Desde niño el volcán Tacaná se amarró a mi nombre. Se amarró como aquello que uno no quiere desamarrar aunque llegue el fin del mundo y, en esta ocasión, antes de llegar a su cima estaba enterado que pasaría por lugares llamados: "El paso del caracol", "El paso del gato" y "El plan de las ardillas." ¿Qué más podría pedir en ese ahora de finales de diciembre del 2007?..
miércoles, 11 de febrero de 2009
Mi viaje al volcán Tacaná
Desde niño el volcán Tacaná se amarró a mi nombre. Se amarró como aquello que uno no quiere desamarrar aunque llegue el fin del mundo y, en esta ocasión, antes de llegar a su cima estaba enterado que pasaría por lugares llamados: "El paso del caracol", "El paso del gato" y "El plan de las ardillas." ¿Qué más podría pedir en ese ahora de finales de diciembre del 2007?..
viernes, 30 de enero de 2009
El muchacho de cabellos color verde entre las flores del mal
Yo carga tal no soporto:
Sísifo, dame tu valor;
que aun cuando lucho con vigor
el Arte es largo, el tiempo es corto
… (LA MALA SUERTE).
Si fuera forzoso encajar algún marco conceptual para describir el libro de vida de este poeta, podríamos decir que alude a sufrimientos propios de un Chivo expiatorio. En efecto, digno hasta las consecuencias últimas: Baudelaire, a pesar de vivir situaciones de extremo sufrimiento, nunca buscó la felicidad de los puercos; antes bien, el dolor que experimentó no le impidió brotar flores reinvindicadoras de la luz de lo oscuro; flores provocando incomprensión de quienes imponían rutas al oficio de escribir poemas.
¡Reloj, deidad siniestra, inmutable, impasible,
Cuyo dedo amenaza y nos dice: “¡haz memoria!”
Bien pronto en el combado círculo de tu gloria
Plantarán los dolores su dardo ineludible
… (EL RELOJ).
Contra la doble moral (adicción de los hipócritas) y la censura a las expresiones de su escritura, el poeta-guerrero defendió sin tapujos que la poesía no tolera cárceles ni almidonamientos. Debido a ello, sus poemas no son entelequias ni palabrería en búsqueda de complacencia.
Muchos poemas de Baudelaire manifiestan su compromiso con los despreciados; aquellos que bien quisieran ignorar quienes se pintan de blanco las fachadas, pero se pudren el alma desde burgos reales como los conceptuales justificadores de la razón de la modernidad monótona capaz de producir una literatura mercantilista contra la que, este auténtico poeta, abrió las puertas de su refugio intersubjetivo para ofrecernos Las flores del mal (1999): obra conteniendo, en su versión definitiva, 151 poemas que nadie ha podido borrar. En estas flores encontramos una crítica al tiempo como proyecto de mundo que se impone[5] ocasionando dolor en quien (como el yo poético Baudeleriano) lo percibe vuelto maquinaria destructora de las posibilidades de ser.
¡Oh, Dolor ! Hila el Tiempo su gran tela de araña
y el Enemigo obscuro, que nos muerde la entraña,
Crece y se nutre con la sangre que perdemos
... (EL ENEMIGO).
Sólo cinco años atrás de la aparición de Las flores del mal, Federico Nietzsche había
escrito “Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado” No sé si Baudelaire había leído a Nietzsche, pero sorprende ver como poeta y filósofo ponen el dedo en la misma llaga: la destrucción de la alteridad por medio de la imposición de un tiempo (el europeo) que hilando su tela continuaba tejiendo una empolvada lógica de muerte. Lógica de muerte como teje y maneje propios de una “araña” ante la que el yo poético se revela como exterioridad tratando de librarse de ese modo de hilar. Desde esta perspectiva, el yo poético bien puede ser visto como otra flor del mal y en el sentido donde quienes son considerados malos por una mirada totalizadora, unos ojos liberadores los descubre llenos de bondad.Muchas joyas duermen enterradas
en las tinieblas y el olvido
completamente lejos de azadones y sondas
… (LA MALA SUERTE)
El yo poético, entre los múltiples rostros de flores colocadas en el florero del mal, es quien pone en evidencia algún hecho indigno (“¡Oh, Dolor! Hila el Tiempo su gran tela de araña”) con una subsecuente protesta que a veces es queja y, en otras ocasiones, toma la forma de plegaria. Protesta, queja o plegaria que al evidenciar barbaridades, traduce un tiempo que no permite vivir en plenitud: tiempo envuelto en el tedio hacia la destrucción. Ante esa manera monocorde de vivir, el poeta se presenta, como exterioridad que genera resistencia entre los considerados miserables e intuye que tiene derecho, como todo ser humano, a vivir su propio proyecto de vida.
