sábado, 11 de septiembre de 2010

Los jóvenes huéspedes de la Lectura







Dedico este escrito a mis estudiantes de Ética, persona y sociedad; materia que imparto, entre otras, en el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara.




Si de pronto me atreviera a decir que son jóvenes quienes más leen, con toda razón se me podría refutar: Martín: entonces comprueba con estadísticas cuántos son lectores de los 33 millones 634 mil 860 jóvenes entre 12 y 29 años de edad (1); de los cuales sólo el 46% se encuentra estudiando. Juventud que constituye el 34.5 de 97.5 millones de la población total de mexicanos. (2) Y ante este argumento sólo diré: Señores, no me estoy refiriendo a los “jóvenes” de edad cronológica (al final de cuentas como reza el proverbio: “Nadie es demasiado joven como para no morir mañana ni demasiado viejo para no vivir un día más.”) Por lo tanto, al menos desde la perspectiva que vengo aquí dando a luz, no cuenta efectuar estudios sobre cifras de asegurar que en mi país no son muchos los lectores. Desde este horizonte pido permiso para continuar diciendo: son jóvenes quienes más leen en el mundo entero. Pero, intuyo: no hay muchos jóvenes en mi planeta. Y habiendo dicho lo anterior ahora me atrevo a aseverar: son jóvenes quienes más leen en nuestra patria donde escuchamos con cierta frecuencia: somos un país donde se lee muy poco; a cada mexicano le toca medio libro. Imaginen lo absurdo del mensaje sobre el medio libro. ¿Acaso nos están diciendo demediados?.. Aunque este mensaje de imperiosidad cualitativa me deja anonadado, en mis recuerdos no aparece la imagen de algún agente sugiriéndome llenar una encuesta sobre números de libros leídos; ni a mis conocidos. En efecto, muchos de mis conocidos, ante tal afirmación con toda razón se enojarían, pues no sólo son lectores de grandes filas de libros; sino que también son coleccionistas de volúmenes a leer en el pasado presente y en el futuro presente. Otros saltarían de gusto: “Ah, benevolentes estadísticas: ¡Qué me ha tocado medio libro yo que nunca he leído uno solo!” Aunque también es cierta la existencia de quienes remarcan con vanidad de lo estúpido haber leído ciertos libros, como si los demás hubiéramos venido al mundo a hacerle al tonto. Debido a las abrumantes afirmaciones con números aquí referidos, de pronto por ahí aparecen carteles de mal gusto con la imposición: ¡Lee!; aunque también los hay con la gentileza de la persuasión; y esos sí podrían despertar el mar de la admiración y, como consecuencia, las olas del agradecimiento. Porque es absurdo llegar con imposiciones a corazones en defensa de sus derechos y, en efecto, existe el derecho a no leer como el legítimo derecho a dormir; pues nadie se hace del todo ciudadano del país de la lectura mediante imposiciones como tampoco alguien puede asegurar ser joven si rehúsa hacerse de energía y frescura para desbaratar las trampas manipuladoras para no descubrirse en libre acción hacia la consecución de proyectos de meterse en páginas desconocidas. Vistas así las cosas, se tendría que realizar un análisis de otro género para darnos cuenta de cuántos son auténticos jóvenes del porcentaje de la población encajonada como adulta, y tendríamos que contar cuántos viejos hay en ese 34.5% de la población decretada con el grandilocuente título de joven. Desde esa perspectiva, el territorio de la juventud es sobre todo una actitud (una actitud y una conquista) y no una suma de años. Sobre esta temática escuchemos un fragmento de una joven-antiquísima carta del filósofo Epicuro a Menéalo: “Nadie es demasiado joven o demasiado viejo para cuidar su alma (…)" (3). Estoy convencido que leer nos cuida. Leer es una expresión libertaria y ser buen lector es una actitud liberadora cuya frescura nos hace recordar la vigencia de las verdaderas rebeliones con fuerza utópica cuando, con asombro, pese a tanto pesimismo y derrumbamientos, descubrimos que éstas se convierten en realizaciones (en topías) aunque a veces nos parezcan un granito de arena o un vaso de agua en el desierto. Leer es, además, un llamado a ser capaces de convertirnos en signos de aquello más humano en que creemos. Por ello, repito: no todos los de menor edad son jóvenes y es admirable quien, aún con más de cien años, muestra la jovialidad de un espíritu lleno de curiosidad al atreverse a darle vuelta a páginas (no sólo de los libros; por supuesto) que ya no le serán desconocidas. Después de haber explicado mi creencia en que son los jóvenes quienes más leen, ahora estoy en condiciones de decir: no son muchos quienes leen con la misma pasión de quien ama los cambios. Y no sólo por el goce y beneficios implícitos en ese admirable acto sino y, sobre todo, para hacerse de un fuerte escudo contra cualquier manipulación y adoptar, por consiguiente, una actitud de hacer valer los derechos ante la nadería de pretensiosos arrogantes que podrían atreverse a tratarnos como vasallos. Dicho escudo nos crecería como al árbol las alas, pues leer es sobre todo una hermenéutica, es decir y como alguna vez expresó el filósofo Paul Ricoeur: leer es sacar a luz lo oculto.




