sábado, 29 de agosto de 2015

MI ENCUENTRO CON MARIANA P. PEDROZA



El 19 de agosto de 2015, mientras atravesaba uno de los patios del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, volví a encontrar a Mariana P. Pedroza quien fue mi estudiante del curso de verano que impartí sobre “Ética de las profesiones” a jóvenes universitarios a punto de terminar su carrera elegida (nótese: escribí estudiante y no alumna). En ese entonces transcurría el mes de junio del 2013 y Mariana aún era estudiante de la carrera de Diseño Industrial. Sí, me encontré de nuevo a Mariana luego de algunos meses de saberla en un proyecto tipo llegar a la cima de un Everest simbólico urgente, junto al Gigante del Desierto (Gigante del Desierto es el modo como Mariana llama a su amigo de riesgos, de lucha y triunfos, y es quien aparece de pie junto a ella en uno de las fotografías que aquí expongo).

¿Saben?.. Las primeras veces de mirar a Mariana me llamó mucho la atención su modo propio de ser distintiva alteridad. Voy a esclarecer la cuestión:

1.-Mientras explicaba algún tema, durante el curso de verano mencionado, Mariana tomaba apuntes a los cuales siempre acompañó con algún dibujo trazado con líneas serenas, seguras y radiantes. Dibujo como el que expongo también en una de las fotos. Y cuando Mariana se tomaba la palabra, aparte de hacerlo con finesa de espíritu, por su modo de expresión quedaba clara su pasión por la lectura.

2.- Entre todos los tipos de inteligencia de Mariana, tiene un especial brillo su inteligencia social, pues siempre está forjando proyectos profesionales de incluir tanto a sus compañeros de generación, como a personas de los distintos sectores de nuestra realidad social. Al respecto, Mariana no duda en moverse haciendo un llamado a los demás (de manera artística) cuando siente a alguien necesitado de ayuda. Y no sólo convoca, no. Mariana mueve los hilos necesarios para la realización completa de ese tipo de servicio.

3.- Mariana es una mujer posmoderna cuya posmodernidad está fincada en la lógica de servicio y no en la de dominio. Así, por ejemplo, su marcado interés en la tecnología va en la consecución de una tecnología con corazón.

4.- Cuando le palpita un sueño traza un camino para lograr lo soñado por imposible que pueda parecer. Sueño como el de inscribirse a algún maratón de negocios hasta lograr el triunfo. A veces queda en primer lugar a veces y en otras ocasiones en segundo… Pero eso no importa, ella lucha hasta el final, pues  haber puesto todo el empeño, sin reproches, es muestra de excelencia en su carácter.

5.- Sus fotografías capturan la eternidad de los instantes como toda una profesional de artística sensibilidad.

6.- En la expresión de su rostro uno puede mirar a quien sabe leer el ahora para desenvolver la maravilla del futuro.

7.- Etcétera.

Amigos:

Cuando Mariana dejó de ser mi estudiante de” Ética de las profesiones, “de manera constante coincidíamos en el gimnasio del TEC donde la podía observar ejercitándose junto al Gigante del Desierto, hasta que, como egresada de su carrera profesional, se vio precisada a partir. Menos mal: su presencia me ha acompañado mediante el correo electrónico para intercambiar ideas de lecturas; entre otras maravillas del asombro. Por ello, fue magnífico reencontrarla en días recientes en mi centro laboral porque los encuentros no siempre se dan aunque la gente se vea a diario. En efecto: el encuentro verdadero, como bien señala el filósofo y teólogo latinoamericano Leonardo Boff, es la fiesta esencial porque “en el encuentro no existe nada premeditado ni montado artificialmente (…). Sólo tiene lugar cuando las personas dejan de ser una más entre las muchas que hay en el mundo y se hacen únicas. Entonces puede tener lugar el intercambio de confianza, de pensamientos y sentimientos (…). En el encuentro se crea una atmósfera de libertad que permite al otro ser otro.” (Boff, Leonardo. (1980). “Gracia y liberación del hombre.” Ediciones Cristiandad: Madrid, pp. 142-143).

Agradezco al espacio y al tiempo, como al sin tiempo y sin espacio, por el re-encuentro donde vibré de alegría al saber tanto a Mariana como al Gigante del Desierto, vencedores de un Everest simbólico urgente (simbólico, pero no por ello menos real que aquel ubicado entre la frontera norte de Nepal y la frontera sur de China).Triunfo que  los hace tener la íntima certeza: con  tesón y valentía siempre es  posible llegar a las cimas por más escabrosos que parezcan los senderos.

Martín Mérida




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