PORQUE
TAL VEZ VOLVEMOS A NACER CUANDO PONEMOS
EN PRÁCTICA LA JUSTICIA BASADA EN EL RESPETO AL OTRO, ME HA BROTADO UN POEMA
NAVIDEÑO EN CONTRA TANTO DEL FIN DEL MUNDO, COMO DEL NEPOTISMO.
Dedico este escrito y mi poema, al filósofo de la
liberación latinoamericana: el Dr. Enrique Dussel.
Cada
diciembre, desde hace ya algunos años, escribo
un poema alusivo a navidad. Y con razón y sentimiento lo hago en este ahora cuando
mucha gente está metida en el software
del fin del mundo para antes del nacimiento de Dios que se hace niño. Software que los pasados de listos (se trata de un invento de políticos falsos; por supuesto; porque para ser verdadero
profeta se necesita dar la cara por el otro en términos de justicia) se
inventaron a partir de la deficiente tecnología cerebral de quienes viven
metidos en subjetivismos fundamentados en terquedades de un chip fácil de desbaratar si tan sólo nos atreviéramos a encender el
misterio de la luz de la inteligencia (inteligencia imposible de ser exclusiva
de compañías computarizadas y mucho menos de empresas con aviesos fines
comerciales, o de quienes creen ser el título que ostentan) me brotó este
poema a partir del relato navideño de
Dios vuelto recién nacido (y un recién nacido –dicho sea de paso— es el más
indigente entre los indigentes).
Relato
milenario como actual es el referido a la natividad
sobre Jesús tan anti-barbarie infantil y juvenil; sobre todo. Barbaries, no obstante, presentes ante nuestros ojos en el ahora y
aquí de nuestra realidad sociopolítica. Barbaries impeliéndonos a que, en lugar
de estar subsumidos en patrañas apocalípticas, empleemos nuestra
energía para que el nuevo sexenio presidencial en México no sea basado en el
derramamiento de sangre inocente, tal como fue el proyecto político del rey
Herodes. Rey voraz y nepótico.
Como
podrás darte cuenta, lector amable, no estoy explicando mi poema que enseguida te comparto (equivaldría a desbaratarlo). Sólo
estoy refiriéndome al contexto de su
surgimiento. Y ese contexto, es horizonte de tres puntos y aparte
no en el sentido de aislamiento al que bien quisiera someternos Herodes.
CUANDO LLEGUE A BELÉN
Martín Mérida
1
Porque miro una estrella con ojos de camello
Sin recurrir a predicciones de Arbabanel
(Y no hago la barba al rey Herodes)
Me pongo a escribirte niño
Versos enjugados
Para no echar a perder la noche
De tu arrullo
2
Vuelto niño Dios nació
Con sus gritos y risas
Que espantan a la muerte
A pesar de contar entre las víctimas
Nació para poner verdad
Sobre todo en diciembre
3
Maria es la madre
Y escribe poesía de asuntos marginales
Y estará demás decirle que llena es de gracia
Por eso tuvo un niño de carne y hueso
Que es Dios sin abrigo
4
Vuelto niño Dios nació
Aunque al crecer se de porrazos
Y le salgan cicatrices
Y luego vayan a matarlo
Entre toda la fatiga
De la resurrección
5
Escribo para mirarte
Por las veces que he caminado
Como burro tras la zanahoria
En la ciudad vuelta cuadritos
Qué no es dulce tu nombre
Ni amargo
Si luego vas a sacar peces
De la incredulidad
6
En el camino
Una vaca recuerda mis pocas vacaciones
Mientras el musgo muge
Que el diablo puede hacerme olvidar
Mi ser de barro
7
Cuando llegue a Belén
A pesar de atajos a mi derecho a transitar
No sólo por poblados de la Biblia
Le preguntaré a José cómo le hace
Para seguir de pie