poemario Alucinacimiento; libro transfigurando el dolor y la alegría para mostrar lo maravilloso. Porque ese nombrar lo innombrable —respetables señores— es trabajo de los poetas y de algunos filósofos; de algunos, digo, porque muchos de estos últimos, como ya dejé aclarado, hablan sólo para negar lo exterior a su mundo cerrado. Por ello el poeta Julio César Aguilar, dice:

“dios eres tú
mas no todo filósofo
es un poeta"


En los poemas nacidos del árbol Alucinacimiento no encontramos una convocación a meramente estudiar objetos ni para adentrarnos en juegos de palabras propios de holgazanes. Aquí, sólo hay motivos para vislumbrarnos a partir de la innegable alteridad que constituye al poeta Julio César Aguilar quien, con exquisita sensibilidad, ha dedicado su libro a la memoria de su abuelita Soledad Zúñiga Álzaga, sabiendo que cuando la injusticia se convierte en perro ansioso de mordernos, los abuelos (dicho sea de paso: Matsuo Basho es uno de los abuelos de los poetas que nos señalaron por primera vez la rama haikú; rama del árbol poesía) aún desde el más allá nos defienden con lengua de manantiales, astros y flores.

“A la memoria de
Soledad Zúñiga Álzaga
—mi abuelita—
por su sabiduría elemental”

El poeta Julio César Aguilar muestra con sus versos, respetuosos de la altura de los otros, que la faena poética no apunta a lugares comunes y apuntar fuera de ese horizonte, cuando una parte del mundo sólo se alucina ante imágenes semejantes a las televisivas, a veces significa portar en el corazón el dolor de niños quienes, de manera incansable, muestran las pequeñas cosas; me refiero a los niños mancillados por adultos de rebuznar en lugar de amar.

Cada haikú comprendido en Alucinacimiento no lleva el sentido de producir seguridades ni respuestas en el orden del ser filosófico; antes bien, el poeta Julio César ha sembrado, en este libro, flores abiertas para resignificar el mundo.

“entre los sueños
hacen su realidad
los soñadores”

El trabajo poético explicito en el poemario Alucinacimiento está basado en el constante desbaratamiento de las verdades preestablecidas y, por lo tanto, insisto, ni uno sólo de estos poemas puede quedar apresado en la racionalidad que rebuzna, porque Julio César Aguilar muestra de manera lúcida que el poeta no es sirviente de nadie ni de nada. Antes bien, el poeta alejado del pragmatismo del mundo tecnificado, nombra a la naturaleza y su manera de nombrarla (como hicieran los sabios Zen) dignifica a la vida. Lo anterior, está por demás decirlo, se puede constatar en el poemario Alucinacimiento donde se sugiere que la actitud poética apunta a no dar nada por determinado. En este sentido, la poesía es una reconstrucción de la realidad que nos proporciona el miramiento necesario para habitar el mundo con oídos atentos. Y, por ello, el poeta sugiere:

“mientras los muertos
a sus muertos sepultan
vivir la vida”

jueves, 14 de enero de 2010

Sobre la presentación de mi libro "El viaje que no elegimos," en el marco de la FIL (Feria internacional del libro) 2009.



El día 30 de noviembre del 2009, a partir de la ocho de la noche, junto a otros autores que presentaron sus propios libros (Octavio Peñaloza, Margarita Mendoza Palomar, Emelia Sánchez Flores, Ingrid Valencia) y con la compañía de los presentadores: Patricia Medina (poeta, escritora y directora de Literalia editores) Benjamín Orozco, Mauxi Ornelas y José Reyes Glez. Flores; dentro del marco de la Feria Internacional del Libro 2009 (FIL 2009) y en El salón José Luis Martínez de la expo de Guadalajara, Jalisco, se presentó mi libro: “El viaje que no elegimos”.



