miércoles, 29 de diciembre de 2010

Jesús, ¿quién eres tú?. ( A propósito de Navidad).

Dedico este escrito a la familia Perianza Jiménez y en especial a Elí.

Transcurría aproximadamente el año 1124 cuando, según la tradición cristiana, el poeta, defensor de la ecología, Francisco de Asís, el burgués que se hizo pobre y cambió de piel para convertirse en un revolucionario del amor al Reino de Dios, inició la representación del pesebre de Belén en Greccio, Italia, diciéndole a un buen hombre: “Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, vete y haz presto los preparativos como yo te digo; porque intento hacer una representación del niño que nació en Belén, de modo que se vea corporalmente como fue reclinado sobre el pesebre (1). Sin duda, el poeta Francisco contempló aquel pesebre con un corazón dispuesto a la exigencia, responsabilidad y (aunque parezca paradójico) jovialidad, que implica el seguimiento a la llamada radical de Jesús. La conciencia de este singular poeta no estaba manchada por la edad del crimen organizado y estaba exigua del ambiguo lenguaje de las tecnologías modernas; sin embargo, a los 25 años decide renunciar a la deshonra impresa en su ser a causa de pertenecer a la clase de los opulentos y descarados comerciantes que malgastaban su efemeridad en el deseo estúpido de ser más poderosos que el prójimo. Contraria a esta actitud, el poeta Francisco de Asís desde una mágica dimensión poética, cuyo centro fue Dios, actúa sin dobleces en el servició a lo despreciados de su época: los leprosos, los hambrientos, los empobrecidos; etcétera. A ejemplo de este extraordinario hombre, no encuentro una fiesta más simbólica que la Navidad, como oportunidad de renacer habiendo destruido al hombre viejo para volver a ser como niños: “De cierto os digo que quien no recibe el Reino de Dios como un niño no entrará en él” (Lucas 18, 17). O si se prefieren las palabras del gran Federico Nietzsche: “La madurez del hombre consiste en haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño.”

A propósito de la Navidad con horizonte mercantilizado, Pablo Latapí en el periódico Excelsior del 12 de julio de 1975, con severa actitud preguntaba: “Al típico hombre de hoy ¿llega la Navidad?”. Este intelectual mexicano responde que la Navidad en su verdadero sentido sólo pertenece a los hombres auténticos y profundamente religiosos. Es curioso, los típicos hombres de hoy, emboscados de tecno-mercancía, también se preocupan por construir nacimientos
adornándolos de múltiples artificios, entre los cuales se destacan los foquitos que se encienden y apagan; foquitos muy lejos de simbolizar a las estrellas que quizás nos conducirían a una necesaria reflexión sobre el misterio del universo
y tal vez nos llevarían a exclamar como el Físico-filósofo-místico, Albert Einstein: “La emoción más hermosa y profunda que podemos experimentar es la sensación de lo místico. Es la semilla de toda ciencia verdadera. Aquel que es ajeno a esta emoción, que no puede maravillarse y quedar sobrecogido de terror, está de hecho muerto...” (2) Foquitos o flores de pascua que de escucharlas bien podríamos percibir que nos gritan: ¡Muere y vuelve a nacer!, porque “si el grano de trigo no muere, no da fruto” (Juan 12, 24).

En muchas partes, una gran multitud traerá a sus casas el heno y el musgo de los árboles para erigir el pesebre. ¿Acaso para honrar la sencillez y la moderación?.. ¿O sólo para decorar y de esa manera estar a la usanza decembrina? ¿Para qué despojar árboles de su hermosura si nuestro corazón está hipnotizado por el consumismo y somos indiferentes a encontrarnos presos de las maquinaciones de los dueños del desarrollo económico global y nos importa “un comino” sabernos seres que obnubilan lo esencial, como bien nos enseñó el extraordinario escritor Antoine de Saint-Exupery en su libro ( en verdad es un poema) El principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Desafortunadamente, en nuestro a punto de acabar el 2010, la mayoría de los seres humanos nos negamos a ver con el corazón y lo esencial continúa siendo invisible a los ojos de quienes han perdido al hombre como hermano y lo han vuelto a encontrar como lobo, perro, infierno o un semejante a quien pisotear. Los filósofos T. Hobbes y J. P. Sartre, en mucho no se equivocaron al explicar la situación del hombre contemporáneo. En efecto, ambos coinciden en la necesidad de destruir la mugre superficial de un mundo para comenzar a ver el rostro del hombre más allá de las apariencias.

Es penoso observar a empobrecidos tirar a la basura sus endebles aguinaldos; da coraje saber a los enriquecidos olvidados de la viuda, del huérfano, del que gana un salario indigno, del encarcelado, de quien se debate en la crueldad del hambre, del ciudadano que sin ton ni son es asesinado en la calle; etcétera.

Próximo a ser rebasado el primer decenio de esta era cifrada en la violencia, celebraremos el acontecimiento más sorprendente sobre la tierra (al menos para la tradición cristiana; claro): Dios que se hizo hombre para nacer entre los pobres. Sí, En el fugaz 25 de diciembre de 2010, celebraremos 787 (setecientos ochenta y siete años) de simbolizar, año tras año, el nacimiento del niño Dios en el pesebre de Belén, quizás sólo para sublimar la impotencia de no tener el coraje suficiente de mirarnos con honestidad y, por fin, hacer del mundo la fiesta verdadera. La fiesta donde se derrumben muros y cada quien se quite los gusanos obtenidos en el sepulcro llamado establishment para levantarnos revitalizados como Lázaro bíblico (que no creo se haya enojado por vivir nuevamente) para alabar, por fin, al sol, al agua; a la magia y riqueza verdadera de todas las maravillas naturales. Bien preguntaba el viejo Whitman en su Canto de la Tierra que Gira: “¿Dejarás que se pudra en ti tu propio fruto?/ ¿Lo dejarás agazaparse y hundirse?.”

Duele ver el Reino de Dios atacado por malévolos que desearían dejarlo en un paréntesis. Duele ver el Reino de Dios desechado por millones de gente como fábula o basura. Duele ver el Reino de Dios que pretenden partir quienes están partidos por partidos políticos acostumbrados a la traición y al crimen. Duele encontrar la Navidad reducida a navidería o a mero intercambio de regalos donde no existe el corazón. Duele ver expresiones navideñas envueltas en el sentimentalismo y romanticismo que no conducen a Dios. Pero el Reino de Dios que es como un ya está aquí pero todavía no, canta y vibra porque tiene la fuerza de lo que no puede explicarse sólo mediante la razón y porque (siguiendo otra vez al viejo Whitman en el poema citado):

¡Quien quiera que seas!
Es para ti hombre o mujer
Que el sol y la luna penden del cielo,
Pues nadie más que tú es presente y pretérito,
Pues nadie más que tú es la inmortalidad.

Lector apreciable: como ya te diste cuenta, la intención de mi reflexión pretende despertar en ti, en mí y en todos, el sentido verdadero de la Navidad por si lo hemos perdido. Si así no fuera: ¡Alabado sea pensar actuar y vivir!.. Pues como nos indica el filósofo y teólogo brasileño, Leonardo Boff: “…Ante el pesebre, con el niño entre el buey y el asno, la virgen y el buen José, los pastores y las ovejas, la estrella y las profesiones, la naturaleza, las montañas, las aguas, el universo de las cosas y de los hombres, todo se congracia y se reconcilia ante el Recién nacido” (3).
Con espíritu de verdadero cristianismo (para los que aún somos cristianos a pesar de tanta impunidad dentro, inclusive, de las estructuras eclesiásticas) o para quienes no son cristianos, pero buscan ser hombres libres, justos y responsables: ¡Construyamos pesebres! ¡Qué retumbe la tierra, pues es Dios quien nace! ¡Qué sonría el Niño Dios que llevamos dentro y sostengamos su sonrisa una y otra vez!