Tres mil seiscientas veces en cada hora el segundero grita:
“¡Haz memoria!” Mueve las antenas vibrantes
de mosquito y añade: “Ahora, yo soy antes
y mi trompa le chupa toda la sangre al mundo
… (EL RELOJ).
El poemario Las flores del mal, entre múltiples horizontes de interpretación, bien puede experimentarse vuelto puente donde late la propuesta de una realidad distinta a la que devora el corazón del hombre; realidad como gracia para escuchar los rostros de quienes sufren las consecuencias del poder dominador.
Pero si sabes contemplar,
Sin espantarte, los abismos,
Lee y aprenderás a amar
…(EPÍGRAFE PARA UN LIBRO CONDENADO).
[1] En efecto, el presente escrito fue mi ponencia durante el Symposium sobre Literatura y Adicciones en homenaje al escritor jalisciense Enrique Macias. El symposium estuvo organizado por DIF Zapopan, Secretaría de Cultura de Jalisco, El Colegio de Jalisco, Literalia editores y el Periódico Cultural “La Manzana.” Mi participación se efectuó el día 27 de junio del 2008 y fue una más entre las propias de María Esther Guzmán (La pasión por la madre); Rosa Chávez Cárdenas (Paranoia y adicción) y Blas Roldan (la videoadicción alcoholizada.) La mesa fue coordinada por Patricia Medina, directora de la editorial Literalia.
[2] Ya sabemos que Rimbaud, Verlaine, Mallarmé, Tristán Corbière, Jules Laforgue y Charles Cros (a mi parecer jamás decadentes como muchos suelen decir sobre ellos) siguiendo a Baudelaire, se opondrán al parnasianismo; desencadenando a la poesía del tedio implicado en las cadenas de las formas clásicas. Nuestros poetas, además, serán los pioneros en decirnos a través de su poesía, que la realidad es simbólica
[3] Con lo que aquí vengo diciendo, no pretendo abarcar el amplio horizonte de sentidos que podríamos hallar en los poemas escritos por el poeta rebelde que sufrió la humillación y la intolerancia de un París embobado con el artificio de la industria bajo el imperio de una Burguesía que privilegiaba lo inauténtico.
[4] Sólo en una sociedad moralista como hipócrita, se señala con crueldad aspectos tales como ciertas maneras de vestir o de llevar el cabello mientras se calla ante el crimen o la deshonestidad de quien roba el crédito público, por ejemplo. Cada ser humano tiene derecho a crearse a sí mismo (en lo que pueda, pues somos entes sociales) siempre y cuando tenga claro que los otros tienen el mismo derecho y existen formas éticas para no hacernos la guerra. Sobre el deseo de trascendencia como forma de subjetividad, recomiendo la lectura de LEVINAS, Emmanuel, (1997). De la existencia a lo existente.
[5] Sobre las imposiciones del poder, véase: FOUCAULT, Michel, (1981). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión.
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Bibliografía:
BAUDELAIRE, Charles, (1999). Las flores del mal. Madrid: Mestas.
FOUCAULT, Michel, (1981). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. México: Siglo XXI.
LEVINAS, Emmanuel, (1997). De la existencia a lo existente. Madrid: Arena Libros.

viernes, 12 de diciembre de 2008
La casa de mi abuela (poema dicho en el foro internacional erigido en homenaje a Simone de Beauvoir).
A Bonifacia Bartolomé Roblero. In memoriam.
En la casa de mi abuela están sus cabellos cortados desde cuando era niña y, junto a otros misterios, retozan en un cofre ballena de color vino.
Los libros sobre Poetas de América se pueden ver sobre la mesa junto al retrato ovalado desde donde sonríe mi bisabuela Tiburcia. Y no me canso de pedirlos prestados para leer Los motivos del lobo. Abuelita Boni: ¿le leo un poema?..
Mi abuela me escucha y después canta una canción de Agustín Lara y me gusta observarla desde un escalón de ladrillo recién barrido. Su voz se va haciendo tan delgada que, de repente, se confunde con los grillos. Entonces me mira y sonríe con la transparencia de sus ojos negros; ignaurando, de esa manera, el momento de hacerle preguntas que responde con relatos ciertos como secretos para espantar tempestades.
La casa de mi abuela huele a pan horneándose y a humo de hierbas y de café tostado. En un pasillo de esa casa hecha con adobes, mis hermanos y primos descascaran cacahuates para la confección de dulces. Y la más chica de mis tías; mi tía Emperatriz, bate claras: a ver si pega el turrón. Mi tía cada vez tiene más ocurrencias sobre como forjar figuras de gatos que después da tristeza comerlos.
De pronto mi abuela brota hacia el patio, rumbo al horno de barro, con una paleta de madera larguísima. Y me causa admiración lo de su fuerza para meter y sacar del horno tantas bandejas pesadas. La miro, y como alas de lo irreal llega a mis ojos la palabra artesa:
Artesa arca para amasar y dar forma a perritos, cuernos, conchas bizcochos, morelianas... Artesa: poemario de madera en el centro de estas horas en que mi abuela hace pan y eso no es poco.
