miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los niños son más que personas completas (mi experiencia en la carrera Cartoon para Niños 2010 y algo sobre el Día de Muertos entre otras maravillas).

Yarik es ahora un niño de año y medio, pero lo conocí desde cuando era bebé de meses y también me ha tocado convivir con él en pueblos y montañas donde una maravillosa porción de nuestra existencia ha transcurrido con la mirada siempre hacia enfrente, pero aprendiendo de lo que hemos dejado atrás tal como nos enseñó el filósofo Sören Kierkegard. Enseñanza remarcada en el video realizado por un estudiante amigo y que dejo al final de este artículo.




Llegado el domingo
, 31 de octubre, Yarik quiere correr los dos kilómetros destinados para niños a partir de 6 años. En efecto, se trata de la Carrera Cartoon 2010 para niños. ¿La decisión de Yarik es un capricho de niño pequeño?.. ¡No! Y aunque a veces también es caprichoso, Yarik nació con poder de determinación y defiende su libertad psicológica como verdadero guerrero. Dicho sea de paso, ya habla con mucha claridad y resonancia la lengua castellana aunque a veces cambia la letra “r” por la “t” como cuando dice catatina en lugar de catarina. Su “No” es poderoso y por ese “No”, me cae requetebién aunque a veces nos ponga en crisis y sobresalte a la madre que es una de mis grandes amigas.

Me encanta el No de Yarik, pero también su porque, poco a poco, va entendiendo que lo defendible no es la afirmación o la negación, sino la razón (el espíritu diría Hegel, pues para este filósofo --que no es un perro muerto-- espíritu y razón son lo mismo). Pero, por supuesto, tampoco se trata de defender a la razón por la razón sino porque, gracias a ella, podemos encontrar fundamentos (y no terquedades ni dogmatismos) para permitirnos vivir con mayor libertad. Por otra parte, no habría autodeterminación siguiendo siempre las imposiciones del mundo. Yarik, en esta pequeña historia que vengo compartiéndoles, ya se autodeterminó para correr los dos kilómetros y le prometí apoyarlo. ¡A-Já!: con mi determinación también tajante para realizar este proyecto, pude explicarle a una de las administradoras de la carrera nuestra no inscripción a tiempo y aunque este acto ya no es posible, le digo casi con sorna que hemos decidido correr porque la calle es libre y es una de las bellas conquistas ciudadanas. La administradora ríe en lugar de enojarse y me da su consentimiento. Pasado ese instante, le pido a un padre de familia cuyo hijo ya corrió, que me preste el papel con su número (la carrera se efectúa por determinados grupos de niños, pues son miles los dispuestos a correr junto a sus padres) ese señor acepta y otro padre de familia me proporciona el cordón para sujetar al niño; cordón que no utilizamos.

La carrera está a punto de comenzar y Daira, de siete años y hermana de Yarik ya está lista junto a su mamá de nombre Itzia. Antes, he efectuado algunos ejercicios de calentamiento con esta niña también con capacidad autodeterminante. ¿Fue ella quién desató el deseo de su hermano por también correr?.. ¿Sintió envidia Yarik y por eso está dispuesto a correr?.. No lo sé, ¿pero acaso no muchas veces son los otros quienes nos persuaden a ser mejores que buenos?



La carrera empieza
y, como era de suponerse, nos vamos quedando rezagados, pues los pasos de un niño de año y medio no son equiparables a los de 6 o 7. No me importa, yo corro junto a Yarik imitando sus pasos. Afuera de la pista y entre la gente, corren también Goran y Ketti,
nuestros amigos de Macedonia, quienes nos van tomando fotografías.
Al llegar al primer kilómetro tomo entre mis brazos sólo un ratito a este niño de gran voluntad. No me pidió que lo abrazara, pero le noté sufrimiento. Corro de esta manera con él sólo hasta volver a alcanzar a la tropa. Luego, lo bajo nuevamente y, poco a poco, pasito a pasito, nos aproximamos a la meta. Cerca de la meta la gente se emociona al ver al competidor más pequeño de la carrera y se nos aproximan una gran cantidad de personas con cámaras y aparatos filmadores. Yarik se pone serio, pues no está acostumbrado a ese tipo de acontecimientos. Le pido no hacer caso a esa distracción y que mejor cantemos la canción “Huitzi, huitzi araña”. Y así lo hicimos.