Lector, apreciable, si por casualidad mis letras te parecen desatinadas, no está demás seguir el consejo del corrupto rey Herodes (4): “Vayan y averigüen que hay de ese niño." (Mateo 2, 8). Si eres sensato, al acercarte al pesebre y mirar de frente al recién-nacido, cuando menos preguntarás (porque es de sabios y magos preguntar): Jesús, ¿quién eres tú?.. Y si él te responde con cualquiera de las múltiples formas que tiene Dios de responder, quizás no desees devorarlo.

Citas:
(1) Florecillas de San Francisco. Ediciones paulinas. México, 1978. pp. 254.
(2) L. Barnett. El Universo y el doctor Einstein. F.C.E. México 1973. p 95.
(3) Boff, Leonardo. Jesucristo el liberador, Sal Terrae. España, 1995.pp. 170-171.
(4) Misal. 1995, Obra Nacional de la Buena Prensa. México, 1994, p.25.

39 comentarios:

Lena Planta dijo...

Mariana Ramírez dijo...

Me llena de alegría que escriba estos comentarios, y que todavía haya personas que quieren desenmascarar esta “fría” e “insensible” navidad del cobijo que muchos le dan para complacerse a sí mismos y no complacer a quien vino a salvarnos.
Saludos cordiales Mariana Ramírez M.

Francisco Soler dijo...

No soy una persona religiosa, sin embargo no es necesario serlo para aceptar el hecho tal y como lo mencionas. La navidad se ha convertido en trampolín de ventas, comercio y publicidad interminable aprovechándose del sentimentalismo de las personas. Es cierto, el nivel de susceptibilidad de la gente sube pero esta empatía no debería bajar en el resto del año y tal vez así podríamos lograr más resultados y menos diferencias entre las personas, otro de los puntos que menciona tu artículo. Cuando se es niño es fácil maravillarse y sorprendernos de las pequeñas cosas, conforme pasa el tiempo el entorno nos va moldeando y lamentablemente el entorno actual está plagado de actitudes consumistas e individualistas. Cada vez es más difícil definir el objetivo de las tradiciones porque cada vez son más los significados que se encuentran en los aparadores y son pocas las personas que han definido por ellas mismas lo que un día significa para ellos. Con el tiempo hemos ido perdiendo lo que nos identifica entre nosotros y hemos dejado de reconocer nuestra igualdad, hemos ido creando mundos distinto, niveles, estratos y diferencias, ninguno es culpa del gobierno, del sistema o de los regímenes es de nosotros mismo y los ojos ciegos en los que dejamos de creer y valorar a las personas. Hay que regresar a la infancia, hay que vivir siempre jóvenes, rechazando las injusticias y la desigualdad, aceptar el hecho que la respuesta está en nosotros mismos cuándo miramos el interior de las personas y no la capa sucia e impuesta que se les ha otorgado. La empatía que despierta cada diciembre es una oportunidad para volver a ver lo que nos rodea y agradecerlo, saber que no necesitamos más artilugios que el amor, compañía y amistad del resto del mundo. Es hora de empezar y seguir.

alejandro farfan dijo...

Este artículo es interesante porque el objetivo es el de rescatar el verdadero significado de la Navidad, el cual a través de los años se ha perdido; concuerdo con el escrito, la gente cada vez se preocupa más por los regalos, la cena, la ropa etc., en lugar de preocuparse por mantener a la familia reunida, nos preocupamos por festejar navidades y no por festejar la Navidad, ¿dónde radica la diferencia? Simple, en que navidades hay muchas celebradas por un momento y ya, se acabó; pero la Navidad es un solo hecho, una sola época y con el mismo sentimiento de celebración que desde la primera vez en que se festejó. La Navidad es una época donde nos tenemos que sentir más humildes, pero nosotros como humanidad hemos transformado el significado ahora festejamos las navidades cada vez con más envidia y egoísmo, pensando que nuestra navidad será más feliz si tenemos lo mejor: mejor carro, mejor ropa, incluso la mejor cena; cuando todo esto debería ser para compartirlo con la gente que en verdad necesita alimento, que necesita vestimentos, que necesita un hogar cálido y confortable al menos una noche, que necesita de seres que les brinden un lugar en su corazón, es triste también el saber que pocos están dispuestos a hacerlo, pero es satisfactorio el saber que existen cada vez más personas que, no siendo mayoría ni grandes masas, ya están cambiando su forma de pensar y así, a raíz de pequeños cambios este será un mundo mejor.

Diego dijo...

La gran mayoría de las personas en países de primer mundo y en vías de desarrollo como México han perdido casi en su totalidad las verdaderas bases de la celebración y desgraciadamente me cuento entre ellos aunque el no ser "muy religioso" me pueda exentar un poco, ya que aunque los niños hagan hasta su comunión, confirmación, etc...siguen esperando año con año el aguinaldo de sus padres materializado en juguetes de moda (normalmente de caricaturas), videojuegos y más. El capitalismo ha ido royendo las verdaderas celebraciones de la llegada de Jesús, como tu lo dices la construcción de nacimientos es ahora una competencia por ver quien gasta más dinero y energía eléctrica en adornos inútiles, cuando lo que se necesita es básicamente un conjunto de figurillas no muy costosas y un niño Jesús(cuyo tamaño dependerá de la economía familiar) y algunos cantos para acomodarlo y para quitarlo.
La gente ha olvidado el verdadero significado de la navidad, y aunque se cuenten historias navideñas de generosidad y amabilidad, solo quedan en lo que son...historias y realmente no se reflejan en las acciones de los que disfrutan de esta especial celebración.

javier dijo...

Sin duda es un buen texto reflexivo, ya que te pone a pensar acerca de la navidad y tú mismo te cuestionas diciendo- ¿qué es la navidad entonces? ¿Hasta qué punto hemos llegado?-.
Es el hombre quien ha distorsionado el verdadero sentido de la navidad, es acaso la navidad un medio de mercado a favor del consumismo. La sociedad se ha dejado manipular por el mercado, haciendo ver la navidad como una fecha para gastar en regalos y quedar con deudas; el verdadero espíritu de la navidad esta en mostrar sencillez, ser humildes, mostrar amor por el prójimo y lo más importante es conmemorar aquel momento de gran trascendencia para el cristianismo que fue el nacimiento de Jesús.
Nos hemos sumergido tanto en la violencia, la delincuencia, la hipocresía, el consumismo, la traición, etc… y aun así somos tan sínicos como para celebrar una navidad que realmente se debería hacer en armonía con nuestros semejantes, tratando de vivir como verdadero hombre. Hemos olvidado el principio fundamental de ser felices entre humanos, como individuos, dejamos de buscar la felicidad interior y la cambiamos por una máscara que oculta el verdadero ser. Cada vez el hombre se aleja más de la verdadera felicidad, del estar bien con su propio ser, y de vivir en equilibrio. La navidad una fecha de reflexión personal, se trata de conmemorar la llegada Jesús, de estar bien dentro de su ser y con el prójimo.
Me pareció buena la crítica hacia el consumismo, ya que la fecha que se supone es especial pierde su verdadera esencia adoptando otra, muy al extremo de lo que debería de ser.

javier dijo...

