miércoles, 5 de agosto de 2015

INSPIRÉMONOS TAMBIÉN EN UN MÉXICO Y EN UN MUNDO DONDE NO SE PIERDA LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS




Mientras escribo, me encuentro en el gimnasio del TEC de Monterrey, en Monterrey, Nuevo León. Espacio donde estamos reunidos más de 1400 profesores provenientes de todos los campus del TEC de nuestro país. Profesores participando en un curso taller llamado “Inspirar para transformar;” curso-taller bien conllevado donde se ha remarcado que para ser profesores inspiradores es necesario, además de otros aspectos relevantes, volvernos expertos en generar competencias curriculares entrelazadas entre las diversas áreas de estudio profesional. Curso-taller con su plus  de maravilla al  generar la convivencia entre colegas.

Mas, continúo dándole vueltas a algunos aspectos que me inspiran. Aspectos a los que me convoca el título de nuestro curso-taller ("Inspirar para transformar"). En efecto, con respecto a la perspectiva inspiración, nadie podría lanzarse a emprender un verdadero reto significativo que lo inspire y haga inspirar a los demás, sino dispara verdaderamente  sus fuerzas internas  (Carl Gustav Jung le llamaría a este aspecto, encender las numinusidades arquetípicas). No obstante, para despertar esas fuerzas internas,  generadoras de alguna “idea resonante”(el término “idea resonante” es de John Locke)  de  lanzarnos a la acción  (y así poder vencer los retos)  necesitamos del mundo y de su   realidad social. Y, siendo profesor de Ética, no encuentro fuerza persuasiva  más grande, para lanzarnos a la acción, si no es la de  darnos cuenta de la comunidad de las víctimas de nuestro país, de nuestro continente y del mundo; porque, no debemos olvidar (como lo han dicho muchos autores): “estamos situados en un planeta habitado por la injusticia”. Sí, porque los retos más desafiantes, que una vez logrados producen bienestar y maravilla, no parecen provenir de remedos de fuerza inspiradora ni de remedos de seres humanos cuya característica consiste en  no estar abiertos a las revelaciones proporcionadas en nuestro estar en el horizonte del mundo. Y la memoria de las víctimas debe ser eje fundamental de inspiración para quienes pretendemos proyectos basados en la justicia, pues al menos para la Ética que se pretenda liberadora (como lo remarca el filósofo latinoamericano Enrique Dussel) la víctima es el nuevo sujeto histórico en la edad de la globalización y la exclusión.

Les ofrezco a continuación las fotos que tomé durante los días de nuestro curso-taller.

Amigos gracias por no perder la memoria de las víctimas en la inspiración de sus proyectos.


























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