Al llegar a la meta, nos aplauden de tremenda manera y nos proporcionan medallas por demás simpáticas. Pasados pocos instantes, ya dentro del coche de la madre, Yarik cae profundamente dormido.





Dos días después
–el día de muertos-- me vuelvo a reunir con mis amigos: Itzia, Daira, Ketti, Yarik y Gora (nos hizo falta Julien Collado, pero por unos días este amigo, también gran atleta, tiene que guardar reposo a causa de una leve enfermedad ) para visitar a los muertos en el cementerio cercano a mi trabajo.
El cementerio se llama “Recinto de la paz” y durante el día llevé a mis estudiantes y amigos a quienes imparto la materia de “Ética, persona y sociedad” en el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara (la visita efectuada, junto a mis estudiantes, fue tan estupenda que hasta cantamos junto a una banda).


Entrada la noche en el cementerio,

de repente Itzia afirma su no desear una tumba e inmediamente la voz de Yarik se escucha autoderminante: ¡Yo-sí-quiero-una-tumba!
Este último razonamiento de Yarik me dejó dándole vueltas a toda la noche. Bueno, algún día yo también querré una tumba con rehilete y juguetes tal como vio Yarik que poseían los niños muertos al menos en este cementerio cercano al TEC de Monterrey.Pero antes de tener una tumba todavía quiero hacer tumbos tales como correr más maratones completos y ocasionarles a quienes están acostumbrados a humillar, algunós desenmascaramientos. Sí, porque en efecto, correré otra vez el maratón completo a realizarse en Guadalajara el próximo domingo y en unas pocas semanas, en Grecia. Y, por su parte, Yarik sin duda ya es poseedor de un capital persuasivo para seguir corriendo por la vida. A propósito de correr, Francisco Santoyo, uno de mis estudiantes -como dejé explicado al principio- elaboró un filme brevísimo pero interesante. Así es, pues a veces, como tarea en mi clase sobre Ética, Persona y Sociedad, suelo pedirles determinados videos que no duren más de dos minutos. Y, con permiso de Francisco, enseguida lo expongo. (Pero si encuentra dificultades para ver la pantalla completa del video, puede darle un clikc al siguiente título: "Siempre hacia enfrente").

42 comentarios:

Pablo M. dijo...

Muchas veces los adultos pensamos que los niños son seres carpichosos cuyos deseos son momentáneos y débiles pero la verdad no es así, precisamente en su inocencia de la niñez son capaces de saber, con sus limitaciones claro, lo que realmente quieren en ese momento, y muchas veces pueden sorprendernos de maneras increíbles.

Pablo Muñoz.

PPChuy dijo...

Martín, muy buena lectura me acabas de proporcionar. La historia es, la verdad, conmovedora y hasta inspiradora. La inocencia infantil suele serlo.
José Gálvez

jose_mb91 dijo...

Martin!
buen relato!
al parecer te la pasaste bien ese dia.!
algo que me gusto y comparto contigo es ese gusto cuando Yarik defiende sus decisiones.. aunque sea solo con si y no..! ya que tal como explicas esas palabras no son simplemente eso.. palabras.. sino que son la forma transformada dentro del niño de la razon.

Manuel Beltran

Sirine dijo...

C'est un article très intéressant car il défend la psychologie des enfants. Je pense qu'il ne faut pas sous-estimer ces petits êtres parfois plus clairvoyants que des adultes. La force imaginaire des enfants est infinie. Parfois je voudrais retomber en enfance pour vivre la vie sans fioritures et de manière plus intense. Le petit Yarik est un exemple parfais de la force mentale dont font preuve les enfants.
Article très bien écrit.

Oswaldo S. dijo...