Durante siglos el tema de la lectura ha persuadido a dedicarle muchas páginas y, para el colmo de quienes odian semejante temática, se seguirá hablando de ella; pues leemos, luego existimos. Pero la lectura de libros, en específico, se ha vuelto para muchos de sus enamorados como la dama a rescatar después de pelear contra duendes, demonios y dinosaurios; mientras para otros es como una especie de santo Grial cuando es admirable la lucha por su obtención; realidad intolerable ésta si se lee lo que cuesta pagar por comer y vestir. Porque primero se deben satisfacer las necesidades primarias dijo el sosegado sabio Maslow. No obstante, aún hay ediciones no tan caras y existen generosas y simpáticas bibliotecas que dan prestados los libros para ser llevados por un tiempo a casa. Así, muchos atrevidos pospondrán la satisfacción de alguna necesidad para tener en sus manos la presencia añorada. Pero, no quiero engañarme: en nuestro país existen quienes no tendrán nunca acceso a los libros; se trata de aquellos quienes a pesar de padecer pobreza extrema, con sus vidas leen y escriben páginas invaluables porque tienen hambre y sed de justicia. Aunque reconozco ámbitos donde quien nada tiene en términos materiales se deja llevar por una conciencia alienada hasta sucumbir en la degradación. Y existen círculos de lobos rapaces: son los alienadores que solo leen su propia demencia en el espejo donde nunca se han atrevido a mirar su monstruosidad. Pero, todos somos lectores, sostengo lo dicho, Sí, existe el horizonte de leer más allá de las letras; incluso desde perspectivas místicas. Ante el develamiento de ese horizonte desconocedor de la sin razón de las diferencias sociales: verdades y mentiras enmudecen. A este tipo de lectura hizo alusión Alexander Solzhenitsin cuando se le iluminó el rostro y de sus labios brotaron palabras para llenar un escenario con el silencio armonioso del agradecimiento; mientras la vida le otorgaba el Nóbel de Literatura: “Hay cosas que nos llevan más allá del mundo de las palabras; es como el espejito (diría también Alicia mirándose en el espejo inventado por Lewis Carrol) de los cuentos de hadas: se mira uno en él y lo que ve no es uno mismo. Por un instante miramos lo inaccesible, por lo que clama el alma”. Los cerdos, al menos que alguien les quite el mal encantamiento, no podrán nunca mirarse en ese espejo.




En términos de lectura literaria y para sorpresa de aquellos oficiantes de la muerte del texto, visto como novela, ésta se sigue escribiendo con más energía incluso por quienes alguna vez afirmaron su desaparición. Umberto Eco es ejemplo concreto de quien le nacía una novela asombrosa no tan lejos del tiempo cuando creía muerta esa forma de texto. Recordemos "El nombre de la rosa" que en estos momentos brota como un recuerdo guardado por mi inconciente para reafirmar mi creencia en que son los jóvenes quienes más leen. ¿Acaso en esa historia no un viejo se impuso la tarea de prohibir, a los curiosos jóvenes monjes, leer el “Tratado sobre la Risa?” Tratado según esa historia, atribuido a Aristóteles. ¿No envenenó, pues, ese ser anquilosado las páginas de ese libro por poseer un espíritu reducido a la necia creencia de tomar a la risa por insana? ¿No es esa parte de la narración del escritor italiano una metáfora de lo que en nuestra sociedad sucede?.. Al reino de lo viejo le importa, sobre todo, reducir nuestra capacidad de lectura y esa manipulación (en gran medida de carácter comercial) ejercida sobre las conciencias; es lo mismo que poner veneno en páginas posibilitadoras de libertad. El reino de lo viejo al darnos gato por liebre proyecta orientar nuestros gustos a pretensiones iguales a cadenas. Para el conocimiento de aquellos que nos sorprenden con declaraciones sinceras tales como a mí no me gusta leer: todos podemos ser lectores y de algún modo, todos somos lectores aunque unos leen más y otros apenas se atreven a pesar de no tener atadas las manos. Unos leen con tanta profundidad que parecen pozos de sabiduría o surtidores de estrellas desconocidas (estos son los más jóvenes) que luego se ponen sobre el horizonte, cual estrellas inspirando a ser magos. Otros leen como burros tras la noria pues, por más que leen, son burros que no devienen caballos. Uffff: hay quienes (los que han sido reducidos a la ingenuidad o han optado por ella) leen mientras duermen lo impuesto por programas manipuladores diciéndoles hasta en el subconsciente: ¡No vales nada!. Y estar ciego (no el ciego refriéndonos a quien tiene ojos y no lee) nos puede predisponer a ser mejores lectores; dan ejemplo de ello Borges y el mismísimo Heráclito de Éfeso.