Sin duda es un buen texto reflexivo, ya que te pone a pensar acerca de la navidad y tú mismo te cuestionas diciendo- ¿qué es la navidad entonces? ¿Hasta qué punto hemos llegado?-.
Es el hombre quien ha distorsionado el verdadero sentido de la navidad, es acaso la navidad un medio de mercado a favor del consumismo. La sociedad se ha dejado manipular por el mercado, haciendo ver la navidad como una fecha para gastar en regalos y quedar con deudas; el verdadero espíritu de la navidad esta en mostrar sencillez, ser humildes, mostrar amor por el prójimo y lo más importante es conmemorar aquel momento de gran trascendencia para el cristianismo que fue el nacimiento de Jesús.
Nos hemos sumergido tanto en la violencia, la delincuencia, la hipocresía, el consumismo, la traición, etc… y aun así somos tan sínicos como para celebrar una navidad que realmente se debería hacer en armonía con nuestros semejantes, tratando de vivir como verdadero hombre. Hemos olvidado el principio fundamental de ser felices entre humanos, como individuos, dejamos de buscar la felicidad interior y la cambiamos por una máscara que oculta el verdadero ser. Cada vez el hombre se aleja más de la verdadera felicidad, del estar bien con su propio ser, y de vivir en equilibrio. La navidad una fecha de reflexión personal, se trata de conmemorar la llegada Jesús, de estar bien dentro de su ser y con el prójimo.
Me pareció buena la crítica hacia el consumismo, ya que la fecha que se supone es especial pierde su verdadera esencia adoptando otra, muy al extremo de lo que debería de ser.
javier Rodríguez Guzman

Gabriela dijo...

Considero que las celebraciones navideñas se han convertido más en una tradición cultural y familiar que en la celebración de la llegada del hijo de Dios a la tierra. Si bien el consumismo llega a ser exagerado, no se puede juzgar el hecho de que las personas quieran convivir con sus seres queridos y tener un pretexto para reunirse año con año. Es una celebración anual en la que podemos estar con la gente que amamos y expresarles lo mucho que los queremos. Sin embargo, lo que sí es juzgable e intolerable para los católicos es que sea el nacimiento de Jesús lo que se tome como pretexto para las celebraciones anuales.
Hay que comprender que somos
mexicanos y el catolicismo es parte de nuestra identidad, Jesús nos une (a la mayoría de los mexicanos) y por tanto su nacimiento es motivo de celebración en nuestro país. Me parece que las poblaciones a lo largo del tiempo han buscado maneras de tener celebraciones en común que nos unen y nos hacen olvidar nuestras diferencias. Me parece sano que tengamos fechas en las que podamos reunirnos y expresarnos amor.
La forma de expresar amor de nuestro mundo capitalista es, desafortunadamente, regalar objetos materiales. Me gustaría que hubiera un sentido de solidaridad y generosidad con los desconocidos, porque no es necesario regalar objetos innecesarios para decirle a alguien que es amado. Pero sí es necesario ayudar económicamente a ciertas personas para que sepan que la sociedad agradece lo que hacen día con día, que no están solos; sin embargo esto no sucede.
Gabriela Maldonado García

cinosanap dijo...

Es triste que a pesar de que cada Navidad siempre se nos invita a dejar de lado lo material en lo que ha degenerado ésta festividad para celebrar el nacimiento del hijo de Dios en todos sus significados, la gente siga haciendo caso omiso y siga frustrada porque no pudo comprar los regalos que le pedían sus hijos cegados por la publicidad en televisión y deprimida porque después de 9 años sigue sin poder reconciliarse con el padre o el hermano. Es importante que veamos el nacimiento de Dios no solamente como el hecho en sí, sino como bien se menciona en el texto, renacer nosotros mismos, ser más humildes, quizás despojarnos de nuestras pertenencias sea drástico pero si al menos no darles la importancia que les damos en ésta época pero sobre todo debemos volver a sentir esas emociones tan puras que teníamos cuando éramos niños. - Luis Fabian Kobayashi

cinosanap dijo...

Es triste que a pesar de que cada Navidad siempre se nos invita a dejar de lado lo material en lo que ha degenerado ésta festividad para celebrar el nacimiento del hijo de Dios en todos sus significados, la gente siga haciendo caso omiso y siga frustrada porque no pudo comprar los regalos que le pedían sus hijos cegados por la publicidad en televisión y deprimida porque después de 9 años sigue sin poder reconciliarse con el padre o el hermano. Es importante que veamos el nacimiento de Dios no solamente como el hecho en sí, sino como bien se menciona en el texto, renacer nosotros mismos, ser más humildes, quizás despojarnos de nuestras pertenencias sea drástico pero si al menos no darles la importancia que les damos en ésta época pero sobre todo debemos volver a sentir esas emociones tan puras que teníamos cuando éramos niños. - Luis Fabian Kobayashi

Bernardo Partida dijo...

Realmente me toco nacer en una generación donde siempre se me fue inculcando (probablemente inconscientemente) que la navidad se trataba de consumir y hasta cierto punto mostrar hipocresía hacia la gente y viceversa. Esto a partir del encontrarnos cada año comprometido con una tradición que saca a la luz nuestra mascara del cariño.
No tengo mucho nivel de comparación en que tanto hemos perdido a la navidad por no haber conocido nunca una navidad donde realmente se fomente el cariño a la familia y se le haga un homenaje a Jesús.
Siendo una persona poca religiosa percibo a la navidad como una tradición postmodernamente ridícula, en la cual los medios de comunicación son el verdadero espíritu navideño y probablemente donde las multiplicidades culturales son un mecanismo de fomento hacia la perdida de sensibilidad navideña.

luisch_13 dijo...

En estos momento difíciles, que todos compartimos, no solo en cuestión económica o de violencia, si no en la pobreza espiritual que abraza la humanidad, cegada por su ignorancia y enriquecida por su indiferencia.

Podemos palpar que tradiciones tan sagradas para nosotros los creyentes como el nacimiento de un Dios hecho carne, que vino al mundo para enseñarnos lo mas hermoso de la vida(con el amor que solo un buen padre puede demostrar), queda neutralizada hoy en día por una serie de bombardeos y ráfagas de spots comerciales, para dejar a un lado la armonía y la reflexión propias de esos días y cambiarla por caos y estrés, enfocadas en aglomeraciones de las rebajas navideñas.
Es preocupante saber que el aguinaldo no durará, ya que su fin no es saldar deudas; solo es para comprar más. ¿ Acaso esto quería Jesús ? Por supuesto que no, desgraciadamente el peor mal del hombre esta en olvidar. Por eso siempre se han repetido las guerras, existe el hambre y siempre abra desigualdad, pero aún a pesar de la tormenta actual en la que vivimos en donde los valores humanos se tiran de los bolsillos, solo para hacer espacio y llenarlos de dinero, yo en mi opinión personal creo que existe la esperanza, por que creó firmemente en que Dios vino al mundo a salvarnos; siempre podemos empezar por cambiar el mundo y que mejor excusa para hacerlo que esta época de dar y recibir, de borrón y cuanta nueva.

Tony dijo...

Año con año llegan las distintas festividades que nos han acompañado por generaciones y con el paso del tiempo, tanto ellas como nosotros nos hemos deteriorado, no somos si no víctimas de la modernidad líquida, presas del consumismo y esclavos de una imagen errónea que envuelve a estas celebraciones.
Corremos a los distintos establecimientos, hipnotizados por el “espíritu navideño” listos para comprar luces, listones, regalos, y mil y un adornos, cumpliendo con el ritual que se repite año tras año, vivimos en una copia de una copia seguimos a las masas y nos olvidamos del trasfondo de la fiesta que estamos celebrando. Actualmente la navidad ha sido cubierta de tantos colores, personajes, marcas y productos que ha perdido su verdadera esencia a la superficial vista de las personas.
Como bien explica la teoría de la modernidad líquida, nos encontramos ante una sociedad que busca llenar sus deseos con bienes materiales, los cuales como agua resbalan entre sus dedos, dejando el mismo vacío que pretendía sustituir.
Qué triste es observar tanta alegría y gozo que como por arte de magia se desvanece apenas llega el día posterior a la navidad. ¿Cuál es el objetivo de llenarnos con ese optimismo solamente por un día, para regresar al mismo sufrimiento? O acaso es sólo una máscara que por costumbre portamos año con año para no desencajar de entre los demás.
Pero sin duda alguna la mayor problemática es el hecho de que no salgamos de esa misma línea y que conduzcamos a los más pequeños por la misma, siguiendo así con un círculo que parecería prolongarse al infinito. ¿Hasta cuándo? Hasta que decidamos poner un alto, desprendernos de esa línea por la que ciegamente avanzamos y crear nuestro propio cambio, pues este está en nosotros, pensemos, reaccionemos y actuemos.

