martes, 29 de septiembre de 2015

“SEMANA i ” DE HORIZONTE MAYA DONDE SE HIZO PATENTE TANTO EL HOMBRE MEDICINA (EL CHAMÁN SANADOR) DON LAURO DE LA CRUZ, COMO EL ARQUEOLÓGICO YACIMIENTO DE TONINÁ, ENTRE OTRAS MARAVILLAS


En el año 2000 llegó a mis manos un libro editado en 1999. Libro en sí mismo parecido a un rey de los buenos. El libro se llama “Una selva de reyes.” Se trata de un libro sobre los mayas y fue escrito por Linda Schele y David Freidel. Libro de 598 páginas editado por el Fondo de Cultura Económica. Tanto me estremeció que le consagré muchas horas a repasar, con los ojos de la imaginación, lo descubriéndose en esas páginas acompañadas de inolvidables ilustraciones, pero  a pesar de continuar leyendo sobre este horizonte, todavía me falta mucho por saber al respecto, pues reconozco también otra suerte de sabiduría en lo maya apenas balbuceado en los modernos libros. Otra suerte de sabiduría que antropólogos y arqueólogos se están encargando de señalar con pericia e inteligencia y yo no he vacilado en  caminar hacia ese advenimiento. En efecto, vengo de ese horizonte maya que atraviesa Chiapas. Soy chiapaneco y en mi sangre también poseo herencia de un pueblo de sabios, sacerdotes, chamanes, poetas, artistas, astrónomos, guerreros; etcétera. Pueblo digno de ser tomado en cuenta e imposible de quedar devorado por la pretensión unívoca de la razón económica destrozando las vértebras del mundo. Vengo de un Estado de origen Maya, pues. Y saber de dónde vengo y a dónde voy, vibra en mí no sólo por haber estudiado Filosofía sino porque esa búsqueda está inscrita en  mi ser fenómeno humano y porque, además, no me perdonaría quedar caracterizado en las implacables palabras de Octavio Paz escritas en EL LABERINTO DE LA SOLEDAD: “El mexicano vive en dos abstracciones: no sabe de dónde viene y, por lo tanto, ignora a dónde va.” Por consecuencia, deseo que mis compatriotas reconozcan sus raíces para compartir los frutos del árbol que somos en un mundo de eticidad analógica.

Pero, no es sobre mis conocimientos del mundo maya lo que aquí vengo a expresar (ya me daré un tiempo de gracia para seguir estudiándolo y dedicarme a escribir tendido, al respecto) y si lo he mencionado se debe a que, cuando pensé lo concerniente a mi propuesta durante la “Semana i” (semana para innovar con proyectos diferentes a lo acostumbrado. Proyectos a desarrollar competencias de enlazar con materias curriculares) y a realizar en el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara (universidad donde laboro) no dudé en pensar en un viaje de estudios en la plenitud de pueblos originarios y paisajes de Chiapas. Viaje proyectado, en mucho, dentro de la sabiduría maya. Por ello, decidí dar continuación a mi taller de “Senderismo, Montañismo, Ética y Creación literaria”. Taller aprobado por mi centro universitario en septiembre del 2014 e inaugurado con un viaje a la cima del volcán Nevado de Colima. Mas, en esta ocasión de septiembre de 2015 mi taller  se llamó: SENDERISMO, MONTAÑISMO, ÉTICA Y CREACIÓN LITERARIA: viaje a través de paisajes y pueblos originarios de Chiapas, para provocar la reflexión crítica y la redacción literaria.

En efecto, 18 jóvenes  se inscribieron en mi taller. La mayoría de ellos no se conocían entre sí, pero la realidad de juntos convivir, del 20 al 26 de septiembre, nos acercó  de manera tanto amistosa como fraterna. Sí, por supuesto, la amistad y la fraternidad son indispensables condiciones para que un grupo de senderismo y montañismo pueda fluir. 

Sobre lo concerniente al horizonte maya, visitamos de manera detenida  la zona de Toniná, ubicada a 10 kilómetros de Ocosingo. Toniná es un yacimiento arqueológico de cuya importancia apenas está comenzando a hablarse, pues según los arqueólogos más avezados en la materia, Toniná es junto a Tikal uno de los centros mayas más importantes. Dicho sea de paso, sólo hasta hace poco ahí se descubrió la pirámide más grande de Mesoamérica (incluso más grande que la de Teotihuacán). En Toniná, pasamos mucho tiempo dentro y en la superficie del “Templo del espejo humeante”. Templo de asombrarnos tanto por su belleza como por las piedras develando lo imposible de morir.