Escribí “El viaje que no elegimos” inspirado en el Auschwitz que llevamos dentro; en él pretendí conectarme con el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial desde mi propia experiencia sobre los horrores de este siglo XXI. Me puse en marcha, entonces de aquí hacía aquellos espacios y tiempos donde como es del todo sabido “murió la humanidad entera.” Pero no hablo de tiempos y espacios lejanos a mi experiencia, pues escribí desde “donde me apretaba el zapato". Yo no viví en aquellas epocas (1939-1945) donde religión, filosofía y política se casaron para matar al hombre. Soy de este siglo y, por lo tanto del propio donde Auschwitz vuelve a ser vigente en todo lugar donde se humilla, se mata y se niega la dignidad del hombre. Llegado a este cauce, prefiero guardar silencio y mejor concedo la palabra al poeta, ensayista e investigador en el departamento de letras de la UDG (Universidad de Guadalajara) José Reyes Flores quien escribió el prólogo y fue el presentador durante esa noche donde tuve la fortuna de también ser acompañado por personas muy queridas y provenientes de Motozintla de Mendoza, Chiapas. En esa noche enfaticé mi poema: Ayudemos a Paul Eluard; poema que puede leerse en la página 52 de mi libro en cuestión.

El viaje al interior de la palabra (Prólogo escrito por el poeta y ensayista José Reyes Flores).

El hombre de la edad de los sistemas de este tiempo nuestro, mecatrónico e insensible, ha convertido la preferencia en la diferencia. El apego en sí mismo como tendencia natural al amor propio y al propio amor como constitución casi gustosa de lo que bien podemos llamar la unimismidad: el uno mismo en el uno mismo. Ese ergon humano, donde la existencia es una apariencia, donde la aspiración queda relegada al horizonte de los deseos propios en detrimento de lo otro en el mundo. La aspiración parcial como una suma egoísta a las pretensiones particulares, donde el viaje del sí mismo a la otredad es postergada en una sociedad donde el acto de existir es el acto mismo de olvidar. Pero si se invirtiera el orden, es decir, antes que pensar en uno mismo, pensáramos en el otro, entonces la infinitud sería finita y, lo finito es un modo de estar, de recibir y de entregarse a la existencia.

El poeta más que una entidad ensimismada parte de los saberes del mundo exterior para tener conocimiento de sí, de tal manera que el sentir y la afectividad conducen a la autocompresión como único medio para entender al otro. Martín Mérida, en El viaje que no elegimos, establece la hipótesis poética (¡Hipótesis poética!) de un viaje del sí mismo (mismidad) hacia el otro (otredad) para reconocerse y reconocernos como seres humanos entre los humanos. Martín, como poeta, aprehende la realidad objetiva del mundo exterior y, luego regresa al interior por medio de la conceptuación poética, ello indica que el mundo poético imbíbito en el poema es un universo sensible e inteligible donde la razón afectiva coexiste con la sensación, la pasión, la intuición y el sentido de lo sentido, aunado a la inteligencia del concepto.

La intuición poética es realidad y es subjetividad, es mundo y sensación. Se podría decir con palabras de Arthur Rimbaud que “Yo es otro”. Pero, ¿cómo florece tal acontecimiento en la poesía de El viaje que no elegimos? Muy sencillo. Por medio de actos poéticos que inciden en sí mismo (la unimismidad), para luego ir al sí mismo (mismidad) como indicio de reconocimiento del otro; y enseguida partir a la otredad (ipseidad) para luego, regresar como ser humano completo a la mismidad. Solo cuando el yo se reconoce en el otro el mundo es tangible, la vida existe y la diferencia se transforma en preferencia. Como Eneas, Ulises o Dante, el Sujeto poético (SP) de El viaje que no elegimos inicia la búsqueda de la verdad, pero la verdad no está en uno sino en el otro, por eso la travesía inicia en la “Intemperie”, donde la palabra está ausente, donde la ceguera y la oscuridad se unen a lo inefable y a lo indecible. Lo inefable como aquello que no se puede explicar con palabras porque “la semántica pretende darles adjetivos por liebres”, puesto que las letras se declaran iletradas. En definitiva la ceguera de significado implícita el no decir, la clausura de la palabra y como tal, el ensimismamiento del hombre, la pérdida de la identidad y la enajenación. En esa oscuridad interna, por ese camino insondable, frente al abismo y en el abismo es que se llega al cruce de caminos. En “Trenes”, la voz poética de El viaje que no elegimos, pone en duda su identidad, pues “En el cruce de trenes: Miradas como espejos”, el SP se reconoce, no en sí mismo, sino en el otro, y señala que la infancia está en todos los tiempos, a pesar de que en este cruce de caminos, en este tiempo, es donde existen rostros sin máscaras que son más viles que la vileza. Donde el bien y el mal son indisolubles ya que “Mientras el mal mata a la vaca, / el bien le detiene la pata”. No obstante, la desesperanza de uno mismo en el sí mismo, el SP tiene fe en el otro, y eso ya implica la fe en sí. La razón del hombre-máquina desaparece, y la confianza se hace presente: ¿Me crees?... No van a darnos gato por liebre en ciertas casetas. Y ninguna `realidad humana´ querrá almorzar ni al próximo ni al lejano”, pues “No posponer al ego es apagar estrellas en una noche hambrienta”. Entonces la vida aparece, la festividad, el espanto se aleja, se rompe el silencio y la existencia transpone el umbral. Y. Como viajeros de este (El) viaje que no elegimos nos conduce a lo cotidiano para iniciar la travesía a la casa nuestra que es la del otro.