Marco M dijo...

La navidad, como bien lo aseguras en este articulo, debe de ser un momento para reflexionar, llenarnos de paz, meditar y re encontrarnos con nosotros mismos para de esta manera tratar de dejar a un lado y darnos cuenta lo mal que estamos, darnos cuenta de nuestros miedos, las ataduras y perjuicios que nos guían hacia una vida basada en el dinero y en el que dirán, con los que nos vemos cada día etiquetados por la sociedad en que vivimos, una sociedad la cual no nos permite ser nosotros mismos y todo debido a que nos hemos, a veces, sin darnos cuenta, subido a ese tren del consumismo que solo nos lleva hacia la perdida de nuestra cultura, de nuestra verdadera identidad, y a dejar de lado lo más importante da la sociedad y lo que realmente importa en esta vida, la familia; Ese tren que día a día nos aleja más de las normas que se establecieron en algún momento (llámense mandamientos, etcétera) para regirnos con valores y de esa manera respetar, como en algún momento se hizo, a nuestros semejantes, a la naturaleza y a todo lo que nos rodea.

Leer este articulo me ha hecho darme cuenta de lo mal que actuamos en esas fechas, me ha recordado que lo que se celebra, como bien lo dices, es un gran acontecimiento y que sin importarnos, reina el consumismo, los regalos, las grandes fiestas y dejamos a un lado lo que de alguna forma nos puede hacer mejore seres humano, como el dar algo a nuestros semejantes y no necesaria mente algo material, como amor, comprensión, etcétera.

carlos dijo...

Carlos Tolentino

Navidad; es el pretexto perfecto para una celebración en familia, para reunir a todos aquellos parientes que viven en otras ciudades e incluso en otros países.
Tiene razón cuando dice que el sentido de la navidad se esta perdiendo año con año debido al consumismo. Mucha gente espera la navidad para recibir regalos de otras personas.
Pero no podemos negar que el consumismo es una parte muy importante de la navidad. Navidad es época para dar, y es bonito regalar algún detalle de acuerdo a tus posibilidades económicas a esas personas que aprecias, no estoy diciendo que sea indispensable, pero es parte de la magia de esa fecha.
Para los niños es preciosa esta época, el hecho de que el niño Dios vaya a sus casas el día de noche buena, es una experiencia padrísima que genera cierta magia en los corazones de los niños que creen en esto.
Como papás ver a tu hijo esperar una fecha con ansia porque va a llegar el niño Dios a sus casas a dejarle algún regalo, ha de ser una experiencia increíble, y ver las caras de felicidad el día de navidad al bajar al árbol o al nacimiento a ver que fue lo que les trajo el niño Dios es una experiencia que no tiene precio alguno.
Es bonito el consumismo en esta fecha porque compras los regalos pensando en alguien más, en alguien que aprecias y lo haces con gusto para regalarle un poco de felicidad a una persona especial para ti.
Pero es muy importante saber que la navidad no sólo gira entorno a los regalos, si no también a pasar tiempo en familia y con las personas que más aprecias. Y claro esta, para darle un sentido especial a nuestra religión que es el nacimiento del hijo de Dios.

Alejandro Crespo dijo...

Es muy cierto que hoy en dia el verdadero simbolismo de la navidad se ha perdido y se ha convertido en una mera técnica de marketing para vender un concepto lejos del verdadero símbolo de la navidad. Es muy importante darnos cuenta del verdadero símbolo de la navidad, que sin duda fue el nacimiento de Jesucristo pero también ver la historia del poeta de Asís que de ser una persona prepotente que lo único que pensaba era ser mas poderoso que los demás, se convirtió en una persona que cambio el curso de la historia por su bondad. La navidad debe ser un momento para recordar ese nacimiento de no nomas Jesucristo sino el nacimiento de cada uno de nosotros. Pero algo si es seguro, que la Navidad muchas veces acerca a las personas. A lo mejor la idea de dar regalos de navidad, adornar las casas, calles y plazas es un simple movimiento de marketing, pero esas cosas nos recuerdan de la navidad, y eso hace que mucha gente se una en familia, y se regalen cosas en símbolo de aprecio. Yo no veo la navidad como un simple movimiento de marketing sino algo que en realidad a unido muchas personas y es muy importante que las personas aprendan la historia de poeta de Asís y así poder renacer y ser una mejor persona. Todos tenemos la ventaja que Navidad caí en los últimos días del año, y así podamos aprovechar el año nuevo para cambiar y ser mejores.

Merida, Martin. (2010). Jesús, ¿quién eres tú?. ( a propósito de navidad). Retrieved from http://martinmerida.blogspot.com/

Danni Ac dijo...

Este pequeño texto hizo venir muchas cosas a mi cabeza, principalmente el hecho de lo que ha cambiado la navidad, o mejor dicho, lo que hemos cambiado nosotros y nuestra sociedad.
La navidad era en un principio una fiesta para celebrar el nacimiento de Jesús: el hijo de Dios.
Esta fiesta estaba conformada por una serie de tradiciones que, con el paso del tiempo, fueron cambiando y, fue entonces, cuando el nacimiento que se ponía con foquitos, un pesebre, animalitos, y claro: José, María y “el niñito Jesús”, pasaron a un lado para dar lugar al famoso árbol de navidad… Y ¿Por qué es tan importante el árbol de navidad? Pues bastaría con preguntárselo a un niño, y la respuesta seria: Porque ¿Dónde más irían los regalos?.
Hemos llegado a un punto en el que se ha olvidado por completo el significado de esta festividad; La mercadotecnia ha logrado que olvidemos de que se trataba la Navidad y la ha convertido en una excusa más para salir a gastar, y el gasto va, desde el pavo, hasta los regalos de intercambio. Los niños esperan con ansias la navidad para recibir los regalos de una lista que hicieron con anticipación, todos sentimos la obligación de comprar regalos para las personas mas importantes para nosotros y al mismo tiempo esperamos recibir algo de esas personas. Esto ha llegado a un punto en el que, cuando se acerca navidad, las personas se estresan de pensar en los gastos que vienen, y el problema es que todos somos parte de este roll y estamos tan sumergidos en todo esto, que ya pareciera algo normal.
En lo personal, la lectura me hizo tomar conciencia, y me queda como conclusión que en estas fechas, todos deberíamos tratar de parecernos mas a San Francisco de Asís.

Eloy dijo...

1Jn 2:16 “ Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. “
1Jn 2:17 “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. “

Acaba de terminar un año en el cual, como se menciona el artículo, hemos estado más ocupados en nuestros quehaceres diarios que en lo que realmente importa: hacer la voluntad del Señor. Hoy en día vivimos en un mundo en el cual se le ha dado mucha importancia a los afanes de la vida en vez de los espirituales, y por eso no es de extrañarse que el mundo esté como esté. Llegó la Navidad, un tiempo en el cual se supone que los pensamientos se encuentran enfocados en recordar el nacimiento de nuestro Salvador a este mundo.