Martín, muy buen artículo el que nos compartes. La verdad es que te hace reflexionar y te das cuenta de cómo el limitante número uno para todo lo que se desee hacer es uno mismo, si se tiene una mentalidad errónea. Resulta inspiradora la actitud que toma el niño, pero de igual forma la que tomas tú, al apoyarlo en su decisión.

Oswaldo Garnica

Marco Duron dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
silvia alejandra dijo...

hola martin!! me encanto tu articulo muy motivador y lindo a la vez, por saber que un niño de tan corta edad ya tenga decisiones.
es bueno que a su año y medio de edad ya defiende sus ideales y lo que el quiere tratar de hacer y lograr, sin importarle las trabas que le pongan en su camino ni siguiendo siempre las imposiciones que nos pone el mundo y la gente, porque si las siguiéramos siempre, no habría autodeterminación; la cual Yarik la tubo al decir que el quería correr, con toda la energía y emoción.
que bueno que lo apoyaste en este paso para el y en un momento que igual y nunca se olvidara para los dos..
saludos!

eden dijo...

Martín, se me hizo muy intresnte el artículo. Creo que es una historia de la que tanto jóvenes como adultos podemos aprender mucho. La determinación y perseverancia de Yarik para lograr sus objetivos es admirable, sobre todo en un niño de tan pequeño. Debemos de tomar las acciones de este niño como ejemplo ya que para lograr nuestras metas hay que perseguirlas de forma consistente; si por ejemplo quiero llegar al escritorio, este no se va a mover, no va a llegar a mí. Si yo quiero llegar a él, lo lograre moviéndome hacia delante, pero si me quedo quieta, pensando y esperando que por arte de magia se acerque a mí, nunca llegará. Los límites son los que nosotros mismos nos ponemos por eso debemos aprender a nunca limitarnos, luchar por muestras metas y no rendirnos.

Saludos,Vicky

eden dijo...

Martín, se me hizo muy interesante el artículo. Creo que es una historia de la que tanto jóvenes como adultos podemos aprender mucho. La determinación y perseverancia de Yarik para lograr sus objetivos es admirable, sobre todo en un niño pequeño. Debemos de tomar las acciones de este niño como ejemplo ya que para lograr nuestras metas hay que perseguirlas de forma consistente, si por ejemplo quiero llegar al escritorio, este no se va a mover, no va a llegar a mí. Si yo quiero llegar a él, lo lograre moviéndome hacia delante, pero si me quedo quieta, pensando y esperando que por arte de magia se acerque a mí, nunca llegará. Los límites son los que nosotros mismos nos ponemos por eso debemos aprender a nunca limitarnos, luchar por muestras metas y no rendirnos.

Saludos,Vicky

Eduardo.aguilar dijo...

Hola Martín, es increíble ver como la manera tan inocente y transparente de la que se expresan los niños nos pueden enseñar tantas cosas, creo que si alguna vez comprendemos que lo que los niños dicen va mas aya que simples palabras, aprenderemos cosas de las cuales no se nos enseña en nunguna parte.

Eduardo.aguilar dijo...

Hola Martín, es increíble ver como la manera tan inocente y transparende de expresión de los niños nos pueden enseñar tantas cosas, creo que si logramos comprender que lo que los niños dicen va mas allá que simples palabras, aprenderemos cosas de las cuales no se nos enseña en ningún lugar.

Eduardo Aguilar

Ceci dijo...

Martín, la belleza de ser un niño, es la inocencia, pureza y sinceridad que posee.

Que bueno que has decidido compartir ese momento tan especial para él y más que nada, que has decidido apoyarlo, porque tal vez aunque no lo parezca, te lo agradecerá por toda su vida por haberle cumplido un sueño más.

Paulina Nava dijo...

Martín! me parece que hablaste poco de tu visita al panteón con tus alumnos :) pero quiero decirte que fue una gran experiencia, una clase bastante entretenida y diferente en la cual vimos como se vive el día de muertos en Zapopan, tan cerca del lugar y la mayoría de nosotros nunca habíamos entrado ni por curiosidad. Gracias por la experiencia !

misakigirl532 dijo...