Son ejemplos de textos a leer: un rostro, una piedra, un paisaje, una inscripción con jeroglíficos; los textos literarios, el lenguaje matemático, el silencio, el agua, etc. Ciertas lecturas sobre el rostro llevarán a decir que un ser humano es una cosa a manipular hasta matarlo (¿acaso no es fácil comprobarlo en el ahora) o a mirar en la profundidad de unos ojos el misterio inalienable. Pero en este escrito pretendo resaltar la lectura de textos literarios en el entendido de que esos textos son países que, además de proporcionarnos diversos placeres, nos ayudan a mirar más allá de nuestras narices y para darnos cuenta, mediante sus ritmos y contenidos, de un cúmulo de emociones y sentimientos sobre realidades en cualquier parte de todos los mundos posibles e imposibles. Además, el texto literario entendido como narración y hospitalidad (4) hace hablar a aquellos que no tuvieron derecho a decir su última palabra ya sea porque fueron conducidos a los hornos crematorios con engaños o porque se les mató bajo cualquier otra forma de tortura y porque ese tipo de texto pretende lograr, en los lectores, una conciencia destruidora de fronteras para que Aushwitz no se repita; aunque se ha repetido con nuevas y diabólicas formas de tortura debido a la estrechez de conciencia o porque --quizás-- se nos ha hecho creer que lo sucedido a otros seres humanos no es de nuestra incumbencia como si el sol no naciera para todos. Voy a detenerme, pues, en el horizonte del texto como Narración y hospitalidad y, al hacerlo, me experimento como llegar a una estación en la gama de posibilidades de los viajes ahí impresos. Horizonte estación que escojo para ponerme un límite en todo lo que quisiera expresar y para no cansarte, lector compañero en el viaje de esta vida .




El horizonte Narración y hospitalidad bien pude servir como una pedagógica a reflexionar (como nos sugieren los filósofos F. Bárcenas y Juan-Carles Mélich en el libro La educación como acontecimiento ético: natalidad, narración y hospitalidad --op cit--) las relaciones entre los humanos después de Auschwitz. Temática hospitalaria de gran importancia para espíritus jóvenes ante la inmediatez posmoderna cuya ola de crímenes masivos está a la orden del día. Crímenes reales o simbólicos donde la mayoría de los asesinados o son niños (as) o son jóvenes. En esta perspectiva hay un mar de lecturas literarias que hacen hablar a las víctimas. Son ejemplo de ello la novela de José Saramago, "todos los nombres", Madrid, Alfaguara 1998 y la narración "El hombre en busca de sentido" de Victor Frankl que circula como una rosa en preparatorias y universidades gracias a la recomendación de comprometidos profesores en territorios de la de Ética y/o de Desarrollo Humano. En la primera narración habla quien no pudo estar presente para contar su tragedia y en la segunda, el autor –sobreviviente de los campos de concentración—reflexiona no sólo sobre el sufrimiento propio y de su búsqueda de sentido; sino del sufrimiento de quienes no pudieron salvarse del horizonte fraticida. De alguna manera casi toda la gran literatura es ejemplo de narrativa que da hospitalidad, aunque no hable directamente de los supervivientes del holocausto de Auschwitz o no haga referencia a las víctimas de esa masacre; pues toca nuestros sentimientos ante nuevas matanzas reales o simbólicas y nos previene de lo que no debería pasar al mostranos personajes en las distintas facetas de las realidades del mundo. Ante esto, no nos es ajeno aquello de que en gran parte de la Literatura antigua, moderna y posmoderna, se habla de la fragilidad de todo lo negado. De la antigüedad recordemos La tragedia de Edipo, el desterrado. O el texto cifrado en nuestra época sobre la muchacha negada en esa sencilla y profunda novela "El amor y otros demonios" de Gabriel García Márquez; entre un mar de posibilidades; por supuesto. Es indudable que la literatura da techo al desamparo; cualquier joven tiene ahí un lugar para ser hospedado. Y de la poesía no se diga. La poesía es fuerza que mira y siente realidades aún las más desencarnadas. Dan ejemplo de ello tantos locos-lúcidos-venturosos de agridulces profundidades: Thomas de Quincey, Baudelaire, Poe, Borges Cernuda, Zukofsk, H.P. Lovecraft; entre otros poetas guerreros de defender un ahora sentenciado de muerte. Poetas que, para contribuir al cambio de la reptilinia animal sentencia donde domina el más fuerte y, a pesar de sorprendentes riesgos, advirtieron sobre la inmediatez de la geografía del derrumbe y herencia de siglos de vivir desprotegidos.