Si pudiéramos razonar sobre este nacimiento nos maravillaríamos, si pudiéramos realmente comprender su significado, adoraríamos al Señor por lo que hizo. El Creador del Universo, ¿merecía morir de la forma más vil por este mundo que le desprecia continuamente? “Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Filipenses 2:7,8) La respuesta es un no rotundo. Nosotros estábamos perdidos rumbo a una condenación por nuestros pecados. Él al vernos desamparados y sin oportunidad de salvarnos a nosotros mismos, decidió venir a morir por su gran amor y misericordia, para que por medio de Él nosotros pudiéramos ser salvos. Vuelvo a repetir, ¿merecíamos nosotros eso? Por supuesto que no. Hoy en día seguimos teniendo la oportunidad de ser salvos sólo por medio de Él, no por medio de nadie ni nada más. Termino con una reflexión, ¡Qué gran culpa y castigo por nuestros pecados teníamos sobre nosotros, para que el Unigénito Hijo de Dios tuviera que sufrir y morir de esa forma para que nosotros, perdidos en nuestros pecados, pudiéramos ser salvos!

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3: 16, 17)

Geraldine dijo...

El verdadero sentido de la celebración de la Navidad, ciertamente, se ha visto opacado por el materialismo. Ahora, Navidad ya no es recordar y celebrar el nacimiento de Jesús sino dar y recibir regalos, gastar en adornos como foquitos, coronas para las puertas, pinos, nacimientos, que como bien menciona usted, Martín, solo son instalados con el propósito de decorar como toda persona lo hace, pero sin darle su debida importancia.
Veo la Navidad como una época de grandes gastos, en la cual, las personas invierten todo su dinero en lo antes mencionado, para sentir esa falsa “Navidad”, cuando lo mejor que podrían hacer es darse el tiempo de conocer la historia de Jesús detrás de la palabra Navidad, aprovechar estos momentos para convivir con la familia, evitar poner tantas decoraciones de la temporada, ahorrando esos posibles gastos para iniciar con el pie derecho, económicamente, el año que se avecina. En fin, que no haya objetos materiales en esta festividad no significa que no haya Navidad, reemplazar lo material por conocer la historia de Jesús sería lo más adecuado por hacer.

erika dijo...

¿Dónde quedó la Navidad?
Tal como dice el artículo, el qué es la Navidad se ha ido distorsionando a lo largo de la historia, para unos es el decorar un árbol, mientras para otros es la visita de Santa o la fiesta con amigos, desafortunadamente son pocos los que saben la respuesta. La Navidad ha perdido su verdadero significado, se ha visto opacada por defectos graves y enormes de la sociedad actual. El 25 de diciembre es usado como pretexto para comprar y regalar sin mesura, olvidándonos que las cosas realmente importantes no se adquieren a cambio de dinero y muchas veces tampoco se logran ver, pero siempre se sienten. Hoy en día la mercadotecnia ha invadido nuestras vidas, induciéndonos a un consumismo desmedido, el cual provoca daños a la naturaleza y frialdad en las personas ya que se vuelven superficiales. Requerimos de verdaderos valores, como lo son: la solidaridad, la empatía, la sencillez y el amor al prójimo. En el momento que dejamos a un lado el egoísmo y de pensar sólo en nosotros mismo, es cuando nos percatamos de lo mucho que podemos hacer para ayudar al de enseguida y es ahí donde encontramos la Navidad. El mundo está enfermo y necesita de doctores a personas soñadoras, desinteresadas, sonrientes a la vida, que realmente sean capaces de ayudar a los desprotegidos y con hambre de hacer cambios en beneficio de todos.

Big Read dijo...

Navidad para mí es una palabra con un sentido puramente religioso porque así me lo enseñaron desde mi niñez. Totalmente de acuerdo con el escrito me parece que esa magia que solía tener esta fecha se perdió en medida que crecimos, sin embargo creo que la mejor oportunidad para recuperarla es ese mismo momento: una vez que se perdió pero que ya somos lo suficientemente maduros para entender su significado. Desde que somos niños nos vemos atacados por los grandes anuncios y mercadotecnia de esta festividad. Si es que en algún momento de pequeños sentimos ese espíritu navideño que nos llena de bondad y generosidad, creo pasa a segundo término cuando hacemos nuestra lista de juguetes que queremos recibir, por lo mismo creo que no es que se pierda el sentido de la navidad al crecer sino que realmente nunca estuvo plantado en nosotros ese sentimiento que trae consigo la navidad.
La tecnología, la modernidad de nuestra época no es responsable de que nos hayamos vuelto frívolos, materialistas y poco sensibles a la navidad, somos nosotros mismo que jamás le damos importancia a la fecha más importante para la mayoría de los creyentes cristianos. No es malo darnos cuenta que no festejamos la navidad como debería, por el contrario es lo mas benéfico que nos puede pasar pues necesitamos primero darnos cuenta para después poder remediarlo. Seamos o no católicos, cristianos, festejamos o no la navidad, la sociedad hace que involuntariamente formemos parte de esta festividad por lo tanto debemos recuperar su verdadero sentido.
Basándonos en la religión o no, navidad es tiempo de generosidad, al menos eso es para mí, por lo tanto qué mejor época para que ayudemos y seamos generosos, y no es necesario que vayamos tan lejos a decir “a los más necesitados, pobres y que viven en la calle” (que obviamente también necesitan de nuestro apoyo), pero empecemos primero con las personas más cercanas y hagamos de esta fecha para ellos ¡una feliz navidad!

Joseph dijo...

La navidad se ha convertido hoy en día en una excusa para reunirnos con nuestros seres queridos, demostrar el amor que sentimos por ellos con el último dispositivo de moda (que nadie necesita, pero sin duda todos quieren), juntarnos con la familia que no ves desde la navidad pasada y subirle unas tallas al pantalón con la comida de la abuelita.
Es trágico observar este comportamiento y ver a la sociedad olvidarse de el verdadero significado de la navidad, el del regocijarse del nacimiento del niño Jesús, el del amparo al prójimo, el de meditar. Pero en cambio se le otorga uno más vacuo, el de pretender triunfar sobre el interés de nuestros hermanos con presentes superficiales y pasajeros.
El argumentar que la navidad es una celebración que congrega a las familias y establece un sentimiento de unidad por un día es valido. Pero también es muy valido señalar que festividades como el Día de Acción de Gracias incitan a algo semejante, pero sin la usurpación y desfiguración de tradiciones de ya siete siglos. Considero que el verdadero sentido de la navidad se ha descuidado debido a que hemos perdido la noción de a quien realmente celebramos.
José Antonio Herrera D.

Juan Francisco Hernandez dijo...

Este texto en verdad me hace recordar el verdadero propósito de la navidad y lo indiferentes que algunas personas podemos ser, me incluyo porque hay veces que yo también soy así… egoísta. A qué punto ha llegado la sociedad? Hemos convertido unos de los acontecimientos más bonitos y familiares de todo el año en una grosería, pensando siempre en el consumismo, lo que uno quiere, lo que a uno le falta, lo que a uno le gusta, en vez de estar pensando en la felicidad del prójimo.
Hace falta reflexionar y tomar una actitud completamente nueva y refrescada, como usted dice en el texto, debemos ser como niños. Volver a nacer y tratar de ver por los demás y así hacer una verdadera diferencia. El espíritu navideño no debería ser tener ganas de gastar, de excesos, deudas, sino todo lo contrario. Esto también es debido a la violencia que vivimos día a día en nuestra vida. Esta violencia no solo es en las calles o en la delincuencia organizada sino en nuestras casas, en los programas de tv que vemos y como nos tratamos los unos a los otros.

Juan Francisco Hernandez

Juan dijo...