Realmente es impresionante lo que puede hacer una persona cuando no escucha las voces que le gritan "¡imposible!". Esto es precisamente lo que nos enseña el pequeño Yarik, que no se puso a pensar cuánto tendría que correr o que ya no podría participar porque no se había inscrito. Él tenía su objetivo en mente - correr - y no se iba a detener a ver los obstáculos en el camino. Es irónico que, entre más crecemos, menos fuerza de voluntad tenemos - algo que se supone que debería de crecer y fortalecerse con nosotros. Aún más irónico es que siempre se considera al niño como una persona quisquillosa y voluble, cuando la verdad es otra.

Patricia Ivette Ruvalcaba

Ceci dijo...

Martin, la belleza de ser niño, es la inocencia, pureza y sinceridad que posee.

Que bonito que le hayas ayudado a Yarik a cumplir su sueño y no solo un capricho, porque aunque no lo parezca te lo agradecerá por toda su vida ya que eso le ayudará a reforzar su determinación y recordar , que querer es poder.

fierroman dijo...

Martín creo que tienes razón al admirar tanto la determinación de los niños cuando quieren hacer algo; realmente pienso que todos podríamos aprender de los niños pero sobre todo de nosotros mismos cuando lo fuimos, pero aún más importante jamás olvidad que fuimos niños; eso sería un grave error y quizá hasta nos amargaríamos demasiado rápido.

En cuanto a la visita al cementerio recinto de la paz el día de muertos, pienso que muchas veces los niños salen mas sabios (por mucho) que los adultos, ya que al ser más inocentes y carecer de demasiados conocimientos, no se ciegan por pensamientos "enrollados". El hecho de que Yarik le haya gustado la idea de tener una tumba y que la opinión su mamá fuera contraria nos refleja esto mismo y que no deberíamos temerle a la muerte.

Quizá si fuéramos capaces de ver la muetre menos como un fin de la existencia y más como una transformación de nuestra escencia en algo más trascendente que solo el cuerpo material, viviríamos mas felices y tranquilos.

Rafael Enrique Arias Vázquez

Gustavo Robles dijo...

Si Martín, a veces lo único que nos falta es la determinación para decir sí a los retos importantes de la vida, y otras veces el coraje para decir "no" y defender los propios intereses... bien por Yarik que es todo un maestro y un estudiante de la vida tal como nosotros.!, pero por sobretodo muy interesante su anhelo de una tumba =|, en verdad deja mucho en qué pensar... Saludos

Ricardo dijo...

Señor Mérida!

Me parece increíblemente madura la actitud de Yarik, como tú dices, su autodeterminación, para hacer lo que él decide. Tomar una decisión como correr los 2 kilómetros, cosa claramente retadora para él, o incluso contrariar a su propia madre al decir que él sí quiere una tumba. Creo que Yarik nos deja una enseñanza de que somos independientes, y de que somos y hacemos lo que decidimos, sin que naide nos pueda detener.
Un saludo!

Beatriz A. Zapata dijo...

Martin, mis felicitaciones para el campeón en crecimiento, a pesar de que a los niños se les facilita el saber exactamente el que quieren en el momento, no todos se animan a hacer lo necesario para obtenerlo. No todos los días te encuentras con una personalidad semejante, y a eso se le tiene que aplaudir :)

KarenEscoto dijo...

Un relato realmente inspirador.
¿Dónde quedó mi niña interior? ... es la pregunta que surgió inmediatamente dentro de mi al terminar de leer este relato, aunque piense en ella con nostalgia, hay muchas cosas que uno nunca debería olvidar de como se vive cuando es niño, pienso en esa etapa, como el origen de todo, de lo que somos y de lo que siempre seremos, cuando el espíritu es mas libre que nunca al igual que el anhelo, pero sin embargo, con el paso del tiempo, comenzamos a llenarnos de miedo por así decirlo y nos limitamos a nosotros mismos, aprendamos de nuestros niños que constantemente nos recuerdan que todo es posible si así lo queremos, el mejor ejemplo Yarik, que su corta edad no fue ningún impedimento para cumplir aquel anhelo que el tenía y que sin darse cuenta nos deja una gran lección de vida.