Para finalizar este escrito dejo aquí dos partes de una entrevista donde hablo de mi amor por la Literatura.




Entrevista. Parte 1





Entrevista. Parte 2





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(1) Si se está de acuerdo con la ONU, es joven toda persona que se encuentra entre los 12 y 29 años de edad; por mi parte, no estoy de acuerdo. (2) Datos de acuerdo al XII censo de población realizado por el INEGI. (3) Fuente: R. Verneaux, Textos de los grandes filósofos. Edad Antigua. Barcelona: Herder, 1970. (4) Para profundizar en la temática sobre hospitalidad narrativa, vid: Derrida, Jacques: La hospitalidad /J. Derrida, A. Dufourmantelle; tr. y pról. de Mirta Segoviano.. Buenos Aires, Argentina: Ediciones de La Flor, 2000 / Bárcena, Fernando: La educación como acontecimiento ético :natalidad, narración y hospitalidad /F. Bárcena, J.C. Mèlich. Barcelona, España: Paidós, 2000/ Derrida, Jacques: Adiós a Emmanuel Levinas: palabra de acogida /J. Derrida ; tr. por Julián Santos Guerrero. Madrid, España: Trotta, 1998.

17 comentarios:

Viviana Vga dijo...

Es interesante la visión del lector y la capacidad de disfruté, de la posibilidad de la lectura como un elixir de vida, como una fuente de juventud, el saber que hay textos para todos es una realidad; El entender que hay mas tipos de lectura que la literatura es una postura diferente sumamente interesante y válida.

Viviana Vega.

Viviana Vga dijo...

Muy interesante forma de ver no solo la literatura sino al lector, todos somos lectores; La forma de ver la lectura como un elixir de vida o una fuente de juventud es sumamente válida, pues la juventud se mantiene de espíritu, y la lectura es una muy buena manera de mantener el alma joven. Ver la lectura de muchas maneras y no sólo la literatura como la única validad se me hace importante, pues todos leemos de una u otra manera.

Viviana Vega

hectordlt dijo...

En mi opinión la lectura en el ámbito de los estudiantes de preparatoria y universidad no están popular no porque se considere como algo aburrido o porque se puedan hacer cosas mas atractivas en el tiempo que podría emplearse al hacer una lectura, desde mi punto de vista los estudiantes tenemos la mala costumbre de consumir información ya digerida, es decir que no estamos acostumbrados a pensar y a hacer uso de nuestra imaginación. Se podría señalar la culpa en muchas direcciones como la televisión, la música contemporánea, el interés por el arte, etc.. Pero lo que es un hecho es que las nuevas generaciones están desarrollando la anti habilidad de no profundizar en el pensamiento y elegir nuestros gustos por lo mejor que estos se presenten y que mas adornada este la envoltura. Las nuevas generaciones ven la lectura como un esfuerzo innesesario de conseguir información y creatividad y se tiene la creencia equivocada de que solo lleyendo solo se alenta el proceso de conocer. Pero toda esta anticultura se destroza cuando el individuo hace el primer contacto sincero con la lectura, pues se rompen las falsas ilusiones de conocimiento y se descubre el poder de la imaginación y la satisfacción de pensar por uno mismo.

En cuanto a que son los jóvenes los que mas leen, me parece no solo una forma acertada de ver la actitud humana y su desarrollo sino una forma de vida que cualquier persona con sueños y pasión desearía vivir.

Muchas gracias Martín.

Héctor de la Torre Gallardo

hectordlt dijo...

La lectura en el ámbito de los estudiantes de preparatoria y universidad  no están popular no porque se considere como algo aburrido o porque se puedan hacer cosas mas atractivas en el tiempo que podría emplearse al hacer una lectura, los estudiantes tenemos la mala costumbre de consumir información ya digerida, es decir que no estamos acostumbrados a pensar y a hacer uso de nuestra imaginación. Se podría señalar la culpa en muchas direcciones como la televisión, la música contemporánea, el interés por el arte, etc.. Pero lo que es un hecho es que las nuevas generaciones están desarrollando la anti habilidad de no profundizar en el pensamiento y elegir nuestros gustos por lo mejor que estos se presenten y que mas adornada este la envoltura. Las nuevas generaciones ven la lectura como un esfuerzo innesesario de conseguir información y creatividad y se tiene la creencia equivocada de que solo lleyendo solo se alenta el proceso de conocer. Pero toda esta anticultura se destroza cuando el individuo hace el primer contacto sincero con la lectura, pues se rompen las falsas ilusiones de conocimiento y se descubre el poder de la imaginación y la satisfacción de pensar por uno mismo.

En cuanto a que son los jóvenes los que mas leen, me parece no solo una forma acertada de ver la actitud humana y su desarrollo sino una forma de vida que cualquier persona con sueños y pasión desearía vivir.

Muchas gracias Martín.