Ahora somos rehenes, ese solo hecho es la opción de la esperanza y de la libertad, pero la esperanza está en el otro, en la mirada del otro, que al reconocerse en uno instaura la mismidad, por eso en “Rehén” el SP se encuentra en el interior de la palabra, es decir dentro de sí, puesto que las palabras “…le dan vida a los cuadernos que pronto saben escuchar”. En dicho momento de ruptura llega la sobrevivencia, ello implica la presencia de lo otro de la vida. En “Sobrevivientes” el SP se encuentra inmerso en el ruido del mundo, en “El lenguaje de tic-tac donde aparecen los huesos. /Agujas en espera del canto del gallo del día sin traición”, de tal manera que este agolpamiento de vida despierta a la mismidad, el amor, la ternura y la “belleza de caminar sin los deberes propios del infierno”. De ahí que el SP se encuentre con su otredad, lo cual, en este (El ) viaje que no elegimos, se ha entrado por la ventana, para observar cómo el discurso es un espacio de significado, pero sólo se puede ver en sentido de la vida a través de la ventana de la palabra. Y desde atrás de la ventana de Paul Celan (“Paul Celan atrás de mi ventana”) la conversación entre la otredad y la mismidad llevan un trans-diálogo, donde “Los muertos” no olvidan la libertad, la nuestra, pues desde el olvido no olvidado, el vacío, el silencio y la historia son señal de libertad, son el encuentro de unos brazos que se abren a la humanidad. Allí comienza el regreso a casa, el regreso a uno mismo transformado por la otredad en el sí mismo humano que comprende las “…maneras distintas/ de llegar a casa”.

Recibir es entregarse a la existencia del mundo, y a partir de las cosas que se descubren se manifiesta la identidad propia. Lejos de advertir el estrecho mundo de la preferencia, habría que dirigirse de manera prerreflexiva hacia el otro, destinar la atención hacia la otredad, de tal forma que se recupere un mundo donde pareciera que el otro no existe. En definitiva, Martín Mérida, en El viaje que no elegimos, pone al descubierto el Auschwitz que cada uno lleva adentro y que, sólo es posible salir de él cuando se reconoce la finitud de decir, de la tolerancia y de la vida que da vida como tiempo y esperanza. El deseo del Yo (en sí mismo) que impulsa hacia el reconocimiento del otro, para regresar vivo por el camino que lleva a casa.

viernes, 30 de enero de 2009

El muchacho de cabellos color verde entre las flores del mal

(Aquí expongo mis palabras, dichas durante el Symposium sobre Literatura y Adicciones en el Colegio de Jalisco, el día 27 de julio del 2008).












