miércoles, 4 de febrero de 2015

EL ESPÍRITU DE FINEZA ( L´ESPRIT DE FINESSE) QUE RECLAMAMOS




         (Dedicado también a ti, amigo Esteban Robles)




Desde el primer contacto comunicativo con mi amigo Esteban Robles intuí y supe que una parte fundamental de la luz que irradiaba ( y que ahora, desde su trascendencia en la casa del  Gran Creador,  irradia con mucho más potencia) es su espíritu de fineza (l´esprit de finesse)  pues siguiendo la perspectiva del filósofo Blaise Pascal en su obra “Pensamientos”  quien posee espíritu de fineza jamás pretenderá imponer “una verdad” para jactarse de salir vencedor ante el otro y mucho menos señalará los errores del otro para intentar fragilizarlo y sentirse por encima de él.   O como bien dice el filósofo bloguero JOSEFERJUAN  en su Blog llamado  PEQUEÑAS COSAS:  “ en la perspectiva de Blaise Pascal, el espíritu de fineza no es el espíritu de quien pretende quedar siempre por encima poniendo la última palabra, escribiendo la tilde olvidada, tachando las palabras que no están empleadas adecuadamente, recordando lo que falta, lo que no se hizo, lo que se podría haber hecho”. 



Por otra parte amigos: nadie puede asegurar que su personalidad es ética en la perspectiva de recibir en verdad al otro y a lo otro, si carece del espíritu de fineza. Y ni duda cabe: cuando el espíritu de fineza se combina con el espíritu geométrico
(como dejó muy claro el preclaro Blaise Pascal en sus “Pensées”) devenimos seres encantadores y divinos por ser plenamente humanos, como mi amigo Esteban Robles, evidentemente. Al respecto, véase mi escrito: “Fernando Esteban Larrinaga Robles, en su caminar sobre la tierra, escribió un bello libro con su vida:



Gracias amigos por su espíritu fino (y jamás "fresa") que les hace tratar con ternura y valentía a ustedes mismos, a los otros y a las cosas.

Martín Mérida
 

En la foto: Esteban brinda un divino abrazo a su abuelito.


jueves, 8 de enero de 2015

KURIMAEL DESDE EL MALÉ


KURIMAEL DESDE EL MALÉ

 

 

Traigo en el corazón la llama de tu nombre:

Kurimael nacido en Mochis Sinaloa

Kurimael ahora también de Motozintla Chiapas

Existencia más allá del tiempo y el espacio

Trascendido del mundo a los 22 años

Pleno en la vida donde el silencio escucha

Tu mirada se vuelve el sol adentrándose

en la cima de la montaña

«El Malé»  donde resuena tu rostro

Porque te vi llegar entre notas púrpura

traspasando la neblina

para brindarme tu abrazo curativo

 

Muchacho ahora sin edad:  

A mí se me hincha tu nombre como crece el recuerdo

Tal vez porque «El Malé» es el lugar donde se hinchan:

 

Kuri-mael

                         Malé

Kurimael

Los sonidos abren puertas

Y esta montaña me recuerda tu vocación de montañista.

Le nombraron «El Malé»  nuestros abuelos

Y estamos en la cima de uno de sus suspiros

Desde la línea donde el azul se curva dando paso a las rocas

La montaña que se adentra en mis huesos ancestrales

 

Bajaremos a Motozintla lugar también de dar paso a prodigios

Bajaremos a Motozintla donde brotó un Café con tu nombre.

Tu nombre.

Para que desde tu altura nos alumbres con tus vuelos

 

______________________________

*Kurimael es el nombre cósmico de Fernando Esteban Larrinaga Robles. Para conocer más sobre él, te invito a acceder a mi escrito mediante la siguiente línea electrónica: Martín Mérida: FERNANDO ESTEBAN LARRINAGA ROBLES, EN SU CAMNAR SOBRE LA TIERRA, ESCRIBIÓ UN BELLO LIBRO CON SU VIDA (martinmerida.blogspot.com)

El Malé es una montaña que por su forma e historia,  y no sólo por su altura, despierta el asombro recordándonos que no sólo existen 7 maravillas del mundo antiguo ni otro tanto del mundo moderno según cánones establecidos,  El Malé convive cara a cara con la ciudad de Motozintla de Mendoza, Chiapas, México.