Héctor de la Torre Gallardo 

hectordlt dijo...

La lectura en el ámbito de los estudiantes de preparatoria y universidad  no es tan popular no porque se considere como algo aburrido o porque se puedan hacer cosas mas atractivas en el tiempo que podría emplearse al hacer una lectura, los estudiantes tenemos la mala costumbre de consumir información ya digerida, es decir que no estamos acostumbrados a pensar y a hacer uso de nuestra imaginación. Se podría señalar la culpa en muchas direcciones como la televisión, la música contemporánea, el interés por el arte, etc.. Pero lo que es un hecho es que las nuevas generaciones están desarrollando la anti habilidad de no profundizar en el pensamiento y elegir nuestros gustos por lo mejor que estos se presenten y que mas adornada este la envoltura. Las nuevas generaciones ven la lectura como un esfuerzo innesesario de conseguir información y creatividad y se tiene la creencia equivocada de que solo lleyendo solo se alenta el proceso de conocer. Pero toda esta anticultura se destroza cuando el individuo hace el primer contacto sincero con la lectura, pues se rompen las falsas ilusiones de conocimiento y se descubre el poder de la imaginación y la satisfacción de pensar por uno mismo. 

En cuanto a que son los jóvenes los que mas leen, me parece no solo una forma acertada de ver la actitud humana y su desarrollo sino una forma de vida que cualquier persona con sueños y pasión desearía vivir. Las ganas de leer deben parecerse a las ganas de viajar, igual de intensas, porque tanto las ganas de leer como las ganas de viajar se pueden traducir como el no querer quedarse en lo mismo y aceptar que siempre habrá algo nuevo que conocer que pueda causar un gran impacto en nuestras vidas.

Muchas gracias Martín.

Héctor de la Torre Gallardo 

Shizuka.F dijo...

Después de leer esta página, sentí que una de los jóvenes que no lee muchos libros es yo. Es una broma. Esa lectura me ayudó para imaginar muchas cosas. Mientras leía, pensaba sobre mi infancia porque he vivido sin leer libros. Mis maestros me había dicho “¡Lee mucho libro!” pero yo no había obedecido nada porque me encantaba jugar en la fuera. Era una idea mía, pero ahora pienso mucho que hubiera leído más. No creo que la manera para obtener muchas imaginaciones sea sólo leer libros, pero es una manera segura para tenerlas, sin embargo, lamenté que haya mucha gente que no puede obtener esa oportunidad.

Leer muchos libros es muy bien para recoger informaciones y pensar varias cosas. Creo que libros nos ayuda a tener una cabeza flexible y muchas capacidades para acoger varias cosas. Además podemos tener misma idea, aunque tengamos diferentes edades.

Ahora podemos encontrar libros en diversos lugares y varias maneras (como un libro electrónico etc…), por lo tanto, espero que aumenten las oportunidades y facilidades para los jóvenes de tener acceso a los libros, ya que muchos tienen interés pero no cuentan con el dinero para comprar los libros de su elección. Yo si cuento con la oportunidad de leer y por eso tengo interés de leer muchas cosas, y estoy muy feliz de tener este sentimiento y esta oportunidad.
Muchas gracias, Martín.

Shizuka Fujiwara

Shizuka.F dijo...

Después de leer esta página, sentí que una de los jóvenes que no lee muchos libros es yo. Es una broma. Esa lectura me ayudó para imaginar muchas cosas. Mientras leía, pensaba sobre mi infancia porque he vivido sin leer libros. Mis maestros me había dicho “¡Lee mucho libro!” pero yo no había obedecido nada porque me encantaba jugar en la fuera. Era una idea mía, pero ahora pienso mucho que hubiera leído más. No creo que la manera para obtener muchas imaginaciones sea sólo leer libros, pero es una manera segura para tenerlas, sin embargo, lamenté que haya mucha gente que no puede obtener esa oportunidad.

Leer muchos libros es muy bien para recoger informaciones y pensar varias cosas. Creo que libros nos ayuda a tener una cabeza flexible y muchas capacidades para acoger varias cosas. Además podemos tener misma idea, aunque tengamos diferentes edades.

Ahora podemos encontrar libros en diversos lugares y varias maneras (como un libro electrónico etc…), por lo tanto, espero que aumenten las oportunidades y facilidades para los jóvenes de tener acceso a los libros, ya que muchos tienen interés pero no cuentan con el dinero para comprar los libros de su elección. Yo si cuento con la oportunidad de leer y por eso tengo interés de leer muchas cosas, y estoy muy feliz de tener este sentimiento y esta oportunidad.
Muchas gracias, Martín.

Shizuka Fujiwara

Martha Paola dijo...