Dentro del symposium sobre Literatura y adicciones,[1]me corresponde hablar del muchacho que se teñía el pelo de color verde y cuyos ojos clarividentes denunciaban la nada impresa en una época acostumbrada a juzgar con colmillos moralistas. Pintarse el cabello de color verde, fue parte de su heme aquí difícil de comprender con un manotazo de interpretación conceptual. Al respecto, dicho sea de paso, soy testigo de seres que subrayan tanto su diferencia hasta quedar sin ojos para mirar que todos somos diferentes. Pero Charles Pierre Baudelaire[2], el poeta en cuestión, no padecía la enfermedad de quienes no sólo no saben mirar al otro, sino que lo empujan para atropellarlo;[3] pues, en plena época atestada de azúcar romántica (donde se ofrecía amargura a pobres y humillados) escribe poemas desafiantes de miradas acostumbradas a engrilletar realidades en calabozos conceptuales. Por otra parte, es legítimo que los seres busquen trascendencia construyendo diversas maneras de subjetividad.[4] Pues bien, por más extravagante que a alguien pudiera parecer su manera de abrirse al mundo, el muchacho Baudelaire trascendió tanto en el horizonte poético como en su extraordinaria crítica social (ojalá que todos los seres gustosos de pintarse el cabello, las uñas, la cara o donde mejor les plazca, prestaran su voz a marginados en el horizonte de mundo hundido en la sordera).

Yo carga tal no soporto:
Sísifo, dame tu valor;
que aun cuando lucho con vigor
el Arte es largo, el tiempo es corto
… (LA MALA SUERTE).

Si fuera forzoso encajar algún marco conceptual para describir el libro de vida de este poeta, podríamos decir que alude a sufrimientos propios de un Chivo expiatorio. En efecto, digno hasta las consecuencias últimas: Baudelaire, a pesar de vivir situaciones de extremo sufrimiento, nunca buscó la felicidad de los puercos; antes bien, el dolor que experimentó no le impidió brotar flores reinvindicadoras de la luz de lo oscuro; flores provocando incomprensión de quienes imponían rutas al oficio de escribir poemas.

Como ha sucedido con muchos de nuestros genios maltratados, Baudelaire, desde muy temprana edad, se supo signo de contradicción en un enfermo horizonte de mundo. Sí, Charles Pierre Baudelaire fue signo de contradicción como Sócrates, Rimbaud, Mozart, Nietzsche y tantos otros. Por ello, ante el tiempo pudriéndose el alma por su adicción al dios-dinero, no me toca condenar desde esa totalidad cerrada a un hombre que, además de haberse pintado el pelo de color verde y tener sus propias adicciones, escribió poesía social que continúa estremeciendo los siglos. Poesía cuya fuerza desenmascara el reloj de una modernidad asesina de la cual no hemos podido arrancarnos por mas postmodernos que nos asumamos.

¡Reloj, deidad siniestra, inmutable, impasible,
Cuyo dedo amenaza y nos dice: “¡haz memoria!”
Bien pronto en el combado círculo de tu gloria
Plantarán los dolores su dardo ineludible
… (EL RELOJ).

Contra la doble moral (adicción de los hipócritas) y la censura a las expresiones de su escritura, el poeta-guerrero defendió sin tapujos que la poesía no tolera cárceles ni almidonamientos. Debido a ello, sus poemas no son entelequias ni palabrería en búsqueda de complacencia.
Muchos poemas de Baudelaire manifiestan su compromiso con los despreciados; aquellos que bien quisieran ignorar quienes se pintan de blanco las fachadas, pero se pudren el alma desde burgos reales como los conceptuales justificadores de la razón de la modernidad monótona capaz de producir una literatura mercantilista contra la que, este auténtico poeta, abrió las puertas de su refugio intersubjetivo para ofrecernos Las flores del mal (1999): obra conteniendo, en su versión definitiva, 151 poemas que nadie ha podido borrar. En estas flores encontramos una crítica al tiempo como proyecto de mundo que se impone[5] ocasionando dolor en quien (como el yo poético Baudeleriano) lo percibe vuelto maquinaria destructora de las posibilidades de ser.

¡Oh, Dolor ! Hila el Tiempo su gran tela de araña
y el Enemigo obscuro, que nos muerde la entraña,
Crece y se nutre con la sangre que perdemos
... (EL ENEMIGO).