Para saber más sobre el foro Internacional dedicado a "La mujer rota". Foro en homenaje a la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir llevado a cabo en el marco de de la Feria Internacional del Libro 2008 ( FIL 2008), puede leer la siguiente entrevista en la línea electrónica: http://www.oem.com.mx/elheraldodechiapas/notas/n957812.htm
lunes, 17 de noviembre de 2008
RETAPALPA
En el camino frente a las piedras bolas llegaron volando caballos con los jinetes Julien Collado, Itzia Baltodano, Daira, Yarik, Toño y yo mismo.
Itzia, bebé Yarik, Julien, Daira. Y los caballos que vuelan y bailan.
Toño, nuestro guía.
Voy cantando "Cielito lindo" mientras mi corcel escucha (luego este noble ser me llenó de preguntas).
Por otra parte, los caballos son poemas que poseen sentimientos y tal vez por eso el gran Friedrich Nietzsche lloró abrazado al cuello de un corcel al que castigaba un hombre con ojos racionalistas del demonio. ¡Ah, qué ojos tan nobles poseen los caballos! Ojos que los cartesianos difícilmente llegarán a ver.
Después de muchas trepadas, pronto se abrió una piedra y apareció un bebé de Dios naciendo (Yarik).
Sí, brotó un bebé en una piedra situada entre espinas que no son la maldad de las flores, sino pequeños obstáculos para que no se acerquen esnobs, destructores de la vida y quienes están incapacitados para hablar con espinas y piedras.
Mi emoción ---en este momento—forja en mi corazón una música donde un bongo resuena entre yemas de dedos de guitarra porque Daira me miró directamente a los ojos; Daira tan mágica que hasta la luna resplandeciente se embelesa al contemplarla.
Sobre mis sentimientos generados en Tapalpa de otra ocasión (Tlapalpan en Nahuatl) puede darle un clic a la siguiente línea electrónica:
martes, 4 de noviembre de 2008
Zempaxúchitl*
Olor a flor de vida
en manos de la muerte
Alegretriste conjunción de pétalos
Porque es noviembre
Y noviembre desea llorar
Y ríe
Y a todos les brota ramos de amarillo
Los muertos llevan a camposanto
zempaxúchitl a los vivos
los vivos bajo las tumbas
matan gusanos
Olor a flor de vida
en manos de la muerte
mientras voy tras la marcha se apaga el polvo
Hoy transitan almas del limbo y purgatorio
Y algunas con ojos del infierno
Este olor recuerda savia que nadie sabe
Mientras se aspira
La tierra se descarna
Y nos muestra su cráneo como una cueva
Me gusta –digo—
También se come –dices—
la flor de muerto
D.R.©ISBN 968-5087-11-3 *
*Zempaxúchitl es un poema incluido en la sección "Deja que los niños regresen a casa" de mi libro “El milagro de tu voz distinta” editado por Editorial ITESO en el año de 1999. El prólogo de El milagro... fue escrito por David Fernández Dávalos, SJ.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Hacia el Segundo Festival Internacional de Letras, Jaime Sabines 2008.

Por último --y a propósito del poeta que le da nombre a este segundo festival- en mi poemario para niños El país de la mirada, escribí un poema que a continuación les comparto.
viene desde la palabra indecible
Cruza vías intrasupragalácticas
Y sigue de pie tras el naufragio
para escribir el poema
sobre como bailar después de muerto
Quien tiene todas las páginas para escribir
llega hasta el niño pobre de una ciudad desconocida
Y desenreda su lengua
hasta mostrarle el tararí, tuí, tuí
que hilvana junto a un relámpago
Quien tiene todas las páginas para escribir
Posee la costumbre de marcharse nunca
Encontró la manera de cumplir la profecía
Regresa en el maullido del gato
o en el nuevo camino de las hormigas
Quien tiene todas las páginas para escribir
encuentra sus cenizas
y comienza a repartirlas convertidas en poemas
en la calle que conduce al mar
Quien tiene todas las páginas para escribir
tiende su nombre en la procesión de estrellas
para bajar con frecuencia a los pueblos de Chiapas
Quien tiene todas las páginas para escribir
se llama Jaime Sabines
y a veces llega junto a su tía Chofi
al cine de Berriozabal
miércoles, 22 de octubre de 2008
"PORQUE SUEÑO... NO EXISTO."
(Una reflexión acerca del pequeño poeta Léolo; personaje de la película Léolo –porque sueño no existo– de Jean-Claude Lauzon. Película emitida por Productions du Verseau MEDIA S.L –Canadá 1992– ).*