¡Hola Martín!
Después de leer tu lectura ¨Los jóvenes huéspedes de la Lectura¨ me di cuenta de la veracidad de tus argumentos acerca de que son jóvenes quienes más leen. En la actualidad, se clasifica a las personas según sus edades. Sin embargo, es importante considerar a la juventud de acuerdo a la lectura que realizan. Cuando una persona lee se transporta en el tiempo y llega a posicionarse en el lugar del personaje principal o de cualquier otro, sin importar la edad que tenga ésta. La frase: ¨Nadie es demasiado joven como para no morir mañana ni demasiado viejo para no vivir un día más¨, deja ver las posibilidades de toda persona a involucrarse en la lectura.

Toda persona lee en algún momento de su vida, sin importar sus capacidades económicas. Lo cierto es que nadie puede obligar a una persona a leer un libro. No es posible imponer la lectura al decir, por ejemplo, ¡Lee muchos libros!. Lo que se puede hacer es invitar a las personas a realizarla y cada quien será responsable si sigue el consejo o lo abandona.

Así mismo, cuando dices que no son muchas personas quienes leen con la misma pasión de aquellas amantes de los cambios despierta mi interés, debido a que muchas personas leen no sólo por simple gusto o beneficios obtenidos sino con la finalidad de protegerse contra todo tipo de manipulación.
Todo lo antes mencionado fue lo que más me llamó la atención de tu ensayo, Martín.

¡Muchas Gracias!
Martha Paola Barajas Meléndez

pantoz_rotos dijo...

Retomando un poco la idea de Shizuka, es cierto que muchos no cuentan con la oportunidad de tener acceso a la lectura, la mayoría de las veces por impedimentos económicos o por simple falta de interés. Además de que considero no existen muchas posibilidades de lectura para gente que no estudia, que tiene otras ocupaciones y necesidades mucho mayores de lo que quizá podamos comprender. Aún así, más allá de las imposibilidades es quizá parte de nuestra cultura el "no leer", no hay una preocupación por enseñarle a la gente, inculcarle el interés por la lectura. Claro que es una decisión personal y como mencionas, no se le puede imponer a nadie, pero hecho de que la gente estuviera mejor informada podría cambiar en gran medida la preocupación por la lectura.
Ahora, Martín, me llamó mucho la atención tu propuesta acerca de que se es joven no tomando el cuenta los años de vida sino dependiendo de nuestro espíritu lector. Debo decir que me encuentro de acuerdo contigo, es interesante pues considero que en muchas ocasiones se mal entiende lo que es ser un joven, la gente no ve más allá de un rostro fresco y una actitud jovial. El alimentar nuestra imaginación considero es de suma importancia, parte de nuestra condición como seres humanos, de ese espíritu creativo y con hambre de conocimiento. La sabiduría y la experiencia son casi siempre atribuidas a la gente mayor, algo así como “Dime cuantos años tienes y te diré que tan sabio eres”, lo cual es completamente falso, los años no necesariamente te proveen de tales cosas y por supuesto menos años no te las quitan. Si todos entendieran los conceptos de juventud y lectura tal y como los presentas estoy segura de que dejaríamos muchas de las ideas retrógradas que nos impiden avanzar como país.

Muchas gracias,
Ileana Muñoz

Pablo dijo...

Para comenzar le contare una historia de dos "jovenes" que vivian en el mismo pueblo, no se conocian para nada, Uno de ellos se llamaba Juan y el otro se llamaba Pedro. Juan decidió a salir de su pueblo porque le parecia que habia mucha corrupcion, mentiras, exceso de peleas, riñas, en fin, pensaba
que su pueblo no podria avanzar si no se hacia algo al respecto con todos esos problemas que habia y decidio ir al pueblo de al lado. Pedro decidio salir el mismo dia que salio Juan del pueblo al mismo pueblo de al lado, solo que Pedro salió media hora más tarde y no por la misma razon que juan,
Pedro salió porque el veia pura alegria y felicidad, amistad, apoyo, ayuda, todos contentos y sin problemas. A la hora que llego Juan al pueblo de al lado, vio a un viejito a la entrada y le pregunto: Al parecer usted tiene
mucho tiempo viviendo en este pueblo con lo que me imagino que ya debe de conocer a la mayoria de las personas de este lugar si no es que a todas- es verdad, dijo el viejito, ¿por qué?, el joven Juan le comento, verá vengo del pueblo de al lado buscando a personas que sean diferentes a las de mi pueblo con las que me pueda relacionar, y ¿comó son las personas de tu pueblo? le pregunto el viejito, A pues son muy malas, son corruptas, mentirosas, pelean todo el día, disputan, entoces el viejito le respondio- A pues aqui existen el mismo tipo de personas que en tu pueblo por lo que te recomendaria que prosiguieras tu camino, y el joven Juan continuo su camino. Poco tiempo despues llego Pedro a la entrada del pueblo y se encontro al mismo viejito que se encontro Juan y le dijo: Al parecer usted tiene mucho tiempo viviendo en este pueblo con lo que me imagino que ya debe de conocer a la mayoria de las personas de este lugar si no es que a todas- es verdad, dijo el viejito, ¿por qué?, el joven Pedro le comento, verá vengo del pueblo de al lado buscando a personas que sean diferentes a las de mi pueblo con las que me pueda relacionar y convivir, y ¿comó son las personas de tu pueblo? le pregunto el viejito, A pues son muy buenas y felices, todo el tiempo se encuentran en su mejor momento y si las extraño pero deseo conocer más, entoces el viejito le respondio- A pues aqui existen el mismo tipo de personas que en tu pueblo por lo que te recomendaria que entraras a visitarnos, vente yo te acompaño a que conoscas a las personas.