Sólo cinco años atrás de la aparición de Las flores del mal, Federico Nietzsche había escrito “Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado” No sé si Baudelaire había leído a Nietzsche, pero sorprende ver como poeta y filósofo ponen el dedo en la misma llaga: la destrucción de la alteridad por medio de la imposición de un tiempo (el europeo) que hilando su tela continuaba tejiendo una empolvada lógica de muerte. Lógica de muerte como teje y maneje propios de una “araña” ante la que el yo poético se revela como exterioridad tratando de librarse de ese modo de hilar. Desde esta perspectiva, el yo poético bien puede ser visto como otra flor del mal y en el sentido donde quienes son considerados malos por una mirada totalizadora, unos ojos liberadores los descubre llenos de bondad.

Muchas joyas duermen enterradas
en las tinieblas y el olvido
completamente lejos de azadones y sondas
… (LA MALA SUERTE)

El yo poético, entre los múltiples rostros de flores colocadas en el florero del mal, es quien pone en evidencia algún hecho indigno (“¡Oh, Dolor! Hila el Tiempo su gran tela de araña”) con una subsecuente protesta que a veces es queja y, en otras ocasiones, toma la forma de plegaria. Protesta, queja o plegaria que al evidenciar barbaridades, traduce un tiempo que no permite vivir en plenitud: tiempo envuelto en el tedio hacia la destrucción. Ante esa manera monocorde de vivir, el poeta se presenta, como exterioridad que genera resistencia entre los considerados miserables e intuye que tiene derecho, como todo ser humano, a vivir su propio proyecto de vida.

Tres mil seiscientas veces en cada hora el segundero grita:
“¡Haz memoria!” Mueve las antenas vibrantes
de mosquito y añade: “Ahora, yo soy antes
y mi trompa le chupa toda la sangre al mundo
… (EL RELOJ).

El poemario Las flores del mal, entre múltiples horizontes de interpretación, bien puede experimentarse vuelto puente donde late la propuesta de una realidad distinta a la que devora el corazón del hombre; realidad como gracia para escuchar los rostros de quienes sufren las consecuencias del poder dominador.

Que el espíritu del muchacho que alguna vez se tiñó los cabellos de color verde, siga diciendo su No contundente a lectores tales como poetas, escritores, políticos, filósofos, psicólogos, etcétera; si la intención de éstos, fuera colocarse en floreros de ornato para complacer a gusanos en templos de lo indigno.

Pero si sabes contemplar,
Sin espantarte, los abismos,
Lee y aprenderás a amar
…(EPÍGRAFE PARA UN LIBRO CONDENADO).

[1] En efecto, el presente escrito fue mi ponencia durante el Symposium sobre Literatura y Adicciones en homenaje al escritor jalisciense Enrique Macias. El symposium estuvo organizado por DIF Zapopan, Secretaría de Cultura de Jalisco, El Colegio de Jalisco, Literalia editores y el Periódico Cultural “La Manzana.” Mi participación se efectuó el día 27 de junio del 2008 y fue una más entre las propias de María Esther Guzmán (La pasión por la madre); Rosa Chávez Cárdenas (Paranoia y adicción) y Blas Roldan (la videoadicción alcoholizada.) La mesa fue coordinada por Patricia Medina, directora de la editorial Literalia.

[2] Ya sabemos que Rimbaud, Verlaine, Mallarmé, Tristán Corbière, Jules Laforgue y Charles Cros (a mi parecer jamás decadentes como muchos suelen decir sobre ellos) siguiendo a Baudelaire, se opondrán al parnasianismo; desencadenando a la poesía del tedio implicado en las cadenas de las formas clásicas. Nuestros poetas, además, serán los pioneros en decirnos a través de su poesía, que la realidad es simbólica

[3] Con lo que aquí vengo diciendo, no pretendo abarcar el amplio horizonte de sentidos que podríamos hallar en los poemas escritos por el poeta rebelde que sufrió la humillación y la intolerancia de un París embobado con el artificio de la industria bajo el imperio de una Burguesía que privilegiaba lo inauténtico.

[4] Sólo en una sociedad moralista como hipócrita, se señala con crueldad aspectos tales como ciertas maneras de vestir o de llevar el cabello mientras se calla ante el crimen o la deshonestidad de quien roba el crédito público, por ejemplo. Cada ser humano tiene derecho a crearse a sí mismo (en lo que pueda, pues somos entes sociales) siempre y cuando tenga claro que los otros tienen el mismo derecho y existen formas éticas para no hacernos la guerra. Sobre el deseo de trascendencia como forma de subjetividad, recomiendo la lectura de LEVINAS, Emmanuel, (1997). De la existencia a lo existente.