Hector Edmundo dijo...

Así es; hay niños que tienen una determinación impresionante. En mi caso tengo un pequeño sobrino de 5 años que tiene un poder persuasivo muy fuerte, tanto como para convencer a su mama de que bañarse le hace daño :). Aunque a veces, o casi siempre, lo utiliza para su beneficio, yo le llamo colmillo. En fin, nosotros deberíamos de aprender de los niños que son firmes en sus decisiones y sus ideales.

Jaime dijo...

Los niños son lo más puro sin el negativismo que poseemos los adultos, para un niño no existen límites , sólo la imaginación y los sueños que se proponga.

dulce dijo...

Martin, me da muchhímo gusto que compartas tus grandiosas experiencias con niños, y sobre todo con el famoso Yarik, que como nos habias platicado en la clase es un niño con mucho potencial. nunca habia tenido un profe que le gustara tanto el deporte como a mi =) solamente que yo no corro, bailo, pero es mi pasion. esta muy padre su blog, ojala siga escribiendo mas historas y experiencias, porque mucha gente disfruta de leer sus anecdotas =).

pd: la ida al cementerio fue una grandiosa idea =),no sabía que aquí en gdl traian banda y/o mariachis a sus difuntos, y que tal la tumba de marmol? buenisima :P
saludos

Jorge Armando Parra Gallegos dijo...

Martin, me alegraste el momento que por cierto no era muy bueno!!!, más bien Yarik, me lo alegró, los dos!!! me fuiste llevando de un modo que rara vez me pasa en las lecturas. Es ejemplo el modo en Yarik nos enseña como hay que cumplir nuestros objetivos y a la vez nos pone a reflexionar de que todos tendremos tumba, pero que hay que poner en practica lo primero antes de pensar en eso, nos hace reflexionar en los dos extremos, en donde nos pone el ejemplo y en donde nos recuerda que terminaremos pero no sin antes perseverar.

Jorge Armando Parra Gallegos dijo...

Martin!
Me alegraste el momento, más bien tú y Yarik me lo alegraron, el con sus acciones y tu con compartirlo y con la manera en que lo hiciste, Yarik nos pone el ejemplo en dos cosas muy importantes, el modo en que cumple sus objetivos y en lo de la tumba, nos pone a reflexionar los dos extremos, concluyo que lo que él nos enseña es lo siguiente: todos tendremos una tumba pero no sin antes dejar pasar la oportunidad de tener la autodeterminación para cumplir nuestros objetivos. Te felicito y gracias por compartirlo.

Betty dijo...

Martin! me gustó mucho lo que escribes de Yarik, debido a que no es que sea caprichoso, simplemente es determinado y eso se debe motivar desde pequeños, para que cuando crezcan se formen una actitud y no sean simplemente borreguitos que siguen a la manada, sino que realmente analice el porque de las cosas. Que bueno que lo apoyaste en su decision. Saludos

juank_rendon dijo...

Hola Martín, este artículo me dejo muy impresionado, porque el poder de decision que tienen los niños si es más que simplemente un capricho, ya que tienen un sin fin de razones, pero no las pueden expresar con palabras, entonces lo hacen simplemente con determinacion, que bueno que lo apoyaste y corriste con él. Por último gacias por la visita al cementerio
Juan Carlos Rendón

paw dijo...

Hola Martín, tu artículo de como la determinación de un niño de un año y medio pudo lograr una meta así, hace que las personas nos demos cuenta que si nos proponemos lograr cosas, con determinación, podremos cumplim más de uno de nuestros objetivos.
Gracias por compartirmelo
Ana Paulina Barragán

Alida dijo...

Martin!
Me parece impresionante como Yarik a tan corta edad tenga decisiones que lo motiven a lograr algo, me da gusto que lo hayas apoyado en su determinación y también se ve que lo disfrutaste tanto como él. Muchas gracias por la visita al cementerio, aunque nos fuimos un poco antes la disfrute mucho.
Saludos!