Creo que es lamentable que estemos tomando esta fiesta de la manera que lo hacemos. ¿Quiénes de nosotros no recibieron o dieron un costoso regalo?¿Quiénes no fueron a por lo menos una fiesta llena de alcohol y música?¿Quiénes realmente se pusieron a reflexionar que significaba la Navidad, qué hice por el otro, qué puse de mi parte para la sociedad?
Estoy seguro de que la mayoría de nosotros quedamos excluidos a la hora de contestar estas preguntas y es que somos parte de una sociedad materialista, que usan las fiestas religiosas como eventos sociales para entablar o reafirmar relaciones, no para celebrar, por ejemplo, el nacimiento de su Dios. No se toma como una oportunidad para ser más felices, pero realmente más felices no lo que los medios pretenden lo que es la felicidad, es una excelente ocasión para decirle a tus padres que los amas, reconciliarte con un hermano o un amigo ayudar a alguien que realmente lo necesita y sentir esa satisfacción de ver la felicidad del otro.
Cuando recuerdo la Navidad cuando era pequeño, obviamente me interesaban los regalos, pero también recuerdo que era muy feliz conviviendo con familiares que sólo los veía en ese tiempo, algunos primos y tíos. Ahora lo pienso y la verdad es mucho más valioso tener ese par de días con los familiares que todos los regalos que pudieron haberme dado. La Navidad es para las personas, no para los regalos.

Iván dijo...

Es de todo cierto que la navidad sea convertido en un evento menospreciado por los seres humanos ,ya que la utilizan con fines comerciales o más como un negocio y no como una fecha donde las familia celebre la llegada del niño Jesús al mundo.
Este artículo escrito por Martin Mérida me hace recordar mi infancia y como eran aquellos momentos donde se acercaba la navidad y esperabas con ansias la llegada de Jesucristo. Como olvidar las pastorelas y las posadas en las cuales yo participaba con entusiasmo y Recordar los bellos momentos en los que mi familia unida cantaban y celebraban la llegada del niño esperado. Gracias por recordarme mi niñez y el espíritu navideño. Gracias Sr. Mérida.
Espero que para la siguiente celebración si podamos recuperar lo que hemos perdido a pasos agigantados.

Yolii.SF dijo...

Este artículo me hizo reflexionar sobre la vida cotidiana y sus celebraciones, en especial la Navidad. En los últimos años, la sociedad ha cambiado su forma de celebrar estas fechas, ahora tenemos otras prioridades y ya no los festejamos como lo hacían antes, incluso dejamos de preocuparnos por los demás y sólo pensamos en nosotros mismos. En algunas Navidades actuales se conservan tradiciones como el poner el árbol y decorarlo, cantar villancicos, los intercambios, etc., sin embargo, estas tradiciones son más por costumbre que por gusto, lamentablemente se está perdiendo la esencia. Es difícil de entender pero es la realidad, vivimos en un mundo globalizado en donde las personas están tan centradas en sí mismas que prefieren humillar a los demás ya que sólo así podrán sobresalir ante todos, según su pensamiento. Finalmente, es importante reflexionar cómo hemos transformado este día y proponernos que este año cambiemos y actuemos con el corazón, dejando atrás todo aquello que nos perturba y no nos deja actuar con libertad.

jesus dijo...

Jesús Verduzco
La mayoría de las personas nos hemos dejado llevar por la mercadotecnia y nos hemos olvidado del verdadero espíritu de estas fechas, que es celebrar la llegada del hijo de Dios y con ella un ambiente que nos ayude a ser mejores personas y poder ayudar al prójimo.
Estoy de acuerdo con el autor en el sentido de que la navidad solo llega a los muy religiosos, y es un estereotipo que debemos ir cambiando ya que la navidad no es solo comprar los regalos, preparar una rica cena, decorar un arbolito y gastar el aguinaldo en cosas que no necesitamos; es poner convivir con nuestros seres queridos en paz y armonía; es poner olvidar tantos rencores, odios y malos pensamientos que tenemos para así poder darle la mano no solo a nuestros amigos y gente cercana a nosotros, sino que a todas las personas que nos rodean. Esto no es culpa de los innumerables anuncios en la tele, de las cantidades de ofertas tentadoras que hay en las tiendas y todas esas cosas que nos alejan de lo que en realidad celebramos, todo esto lo hemos provocado nosotros al irnos alejando poco a poco de lo que significa el verdadero espíritu navideño; así que es tiempo de cambiar para así poder cambiar a las personas de nuestro entorno.

jesus dijo...

Jesús Verduzco
La mayoría de las personas nos hemos dejado llevar por la mercadotecnia y nos hemos olvidado del verdadero espíritu de estas fechas, que es celebrar la llegada del hijo de Dios y con ella un ambiente que nos ayude a ser mejores personas y poder ayudar al prójimo.
Estoy de acuerdo con el autor en el sentido de que la navidad solo llega a los muy religiosos, y es un estereotipo que debemos ir cambiando ya que la navidad no es solo comprar los regalos, preparar una rica cena, decorar un arbolito y gastar el aguinaldo en cosas que no necesitamos; es poner convivir con nuestros seres queridos en paz y armonía; es poner olvidar tantos rencores, odios y malos pensamientos que tenemos para así poder darle la mano no solo a nuestros amigos y gente cercana a nosotros, sino que a todas las personas que nos rodean. Esto no es culpa de los innumerables anuncios en la tele, de las cantidades de ofertas tentadoras que hay en las tiendas y todas esas cosas que nos alejan de lo que en realidad celebramos, todo esto lo hemos provocado nosotros al irnos alejando poco a poco de lo que significa el verdadero espíritu navideño; así que es tiempo de cambiar para así poder cambiar a las personas de nuestro entorno.

Madeleine dijo...

A mi manera de pensar la Navidad, más que significar el nacimiento de Cristo; para mí significa “nacimiento de amor”. Pues no hay que olvidar que Cristo es el amor de Dios hecho hombre. Por eso en esas fiestas se debe de acrecentar la unión familiar, espiritual y con uno mismo.
Es claro que en la actualidad muchas personas le dan otro significado a el 25 de diciembre; no critico nada de eso pues, seamos honestos, ¿Quién no disfruta los asados navideños, ni goza el recibir presentes? Todo eso está bien, obviamente sin olvidar que son fechas de armonía y reunión, aunque existan problemas.
Muchos critican el consumismo de la época decembrina; de igual forma no debemos olvidar la razón del por qué de los regalos. Es un simbolismo de los presentes entregados por los Reyes Magos; Melchor, Gaspar y Baltasar, a El Niño Dios, nacido en el pesebre de Belén.
Recuerdo mi infancia con mucho cariño, es placentero pensar en las navidades donde despertaba y veía mis regalos del “niño Dios” junto al nacimiento; digo que era placentero, puesto que eran un producto de mi perseverancia y esfuerzo durante el año. Es por eso que no critico mucho el consumismo; orillado, claro, a esa razón.
Le encuentro una conexión a lo que se dice sobre el Bonachón del traje rojo, (que debería ser verde por las tradiciones originales); si te portas bien recibes presente, sino un pedazo de carbón. Y más, que una amenaza a los niños para que sean buenos; es una enseñanza de los frutos de la perseverancia, trabajo, moralidad y buen comportamiento.
Por supuesto que es deplorable la forma en que esa hermosa época ha tomado rumbo, tan consumista e hipócrita. Pero si aun así habemos personas que la celebran con paz, amor y armonía (aunque suene a cliché), la verdadera tradición puede rescatarse.

Mdeleine

Madeleine dijo...