En nuestro viaje visitamos al hombre medicina: el chamán maya-tibetano quien, gracias a la autenticidad de su servicio, es ahora un sanador reconocido en el mundo. Me refiero a Don Lauro de la Cruz quien desde su infancia  fue reconocido por su comunidad como un niño de asombroso potencial chamánico. Y a los seis años, Don Lauro fue llevado a un monasterio del Tíbet donde aprendió a curar también desde esa tradición. Además del Tíbet, don Lauro cultivó su sabiduría en monasterios de Japón y China. No obstante, Don Lauro asegura que todo lo que aprendió por allá ya estaba aquí entre los mayas.
Luego de una ceremonia de energización que nos ofreció este excepcional hombre-medicina (ceremonia cautivadora y mediación de gran impulso para continuar nuestro viaje  de estudios y de la cual quedamos agradecidos con todo el corazón) caminamos junto a él a través de una montaña cercana a su casa de sanación. En esa montaña se nos unieron tanto el niño secretario general de la comunidad de Don Lauro, como amigos de este hombre medicina. Y, las piedras,  el lodo, el barro, los perros, los árboles, las flores, las nubes... también se nos hermanaron para hacer de esa travesía una magia inolvidable. Luego de ese encuentro con Don Lauro, mis estudiantes no acaban de asombrarse por tan variados dones recibidos en ese inolvidable día del 24 de septiembre.

Al llegar a casa de Don Lauro, luego de depositar mi propia ofrenda en el altar y realizar una breve meditación, le enseñé la foto donde aparece junto a Fernando Esteban Larrinaga Robles, estudiante a quien conocí a punto de cumplir años (sus 18 los cumplió el último día de nuestro curso en el verano de 2011) porque, siendo estudiante del TEC, tomó conmigo la materia de “Ética, persona y sociedad” y debido a marcados intereses comunes, la vida nos permitió ser amigos y hermanos.  Amigo y hermano fue –y lo sigue siendo Esteban desde otra dimensión-- cuya libertad le permitió vivirse con grandes virtudes  y porque su interés por el mundo maya y el arte de curar con formas milenarias (como ha sido la búsqueda propia de un servidor)  hizo que a sus 16 años llegara a casa de Don Lauro para conocerlo de manera personal en una ceremonia muy especial. Mi amigo Fernando Esteban (Esteban) como ya he platicado en otros de mis escritos, trascendió este mundo el 20 de Julio de 2014. Don Lauro al reconocer a Esteban junto a él mediante la fotografía, frotó sus ojos de niño y los cerró en señal de meditación. Luego, en la ceremonia de energización que ofreció, tuvo presente a Esteban a quien nombró como un ser de luz y, a su vez, su servidor dio gracias a la vida, frente a todos los ahí reunidos, por la presencia mística de Esteban acompañándonos desde su trascendencia en ese singular evento. Porque, en efecto, busqué llevar a mis estudiantes con Don Lauro porque nada hay  mejor que conocer a un auténtico maya de no dejar morir sus raíces y  de convertirse en un instrumento de paz y sanación. 

Agradezco a los estudiantes guerreros e integrantes de mi Taller de “Senderismo y Montañismo, Ética y Creación Literaria” por su finura, gran tono vital y valentía demostrada en nuestro recorrido:  Karen Montserrat Rodríguez Parra, Daniel Heráclito Pérez Díaz, Ana María Macías Olmedo,  Eduardo Vázquez Zatarain, Magdalena Vanessa Solís, Alejandra Amezcua,  Javier Velázquez Valles, Paula Mariana de la Torre,  Andrés Joaquín González Barba, Lorena García Zárate, Luisa María Flores Tovar, Daniela Méndez Sánchez, Pedro Camarena Gutiérrez Zetina, Paola García Tamayo, José Luis Enriquez Flores, Ana Karen Pulido Bernal, José Ernesto Gastelum Orduño y Mireya Siller Payán

Amigos:

Son muchos aspectos que he de narrar junto a mis estudiantes integrantes del taller, pues nuestro viaje fue de una semana y, por consecuencia, la historia continuará. ¿Vale?

Amigos:
Gracias por ser senderistas y montañistas de no dejar morir sus raíces.

Martín Mérida








































sábado, 29 de agosto de 2015

MI ENCUENTRO CON MARIANA P. PEDROZA



El 19 de agosto de 2015, mientras atravesaba uno de los patios del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, volví a encontrar a Mariana P. Pedroza quien fue mi estudiante del curso de verano que impartí sobre “Ética de las profesiones” a jóvenes universitarios a punto de terminar su carrera elegida (nótese: escribí estudiante y no alumna). En ese entonces transcurría el mes de junio del 2013 y Mariana aún era estudiante de la carrera de Diseño Industrial. Sí, me encontré de nuevo a Mariana luego de algunos meses de saberla en un proyecto tipo llegar a la cima de un Everest simbólico urgente, junto al Gigante del Desierto (Gigante del Desierto es el modo como Mariana llama a su amigo de riesgos, de lucha y triunfos, y es quien aparece de pie junto a ella en uno de las fotografías que aquí expongo).