MarTha EsthELA dijo...

Hola Martìn!
Me identifico mucho con el artìculo, porque hace tiempo, me concientice en lo que es la verdadera naturaleza del ser humano. Vinimos a este mundo, siendo seres inocentes y puros, pero por circunstancias, vamos perdiendo nuestra alegrìa, nuestra inocencia, nuestra libertad.
Cualquier adulto, al ver que no podìa correr en la carrera, simplemente porque su edad se lo impide...nni siquiera hubiera insistido.En cambio Yarik, un niño que no ha perdido sus aspectos puros, dijo "Yo quiero correr" y asì lo hizò.
Es curioso ver còmo nosotros mismos como sociedad, nos vamos quitando las alas. Tal es el ejemplo, de creer que morir es malo, que es una de las peores cosas que nos pueden pasar. Es triste, cierto, pero lo es porque extrañas a la persona que ya no està contigo o tienes miedo de dejar a tus amigos, familia...cosas en esta vida. Pero es hermoso còmo un niño, en toda su pureza dice "Yo si quiero una tumba" porque lo ve del lado lindo, (los juguetes de las tumbas), no se fija en el sìmbolo que significa una làpida en el cementerio.Y que para nada se trata de falta de conciencia.
Està hermosa la enseñanza!

Esthela Pèrez

Juan Carlos Rodríguez dijo...

Que tal Martín!
Realmente me sentí conmovido por las ganas de triunfar del pequeño Yarik y me hizo pensar en lo distinto del pensamiento de un niño a la manera de razonar de un adulto. Ciertamente los niños están llenos de inocencia y creatividad, lo que ocasiona una seria de ideas y comentarios que para los jóvenes o adultos nos puedan sacar una carcajada o un comentario negativo a dicha idea o acción del niño.
SIn duda la mejor época de la vida es la niñez porque es cuando se puede experimentar un sentido de libertad y felicidad que mientras va pasando el tiempo es difícil de igualar.

En cuanto al día de muertos y nuestra visita al cementerio disfrute mucho el ambiente que se vive, yo tenía la idea de que un cementerio debe ser silencioso, calmado con tintes de tristeza, pero en ese día tan especial se percibe un ambiente de diversión con todas las bandas y tantas personas visitando a sus seres queridos... Creo que es realmente un momento en donde la pérdida del ser querido se torna en un momento de paz y felicidad.

Por último, quisiera agradecerte Martín por ayudarme a presenciar este gran día que es el día de muertos y por sacarnos un poco de la rutina que se vive semana tras semana, realmente lo disfruté mucho.
Saludos!

B. Supertramp dijo...

Martín! Curiosamente el pasado fin de semana leí un artículo que en resumidas cuentas hablaba de la niñez de Jesús desde una investigación científica y aplicaba esto a la ideología que años después este líder social empezó a predicar, hablaba también de la importancia que Jesús daba a la niñez, pues consideraba que era la esencia de una persona y esta nunca se pierde, por lo que uno siempre debe considerar un espíritu de niñez y no esconderlo sino dejarlo salir y saber convivir con los niños, como usted lo hizo con este pequeño que ya corrió su primera carrera! Es padre ver cómo puedes aprender de personas tan pequeñas, ya hasta me dieron ganas de entrarle a la próxima carrera que se organice! En lo personal una de mis “leyendas” de vida es “siempre conservar un espíritu de niño” la cual no tendría ninguna duda de que usted también aplica a su vida, por algo sus clases de ética son tan divertidas. En cuanto a la “excursión” al panteón fue muy divertido, gracias por la experiencia!

B. Aguilar Puga

Adriana dijo...

Es curioso y muy interesante ver como niños tan pequeños tienen ese poder de saber que es lo que quieren y tener las ganas para lograrlo. En esta edad Yarik tuvo la determinación para querer correr una carrera y además para convencerlo... imagine lo que podrá hacer en unos años más cuando su capacidad comience a desarrollarse, podrá lograr cosas increíbles pues tendrá el valor y la confianza en sí mismo para lograrlo. Es un verdadero ejemplo... motivante.