A mi manera de pensar la Navidad, más que significar el nacimiento de Cristo; para mí significa “nacimiento de amor”. Pues no hay que olvidar que Cristo es el amor de Dios hecho hombre. Por eso en esas fiestas se debe de acrecentar la unión familiar, espiritual y con uno mismo.
Es claro que en la actualidad muchas personas le dan otro significado a el 25 de diciembre; no critico nada de eso pues, seamos honestos, ¿Quién no disfruta los asados navideños, ni goza el recibir presentes? Todo eso está bien, obviamente sin olvidar que son fechas de armonía y reunión, aunque existan problemas.
Muchos critican el consumismo de la época decembrina; de igual forma no debemos olvidar la razón del por qué de los regalos. Es un simbolismo de los presentes entregados por los Reyes Magos; Melchor, Gaspar y Baltasar, a El Niño Dios, nacido en el pesebre de Belén.
Recuerdo mi infancia con mucho cariño, es placentero pensar en las navidades donde despertaba y veía mis regalos del “niño Dios” junto al nacimiento; digo que era placentero, puesto que eran un producto de mi perseverancia y esfuerzo durante el año. Es por eso que no critico mucho el consumismo; orillado, claro, a esa razón.
Le encuentro una conexión a lo que se dice sobre el Bonachón del traje rojo, (que debería ser verde por las tradiciones originales); si te portas bien recibes presente, sino un pedazo de carbón. Y más, que una amenaza a los niños para que sean buenos; es una enseñanza de los frutos de la perseverancia, trabajo, moralidad y buen comportamiento.
Por supuesto que es deplorable la forma en que esa hermosa época ha tomado rumbo, tan consumista e hipócrita. Pero si aun así habemos personas que la celebran con paz, amor y armonía (aunque suene a cliché), la verdadera tradición puede rescatarse.

Madeleine

Madeleine dijo...

A mi manera de pensar la Navidad, más que significar el nacimiento de Cristo; para mí significa “nacimiento de amor”. Pues no hay que olvidar que Cristo es el amor de Dios hecho hombre. Por eso en esas fiestas se debe de acrecentar la unión familiar, espiritual y con uno mismo.
Es claro que en la actualidad muchas personas le dan otro significado a el 25 de diciembre; no critico nada de eso pues, seamos honestos, ¿Quién no disfruta los asados navideños, ni goza el recibir presentes? Todo eso está bien, obviamente sin olvidar que son fechas de armonía y reunión, aunque existan problemas.
Muchos critican el consumismo de la época decembrina; de igual forma no debemos olvidar la razón del por qué de los regalos. Es un simbolismo de los presentes entregados por los Reyes Magos; Melchor, Gaspar y Baltasar, a El Niño Dios, nacido en el pesebre de Belén.
Recuerdo mi infancia con mucho cariño, es placentero pensar en las navidades donde despertaba y veía mis regalos del “niño Dios” junto al nacimiento; digo que era placentero, puesto que eran un producto de mi perseverancia y esfuerzo durante el año. Es por eso que no critico mucho el consumismo; orillado, claro, a esa razón.
Le encuentro una conexión a lo que se dice sobre el Bonachón del traje rojo, (que debería ser verde por las tradiciones originales); si te portas bien recibes presente, sino un pedazo de carbón. Y más, que una amenaza a los niños para que sean buenos; es una enseñanza de los frutos de la perseverancia, trabajo, moralidad y buen comportamiento.
Por supuesto que es deplorable la forma en que esa hermosa época ha tomado rumbo, tan consumista e hipócrita. Pero si aun así habemos personas que la celebran con paz, amor y armonía (aunque suene a cliché), la verdadera tradición puede rescatarse.

Madeleine

ana dijo...

¿En la espera del nacimiento de Jesús o de ver los regalos que aguardan debajo del árbol navideño? Transforme pasan los días, años, décadas, el significado de la verdadera navidad va perdiendo su verdadera esencia. La navidad fue creada al principio para celebrar el nacimiento de nuestro Señor, y a lo largo de los años, tal como el artículo lo indica, ha sido comprada por el consumismo que hoy en día nadie se puede quitar de encima. Este lado tiene su lado bueno al igual que el lado malo. Empezando por lo malo, para que al final nos quedemos con un buen sentimiento, la navidad se ha convertido en ese sentimiento de espera de recibir algo material. Cuando en realidad el propósito de la navidad era principalmente enfocado en bajar la cabeza y sentir esa humildad para así poder abrir nuestros corazones para los demás. La navidad ahora no se trata de dar a los demás lo que podemos dar de nosotros mismos, esa necesidad tan grande que la mayor parte del mundo necesita, un poquito de cada uno de nosotros, sino de esperar que alguien más nos de. Comprar regalos para el intercambio, preparar el bacalao don días de anticipación, que las luces del árbol de navidad no estén fundidas, en fin un sinfín de preocupaciones físicas y materiales y nunca la preocupación psicológica con nosotros mismos.

Por otra parte, sea el significado que cada uno de nosotros le demos a la navidad, la navidad es un tiempo en el año en donde la convivencia familiar se puede ver casi con los ojos cerrados. Ya sea para festejar el nacimiento del Niño Jesús o para hacer el intercambio de regalos, en esta festividad, se siente el calor de la familia, y eso nadie lo puede quitar ni clasificar como malo. Así que ya queda en las manos de cada quien ver y festejar la navidad como ésta le llegue al corazón de cada quien, siempre y cuando se festeje esta época del año acompañados con los seres más queridos.

cosmunguia8 dijo...

Así como lo mencionas suena un poco rudo hacia la comunidad que no es cristiana, sin embargo dentro de mi punto de vista (que no es muy religioso que digamos) encuentro puntos a favor y en contra de la navidad que hemos creado, por ejemplo, en contra puedo coincidir en algunos puntos que mencionas, tales como que la navidad sea convertido en una “fiesta” para el intercambio de regalos y la industria lo ha aprovechado para tener muchas ventas convirtiendo la navidad en un “negocio”; a favor me pongo a pensar y puedo resumir mis pensamientos en que aunque esto se halla hecho un “negocio” la navidad une familias, hace feliz por lo menos un día al pobre que no tiene para mantener a su familia gastando (como lo mencionas) su aguinaldo en ver contentos a sus hijos aunque sea lo único que tenga, ya que una sonrisa es el mejor regalo que te pueden dar. Podemos darnos cuenta que la navidad hace que los que no van mucho a la iglesia por lo menos acudan este día, se que pueden salir comentarios como: “a nomas porque es navidad va que poca” pero lo analizo y digo que padre que la navidad hace que vayan a la iglesia, por lo menos una vez acudieron, algo es algo.
Concuerdo contigo en que debemos de ser buenos todos los días no solamente en navidad y debemos de hacer captar a la gente (incluyéndome) el verdadero significado de la navidad para así poder celebrarla con verdadero orgullo y como dicen algunos “no andar de hipócritas”.

Andrea Janette dijo...

Esta reflexión me parece de gran importancia ya que dice toda la verdad acerca de cómo hemos dejado atrás nuestros ideales con respecto a la navidad y a nuestras creencias. Cada año y cada navidad es cierto que la vamos evaluando y nos dejamos llevar por la mercadotecnia donde le damos mas importancia a lo que vamos a hacer de cenar, la forma en que vamos a vestir, preocupándonos por lo que vamos a regalar y lo que nos van a dar cuando en realidad nosotros deberíamos de dar lo mejor de nosotros a Jesús y preocuparnos por mejorar nuestros propósitos, creo que este articulo dice muchas cosas que son ciertas y deberíamos de generar conciencia en nosotros para no dejarnos ganar por quien tiene mas o da mas si no por dar lo mejor de uno en esta fecha tan especial.

Luis dijo...

Luis Humberto Corrales

Este documento tiene la finalidad de expresar mi opinión respecto al articulo publicado por el maestro Martín Mérida titulado “Jesús ¿Quién eres tu? Que habla acerca de la superficialidad y el gran mercado consumista que ahora también es llamado “Navidad”.