¿Saben?.. Las primeras veces de mirar a Mariana me llamó mucho la atención su modo propio de ser distintiva alteridad. Voy a esclarecer la cuestión:

1.-Mientras explicaba algún tema, durante el curso de verano mencionado, Mariana tomaba apuntes a los cuales siempre acompañó con algún dibujo trazado con líneas serenas, seguras y radiantes. Dibujo como el que expongo también en una de las fotos. Y cuando Mariana se tomaba la palabra, aparte de hacerlo con finesa de espíritu, por su modo de expresión quedaba clara su pasión por la lectura.

2.- Entre todos los tipos de inteligencia de Mariana, tiene un especial brillo su inteligencia social, pues siempre está forjando proyectos profesionales de incluir tanto a sus compañeros de generación, como a personas de los distintos sectores de nuestra realidad social. Al respecto, Mariana no duda en moverse haciendo un llamado a los demás (de manera artística) cuando siente a alguien necesitado de ayuda. Y no sólo convoca, no. Mariana mueve los hilos necesarios para la realización completa de ese tipo de servicio.

3.- Mariana es una mujer posmoderna cuya posmodernidad está fincada en la lógica de servicio y no en la de dominio. Así, por ejemplo, su marcado interés en la tecnología va en la consecución de una tecnología con corazón.

4.- Cuando le palpita un sueño traza un camino para lograr lo soñado por imposible que pueda parecer. Sueño como el de inscribirse a algún maratón de negocios hasta lograr el triunfo. A veces queda en primer lugar a veces y en otras ocasiones en segundo… Pero eso no importa, ella lucha hasta el final, pues  haber puesto todo el empeño, sin reproches, es muestra de excelencia en su carácter.

5.- Sus fotografías capturan la eternidad de los instantes como toda una profesional de artística sensibilidad.

6.- En la expresión de su rostro uno puede mirar a quien sabe leer el ahora para desenvolver la maravilla del futuro.

7.- Etcétera.

Amigos:

Cuando Mariana dejó de ser mi estudiante de” Ética de las profesiones, “de manera constante coincidíamos en el gimnasio del TEC donde la podía observar ejercitándose junto al Gigante del Desierto, hasta que, como egresada de su carrera profesional, se vio precisada a partir. Menos mal: su presencia me ha acompañado mediante el correo electrónico para intercambiar ideas de lecturas; entre otras maravillas del asombro. Por ello, fue magnífico reencontrarla en días recientes en mi centro laboral porque los encuentros no siempre se dan aunque la gente se vea a diario. En efecto: el encuentro verdadero, como bien señala el filósofo y teólogo latinoamericano Leonardo Boff, es la fiesta esencial porque “en el encuentro no existe nada premeditado ni montado artificialmente (…). Sólo tiene lugar cuando las personas dejan de ser una más entre las muchas que hay en el mundo y se hacen únicas. Entonces puede tener lugar el intercambio de confianza, de pensamientos y sentimientos (…). En el encuentro se crea una atmósfera de libertad que permite al otro ser otro.” (Boff, Leonardo. (1980). “Gracia y liberación del hombre.” Ediciones Cristiandad: Madrid, pp. 142-143).

Agradezco al espacio y al tiempo, como al sin tiempo y sin espacio, por el re-encuentro donde vibré de alegría al saber tanto a Mariana como al Gigante del Desierto, vencedores de un Everest simbólico urgente (simbólico, pero no por ello menos real que aquel ubicado entre la frontera norte de Nepal y la frontera sur de China).Triunfo que  los hace tener la íntima certeza: con  tesón y valentía siempre es  posible llegar a las cimas por más escabrosos que parezcan los senderos.

Martín Mérida




miércoles, 12 de agosto de 2015

MIÉRCOLES EN MI OFICINA



MIÉRCOLES EN MI OFICINA

(Poema de Martín Mérida)



En mi oficina
Mercurio aparece
Pues es miércoles
Heraldo y mensajero
Mercurio que es Hermes

En mi oficina
Hermes que es Mercurio
Hijo de Zeus y Maya
Invoca la hermenéutica
de sacar a luz lo oculto

Miércoles 12
en agosto de 2015:
Puerta irrepetible
Irrepetible puerta vigilada por Mercurio
Mercurio-Hermes
El psicopompo
El señor de las transiciones
El atleta
El que bendice el cruce en el camino
Hermes-Mercurio:
Entra a tomar café junto a mi escritorio
Y me transporta
Más allá del mundo