 

 

 











sábado, 13 de diciembre de 2014

GRADUACIONES UNIVERSITARIAS, AQUÍ Y EN LA ETERNIDAD, DESDE EL TEC DE MONTERREY, CAMPUS GUADALAJARA


Dedico este escrito a Fernando Esteban Larrinaga Robles.
In memoriam.

                                                                   

Hoy 12 de diciembre de 2014 mientras me encontraba en el presídium de profesores para participar en la ceremonia de graduación de las generaciones universitarias 2010-2014, cuando nombraban a cada uno de los estudiantes para la entrega de reconocimientos y, posteriormente, realizar el acto de toma de protesta que los habría de convertir  en profesionistas reconocidos, se me hizo presente el estudiante Fernando Esteban Larrinaga Robles quien llegó a ser amigo (en el sentido lato y más transparente de la palabra amistad) y quien hoy tendría que haber pasado junto a sus compañeros de la licenciatura en Animación y Arte Digital a recibir su reconocimiento de graduado ( pues Fernando Esteban pertenece a la generación 2010-2014). Pero mi  amigo Esteban no llegó hoy hacia la mesa donde el rector,  el profesor David Noel dio los  reconocimientos y  yo por estar cerca de ahí –justamente atrás de los directivos y junto a los demás profesores--  seguramente le hubiera tomado muchas fotografías y él me habría sonreído. No llegó ahí, porque Esteban se graduó en la eternidad apenas el 19 de julio, y subió a recibir su reconocimiento al presídium donde nuestro padre Dios de Bondad  es quien preside. ¿Saben?...No obstante  tener la certeza de saber a Esteban más vivo que vivo en la inmensidad de la luz indeclinable, me hubiera gustado mucho verlo graduase hoy de la carrera universitaria que casi culminó. Me hubiera gustado verlo aquí hoy en el TEC porque soy humano y aunque a mi amigo Esteban –lo sé muy bien—no le gusta que nos pongamos tristes por su ausencia que en verdad es una presencia, mi tristeza fue  inevitable. Debido a ello, le he explicado hoy que mi estar  triste no conlleva la falta de fe de saberlo una existencia trascendida y quien, desde su altura, nos acompaña porque además vive en el continente de mi corazón y en los propios de sus demás amistades y familiares. Y Esteban me respondió como sólo él sabe hacerlo. Verán:

Al terminar la ceremonia, Jesús Flores, joven universitario que  hoy se graduó y quien, aparte de haber sido uno de mis estudiantes, ha devenido amigo a fuer de  habernos  encontrado casi a diario, durante lo largo de cuatro años, en el gimnasio  del TEC,  me buscó para tomarnos la foto del recuerdo y, en ese lapso, me sentí agradecido con Dios y con la vida por sus palabras, frente a mí,  dichas a sus familiares: 

                        ---Él es el profesor Martín Mérida, el autor del  libro que hemos leído en casa: “Los zapatos del niño guerrero” y quien, además, fue mi profesor de Ética. Y  es el amigo con quien durante cuatro años casi a diario platiqué durante mi estancia en el TEC debido a encontrarnos en el gimnasio.

Sentí el sincero abrazo fraterno de Jesús Flores también como una respuesta de Fernando Esteban quien siempre ha creído que, como dice una canción: “Tras lo que ves, lo que existe/ En cada cosa siempre hay un misterio/ Que la vida confío.” Porque, en efecto, para  no continuar estando en el país de la tristeza y debido a que Fernando Esteban gusta de mi amistad y un amigo lo es en las buenas y en las malas, hoy hizo complot con la vida para  proporcionarme una respuesta sincrónica, pues... ¿Saben?..  Fernando Esteban trascendió una forma de ser este mundo el 19 de julio (y nació en 1992) y Jesús Flores nació el 19 de julio de 1992.


Martín Mérida.