En este cuento le hago notar a usted que el mundo es como usted lo quiera ver, si lo quiere ver de algodon, lo vera de algodon, si lo ve de tinieblas, lo vera de tinieblas, usted es el creador de su mundo y lo puede cambiar, asi como usted lo menciona en su redaccion que como les pueden tocar a sus compañeros, amistades varias, familiares, incluso a usted que son muy apegados a la lectura y tienen grandes filas de libros que leen al año y les encanta leer, medio libro y nisiquiera, a nadie de sus conocidos les han echo una sola encuesta, tal vez esa cifra no es real y solo es un estimado y lo que hace notar en su lectura es que se lee muy poco en su país, pero como lo sabe si en realidad usted convive con muchas personas que son grandes leectoras y solo conoce leectores y creadores de los libros por lo tanto usted conoce a "jovenes" que leen mucho y una cifra invalida.

y Pues considero que se mantiene una perona "joven" al momento en que alimenta a su mente y a su imaginacion leyendo libros pero tambien se mantiene uno "joven" si todos los dias se rompe con un miedo y se hace ejericio.

asi como dijo Mahadma Gandi, Vive el día de hoy como si fueras a morir mañana, pero cuidate y aprende como si fueras a vivir toda la vida.

Sandra L. Flores dijo...

Hola Martín!

Adentrándome en las palabras de tu ensayo, puedo decir que me siento identificada con tu manera de pensar acerca del tema, ya que no solamente deberíamos leer porque así nos lo indican a nosotros como jóvenes estudiantes, sino que deberíamos leer por el hambre de sabiduría y un conocimiento más amplio que se encargue de expandir nuestra imaginación y, como anteriormente mencionó Ileana, de situarnos en el espíritu y cronología de lo que estamos leyendo, pues solo así es cómo podemos enriquecer nuestro espíritu y llamarnos “jóvenes” en todo el sentido de la palabra.

Creo que otra buena razón para guiarnos más por la lectura es el buscar nuestras propias ideologías, para así no caer en imposiciones ajenas a nuestra manera de pensar.

Otra de las cosas que me llamó mucho la atención fue el hecho de que es verdad, tal como lo mencionaste, que el leer libera y se convierte en un fugaz escape de la realidad a la que día a día nos enfrentamos, impidiendo de esta manera el desgaste común al que normalmente nos enfrentaríamos a diario si no tuviéramos la magnífica opción de la lectura.
Gracias Martín.

Atte. SANDRA LILIA FLORES GARCÍA

berenice gastelum dijo...

Hola Martin.

La verdad me pareció muy interesante tu punto de vista acerca de que la juventud no son solo aquellas personas de corta edad. Existen muchas personas que aun que su físico diga lo contrario tienen la actitud de jóvenes y eso es algo muy importante para mantener una vida llena de conocimientos.

Retomando lo que dice Sandra, los jóvenes no solo leemos por que así nos lo digan; al contrario se trata de leer con el fin de crecer en diferentes aspectos como en conocimientos o, simplemente, en no dejar que nuestra imaginación se acabe. Sin embargo, no se pueden lograr estos objetivos si se trata de imponer la lectura.

La realidad de las cosas es que, a nadie le gusta hacer cosas por obligacion sino por gusto. Por lo que, leer por que se nos ordena es una forma de tratar de imponer un habito y no de fomentar el gusto por la lectura.

Es interesante como en tu escrito, pones mucha atención a que en nuestro país tenemos un promedio de medio libro por persona. Creo, que esa es la razón de la poca cultura en nuestro país. Pero, si los jóvenes son los que mas leen, el futuro es prometedor.

Por otro lado me pareció muy interesante tu frase que dice: "Hay cosas que nos llevan más allá del mundo de las palabras"

Gracias.

Atte. Berenice Gastelum Torres

Natalia dijo...

Hola Martin..

Este escrito me es muy agradable y a las ves me identifico mucho con el ya que nosotros los jovenes no tenemos la noción por leer, no digo que todos pero si una mayoria. Es cierto que cuando tomamos un libro muchas veces es por la abstracción de información que nos es útil en un trabajo, en una materia, etc., pero no por el simple hecho de leer y ir más alla de nuestra imaginación.