Estoy de acuerdo con el articulo en donde expresa, que el ser humano o mas bien dicho la sociedad en la que vivimos, esta olvidando o se olvido completamente el porque de lo que estamos haciendo; primeramente creo que para poder celebrar lo que llamamos navidad deberíamos de recordar el verdadero significado, que es celebrar el día en que nació el salvador para los cristianos, y como lo ha tratado de inculcar la iglesia, también es una fecha para reunir a la familia y llevar a cabo esta celebración.

Esto me hace reflexionar, ¿Necesitamos una fecha para poder reunirnos y mostrarnos cariño?, la respuesta esta clara, que a pesar de que este es el fin que yo creo que no es necesario ya que estamos perdiendo la autenticidad del ser humano la espontaneidad de expresar que sentimos sin tener que preocuparnos por parecer ridículos o ser rechazados, ¿Qué no, el sentimiento universal es el amor? ¿Qué no, la unión familiar tiene que estar presente en todo momento?, entonces porque no somos un poco congruentes con lo que supuestamente nos han inculcado y simplemente lo llevamos a cabo, deberíamos en navidad solo celebrar el nacimiento de Jesús, festejando que fue el comienzo del cambio para muchas personas, quién nos marco la pauta de una nueva era y comenzó el cambio en la civilización humana, eso es lo que debemos celebrar, la unión familiar, la muestra de cariño, el obsequiar regalos, son cosas que tenemos que hacer por nosotros mismos porque son cosas que nos nazcan hacer; sino somos capacees si quiera de recordar a las personas que nos importan a lo largo del año, mostrarles nuestro cariño de maneras especiales, para que somos hipócritas haciéndolo solo un día, un día que nos marca la sociedad consumista en la que vivimos y no la autenticidad, el querer hacerlo, el recordar la importancia de ese día.

Sin embargo, tendríamos que comenzar por concientizar nos cada uno para que vuelva esa autenticidad del ser humano, y no solo tener que esperar esa fecha para poder expresar cariño, o reunir a la familia, o recordar a Jesús, cuando son cosas que deberíamos hacer cada ves que lo necesitemos o tengamos ganas de hacerlo. En lo personal a mi me encanta la navidad, lejos de que sea consumista o no, me gustan los villancicos, y el ambiente que toma la sociedad de tratar de ser mejor, el sentir el cariño de las personas un poco mas cerca, y una ciudad mas calida, dejando afuera la violencia y todos los problemas que tenemos, aunque esto solo dure un mes, y sea creado por la publicidad creada por los medios para ser de la sociedad un mercado consumista, la solución es recordar lo que dije anteriormente, ser auténticos recordar porque hacemos las cosas y no dejarnos llevar por el consumismo en una fecha.

Luis dijo...

Este documento tiene la finalidad de expresar mi opinión respecto al articulo publicado por el maestro Martín Mérida titulado “Jesús ¿Quién eres tu? Que habla acerca de la superficialidad y el gran mercado consumista que ahora también es llamado “Navidad”.

Estoy de acuerdo con el articulo en donde expresa, que el ser humano o mas bien dicho la sociedad en la que vivimos, esta olvidando o se olvido completamente el porque de lo que estamos haciendo; primeramente creo que para poder celebrar lo que llamamos navidad deberíamos de recordar el verdadero significado, que es celebrar el día en que nació el salvador para los cristianos, y como lo ha tratado de inculcar la iglesia, también es una fecha para reunir a la familia y llevar a cabo esta celebración.

Esto me hace reflexionar, ¿Necesitamos una fecha para poder reunirnos y mostrarnos cariño?, la respuesta esta clara, que a pesar de que este es el fin que yo creo que no es necesario ya que estamos perdiendo la autenticidad del ser humano la espontaneidad de expresar que sentimos sin tener que preocuparnos por parecer ridículos o ser rechazados, ¿Qué no, el sentimiento universal es el amor? ¿Qué no, la unión familiar tiene que estar presente en todo momento?, entonces porque no somos un poco congruentes con lo que supuestamente nos han inculcado y simplemente lo llevamos a cabo, deberíamos en navidad solo celebrar el nacimiento de Jesús, festejando que fue el comienzo del cambio para muchas personas, quién nos marco la pauta de una nueva era y comenzó el cambio en la civilización humana, eso es lo que debemos celebrar, la unión familiar, la muestra de cariño, el obsequiar regalos, son cosas que tenemos que hacer por nosotros mismos porque son cosas que nos nazcan hacer; sino somos capacees si quiera de recordar a las personas que nos importan a lo largo del año, mostrarles nuestro cariño de maneras especiales, para que somos hipócritas haciéndolo solo un día, un día que nos marca la sociedad consumista en la que vivimos y no la autenticidad, el querer hacerlo, el recordar la importancia de ese día.

Luis dijo...

Sin embargo, tendríamos que comenzar por concientizar nos cada uno para que vuelva esa autenticidad del ser humano, y no solo tener que esperar esa fecha para poder expresar cariño, o reunir a la familia, o recordar a Jesús, cuando son cosas que deberíamos hacer cada ves que lo necesitemos o tengamos ganas de hacerlo. En lo personal a mi me encanta la navidad, lejos de que sea consumista o no, me gustan los villancicos, y el ambiente que toma la sociedad de tratar de ser mejor, el sentir el cariño de las personas un poco mas cerca, y una ciudad mas calida, dejando afuera la violencia y todos los problemas que tenemos, aunque esto solo dure un mes, y sea creado por la publicidad creada por los medios para ser de la sociedad un mercado consumista, la solución es recordar lo que dije anteriormente, ser auténticos recordar porque hacemos las cosas y no dejarnos llevar por el consumismo en una fecha.

Luis Humberto Corrales... lo tuve que dividir porque era muy largo.. saludos...

Flor de Vita dijo...

Flor de Vita Amaro Zilli
El tiempo cambia todo, hasta la costumbre más antigua o pura, ya que nuestra época se basa en el dinero y el poder, no considero el dinero como un mal, ya que nos proporciona servicio básicos, lo malo es que unos tienen mucho y otros poco. No hay nada como estar en el medio donde poses un buen balance, ya que el dinero a su vez genera una marca en el valor que le damos a las cosas.
Como dijo el escritor francés Conde de Rivarol “Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico” ya que unos devalúan el valor de la cosa más sencilla cuando otros le dan tanto valor. Creo que pasa lo mismo con la navidad, ya que para algunos solo es una época para gastar el aguinaldo y vivir de fiesta, mientras que para otros es pasar un buen rato con la familia y ver a las personas que amas reunidas, y a su vez festejar un año más de aquel pequeño que nació en una casa humilde, recordándonos que no necesitamos de palacios para ser felices, que lo único que se necesita es de estar cerca de tu familia, de poder ver una vez más la sonrisa en los seres que amas y saber que no importa si tienes una moneda mas o una menos, sino que tienes aquello que el dinero no puede comprar el amor verdadero.

martha dijo...

Muy interesante, Martín ya que creo que la Navidad es una fecha que conforme hemos ido entrando al mundo globalizado, ha ido cambiando desde en que creen los niños, comida, y porque no, hasta la decoración de las casas mexicanas. Se ha vuelto un consumismo exagerado, en el que las empresas obtienen más utilidades, y se ha perdido la razón de la fiesta. La razón de la Navidad es demostrar el valor de la familia, que las familias permanezcan unidas con amor y respeto, esto a juicio mío. Hablando religiosamente todo empezó con el nacimiento del niño Jesús, pero ahora los niños creen en Santa Claus, y han dejado las creencias en el pasado. También creo que la sociedad debería de empezar el cambio con los niños pequeños, pues ellos son los que podrán llevar nuestras costumbres y tradiciones a las generaciones futuras.