Abraham Zermeño dijo...

Hola Martín, a decir verdad es muy interesante y cierto lo que hablas a cerca de los niños, es increíble ver cómo están decididos a querer cumplir lo que desean simplemente por la intuición hacia la libertad y felicidad que busca incansablemente todo niño por querer empezar a vivir todo tipo de cosas. En cuanto la visita al cementerio, en verdad me quedé sorprendido porque nunca había ido a una celebración de ese tipo y me pareció muy agradable ese momento, a pesar de que un cementerio generalmente transmite tristeza y soledad, pero como dice Yarik: "¡ Yo sí quiero una tumba!", igual de colorida y con rehiletes! Saludos!

Betty dijo...

Creo que es una experiencia bellísima la que relata en la publicación. eL Hecho de que un niño de tan corta edad sepa decir NO, se me hizo de lo más relevante en el texto. Me hizo reflexionar bastante si a estas alturas de mi vida yo he aprendido a decir que NO y que tanta es mi determinación en mis decisiones. Cuantas veces no dejo de hacer algo por miedo, flojera, prejuicios, etc. Cuanto me he subestimado y cuando he dejado de hacer por falta de estas cualidades. Este caso me pone a pensar y me hace recordar la actitud que se debe tener ante las diversas situaciones que se nos presentan. Ya se nota el gran futuro que le espera a Yarik ☺Astrid

bvngnert dijo...

Creo que los niños son una fuente de sabiduria y siempre hay que tomar en cuenta lo que nos pueden enseñar.
jose monroy

bvngnert dijo...

Creo que los niños son una fuente de sabiduria y siempre hay que tomar en cuenta lo que nos pueden enseñar. jose monroy

Alex C. dijo...

Me parece que tuviste una muy buena experiencia que nos gustaría vivir
a varios. Me encantó la determinación de Yarik, me parece que en
cierto modo es uno de esos caprichos que hacen los niños, pero que al
ser enfocado en algo productivo resulta motivador

fernando dijo...

Muy buen relato martín, esto demuestra que el esfuerzo, compromiso y ganas por querer alcanzar tus metas no tiene edad!.

gaby dijo...

Hola Martin.
Creo que tu articulo nos muestra la verdad detras de las palabras de un inocente niño. No por verlo menor podremos pensar que sus palabras no tenga la misma validez que la nuestra.
Puedes tener la misma o hatsa mas determinacion que nosotros.
Nos dan la leccion de no tener miedo en completar nuestras metas, no hay nada que perder. Y de alguna manera de no perder esa inocencia que todos tenemos.

Muchas gracias por compartir con nosotros estos bellos momentos.

Gabriela Ochoa

Hector Edmundo dijo...

Profesor Martín, de verdad el artículo es muy interesante. Es impresionante como un niño a tan corta edad puede llegar a tomar tales decisiones, pero la verdad es que los niños son capaces de eso y más y sumamente inteligentes, se nota que Yarik desde tan pequeño comienza a formar su carácter y lo manifiesta de diferentes maneras como lo fue el querer correr en la carrera cartoon, que bueno que lo apoyaste porque así es como crecen sus ilusiones. Por otro lado lo del día de muertos es una gran tradición, y muchas personas no están acostumbradas a seguirla, que buena oportunidad la de habernos llevado al cementerio, es enriquecedor e interesante.
Con respecto a los maratones mucha suerte y éxito.


Laura Chávez.

Fernando Cruz dijo...

Profe se me hace muy importante que haga ese enfasis en la infancia. Me gusto mucho su articulo y las conclusiones que hace sobre los ninios. Uno debe de aprender de los ninos para ser personas decididas, que consigan lo que quieran (o al menos eso intenten), y de tenrr fuerza de voluntad. Si quieres algo, lucha por el!
Fernando Cruz Z.a01221690 grupo7