Estoy de acuerdo en lo que dice Berenice, ya que no somos jovenes sólo las personas que cuentan con corta edad sino toda aquella que esta descubriendo cosas nuevas en su entorno, como en esta ocasión es la lectura que nos lleva más alla de la realidad y nos deja aprendizaje tanto personal como cultural.

Si bien es cierto el leer, es porque nos gusta pero jamas porque se nos imponga ya que de esta manera no se puede gozar de la lectura.

Porque no darnos la oportunidad de conocer más alla de un simple libro o un escrito sino todo lo que hay dentro de él.

Atte. Natalia Cuevas Sánchez

javier rodriguez tapia dijo...

hola martin

Tu escrito es muy bueno y esta lleno de razón. Lo que dices acerca de los jóvenes que no son jóvenes es muy cierto ya que no solo son jóvenes los que tiene pocos años sino que todas las personas tenemos que ser como un niño y tratar de descubrir algo nuevo en esta maravillosa visa que tenemos, como una personas dijo todos llevamos un niños adentro de nosotros y ese niño es el que le da el el grandioso sabor a la vida.
También es muy cierto que leer es una de las maneras que tenemos los humanos para ir aprendiendo a vivir y llevar una vida buena, ya que cuando lees tu persona se llena de conocimientos y de esa manera uno va a estar preparado para los retos de nos depara el futuro.

Retomando lo que dijo Berenice es cierto que los jóvenes no leemos solamente por que tenemos que cumplir una tarea o un mandato que se no a sido impuesto, también leemos por que tenemos esa inquietud de aprender y ver cosas que desconocemos. por otra parte es interesante que en México no mucha gente lee y como dices nos toca de medio libro, pero existe un dato importante que es que lo jóvenes que vamos creciendo estamos leyendo más. Solo queda decir que nuestro futuro es alentador y promete bastante.

gracias

atte Javier Rodríguez Tapia

alejandro dijo...

Hola Martin
Bueno después de leer esto me queda muy claro que la lectura ya no es algo a lo que le presten mucha atención. Sin embargo yo creo que leemos demasiado, no en libros ni cosas así sin embargo en las redes sociales como lo son el internet, los celulares, hasta la publicidad nos hace leer demasiado en estos días. El problema con esto es que nos acostumbramos a leer cosas rápidas y cortas, en vez de interesarnos por las lecturas largas.
Un gran problema con esto pienso que es el tiempo que te lleva el leer, aunque no es mucho, la mayoría de la gente prefiere utilizar ese tiempo en otras cosas o actividades. A mí en lo particular no me gusta mucho la lectura y no he leído muchos libros en mi vida y pienso que la lectura te ayuda mucho en muchos ámbitos de la vida.
Retomando a Bere estoy de acuerdo con el que es preocupante que el promedio de libros sea de medio libro por persona lo cual es muy poco. Se debe de fomentar más la lectura y le debemos de encontrar el lado divertido.
Saludos Martín.
Alejandro Verduzco Arias

alejandro dijo...

Hola Martin
Bueno después de leer esto me queda muy claro que la lectura ya no es algo a lo que le presten mucha atención. Sin embargo yo creo que leemos demasiado, no en libros ni cosas así sin embargo en las redes sociales como lo son el internet, los celulares, hasta la publicidad nos hace leer demasiado en estos días. El problema con esto es que nos acostumbramos a leer cosas rápidas y cortas, en vez de interesarnos por las lecturas largas.
Un gran problema con esto pienso que es el tiempo que te lleva el leer, aunque no es mucho, la mayoría de la gente prefiere utilizar ese tiempo en otras cosas o actividades. A mí en lo particular no me gusta mucho la lectura y no he leído muchos libros en mi vida y pienso que la lectura te ayuda mucho en muchos ámbitos de la vida.
Retomando a Bere estoy de acuerdo con el que es preocupante que el promedio de libros sea de medio libro por persona lo cual es muy poco. Se debe de fomentar más la lectura y le debemos de encontrar el lado divertido.
Saludos Martín.
Alejandro Verduzco Arias

sergio reyes dijo...

Hola Martin.

El artículo está muy interesante, creo que tienes mucha razón, con el paso del tiempo nos ha dejado de interesar la lectura. Hoy en día la mayoría de nosotros solamente leemos porque en la escuela nos obligan ya que es parte de algunas materias, pero creo que se debería hacer conciencia y que leyéramos todos por gusto, ya que leer es cultura, y así aprenderíamos muchas cosas. El país pasa por un gran problema de educación y todo eso se resolvería si los mexicanos acostumbraran a leer más seguido.
Tenemos que tratar de hacer el cambio en nuestra sociedad, y por lo menos yo, empezare a tratar de hacerme el habito de la lectura.

Sergio Reyes Armas