[5] Sobre las imposiciones del poder, véase: FOUCAULT, Michel, (1981). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión.
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Bibliografía:
BAUDELAIRE, Charles, (1999). Las flores del mal. Madrid: Mestas.
FOUCAULT, Michel, (1981). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. México: Siglo XXI.
LEVINAS, Emmanuel, (1997). De la existencia a lo existente. Madrid: Arena Libros.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Hacia el Segundo Festival Internacional de Letras, Jaime Sabines 2008.





La poeta estadounidense EMILY Dickinson (1830-1886) escribió: "Ninguna otra fragata nos lleva a todas partes como el libro." Otros escritores en lugar de la palabra fragata bien pueden escribir tren o avión; por mi parte, en estos instantes y aquí desde el escritorio ubicado en una oficina del centro de mi trabajo, me gusta decir casa y, de esa manera, experimento el libro literario como un hogar con un gran patio; patio pronto a convertirse en bosque inmenso donde me espera un caballo numinoso que ha de llevarme a todas partes; pues como bien interrogó MARGUERITE Yourcenar (1903-1987) al hacer patente su necesidad de viajar: “¿Quién consentiría morirse sin haber hecho, al menos, el viaje de su prisión?”

Gracias a la casa-patio-bosque-país-universo, llamada Literatura, tengo posibilidad de cabalgar por páginas de percibir a los otros más allá de horizontes incapaces de mirar con deferencia la diferencia y porque, así, puedo recorrer senderos productores de la magia precisa para romper las barreras de lo mismo; toda vez que deseo conducirme por donde el hombre deja de ser mediación mercadotécnica. En efecto, la Literatura nos lanza a la consecución de proyectos nuevos y es bálsamo más allá de la basura del mundo. La Literatura --y de manera especial ese género que llamamos Poesía-- es fuerza para olvidarnos del olvido. El olvido, vil amnesia impuesta por sociedades que de tan narcisistas hoy se encuentran en fatal quiebra económica.

La Poesía, el cuento, la novela, el ensayo... suelen guardar secretos como aquel para encontrar los ojos de sus escritores y son también sutiles invitaciones para hacer justicia-con solidaridad. Gracias a proponerme desear escuchar esas miradas-voces, estoy cabalgando de Guadalajara, Jalisco, rumbo a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde fui invitado a participar en el Segundo Festival internacional de Letras Jaime Sabines. Mi participación se llevará a efecto el día sábado 1 de noviembre a las 7 de la noche, en el Centro Cultural de Chiapas, Jaime Sabines.

Por último --y a propósito del poeta que le da nombre a este segundo festival- en mi poemario para niños El país de la mirada, escribí un poema que a continuación les comparto.



Quien tiene todas las páginas para escribir
viene desde la palabra indecible
Cruza vías intrasupragalácticas
Y sigue de pie tras el naufragio
para escribir el poema
sobre como bailar después de muerto

Quien tiene todas las páginas para escribir
llega hasta el niño pobre de una ciudad desconocida
Y desenreda su lengua
hasta mostrarle el tararí, tuí, tuí
que hilvana junto a un relámpago

Quien tiene todas las páginas para escribir
Posee la costumbre de marcharse nunca
Encontró la manera de cumplir la profecía
Regresa en el maullido del gato
o en el nuevo camino de las hormigas

Quien tiene todas las páginas para escribir
encuentra sus cenizas
y comienza a repartirlas convertidas en poemas
en la calle que conduce al mar

Quien tiene todas las páginas para escribir
tiende su nombre en la procesión de estrellas
para bajar con frecuencia a los pueblos de Chiapas

Quien tiene todas las páginas para escribir
se llama Jaime Sabines
y a veces llega junto a su tía Chofi
al cine de Berriozabal


(De mi libro El país de la mirada, Literaria editores, Guadalajara, Jalisco, 2007. p. 55. D.R. 2007. ISBN 968-5544-06-9.)